Este pasado 12 de febrero India ha vivido la mayor huelga general de su historia. Trescientos millones de trabajadores y campesinos, junto a estudiantes y profesionales de distintos sectores, salieron a la calle en todo el país contra los códigos laborales, la nueva ley de empleo rural, los acuerdos comerciales firmados con EEUU y la UE y la deriva autoritaria del gobierno del Partido Popular Indio (BJP) de Modi.
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La huelga, convocada bajo el lema «Bharat Bandh» (Cerrar la India), fue un “éxito histórico y un reflejo de la indignación de los trabajadores y campesinos contra las políticas del gobierno de ultraderecha”, según las organizaciones convocantes.
Esta histórica huelga ha sido convocada conjuntamente por los sindicatos de clase y organizaciones campesinas. Las Centrales Sindicales (CTUs), que agrupan a diez grandes organizaciones como el Centre for Indian Trade Unions (CITU), el All India Trade Union Congress (AITUC), el Indian National Trade Union Congress (INTUC), el All India Central Council of Trade Unions (AICCTU) y el Hind Mazdoor Sabha (HMS).
Y las dos grandes plataformas campesinas: Samyukta Kisan Morcha (SKM), ‘Frente Unido de Agricultores’, formado en noviembre de 2020 por más de cuarenta sindicatos de agricultores; junto a la All India Kisan Sabha (AIKS), ‘Asamblea Kisan de Toda India’, el ala campesina del Partido Comunista de la India, que es la organización campesina más grande de India con más de 153 millones de miembros en 2024-25.
Esta ha sido la tercera gran movilización en menos de un año contra el Gobierno del BJP. El 9 de julio de 2025, más de 250 millones de personas ya participaron en una huelga masiva contra las políticas del gobierno.
Según los sindicatos convocantes, la huelga fue seguida ampliamente en todas las regiones y sectores del país. Particularmente fuerte en los sectores del carbón, la electricidad y la energía, junto a los sectores manufacturero e industrial. Especialmente la ingeniería, la industria pesada, los textiles, los automóviles, los productos farmacéuticos y las plantaciones fueron testigos de fuertes movilizaciones. Muchos puertos quedaron paralizados y el transporte público. Y AIKS destacó la participación en los cinturones agrarios “que respondieron con entusiasmo”.
Los trabajadores realizaron a lo largo y ancho del país más de 2.000 concentraciones y manifestaciones frente a las oficinas del gobierno, “a pesar de las tácticas aterrorizadoras del Estado utilizando la policía, los tribunales”, como denunciaron los organizadores.
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Las principales reivindicaciones y exigencias
La retirada de los códigos laborales están en el centro de las reivindicaciones obreras. Cuatro nuevos códigos laborales, introducidos hace años por el gobierno de Modi, pero implementados recientemente tras más de cinco años de retraso debido a la oposición sindical. Las centrales sindicales denuncian que el objetivo real de estos códigos es flexibilizar el mercado laboral, abaratar la mano de obra, facilitar despidos, reducir protecciones históricas y debilitar la negociación colectiva.
La derogación de la ‘Ley VB GRAM G’, que ha sustituido a la histórica ‘Ley Nacional de Garantía de Empleo Rural’ (NREGA) de 2004, que garantizaba el empleo rural. Las organizaciones campesinas, SKM, AIKS y AIAWA denuncian que la nueva norma «hace ineficaz el derecho al empleo» y reclaman la restauración del marco legal anterior, un escudo contra la pobreza extrema y la migración forzada, que al menos garantizaba 100 días de trabajo subvencionado a millones de familias rurales.
El rechazo a los tratados de libre comercio suscritos recientemente por India especialmente con EE.UU, aunque también con Reino Unido y la Unión Europea. La AIKS advirtió en un comunicado que el acuerdo con Washington supone «la rendición completa de la soberanía del país» y «romperá la columna vertebral de la economía rural», al permitir la entrada sin restricciones de productos agrarios extranjeros que favorecen a grandes corporaciones internacionales frente a millones de pequeños campesinos locales.
La defensa del carácter «secular» y «democrático» de la Constitución india frente a la deriva autoritaria del gobierno es el cuarto pilar de la huelga general del 12 de febrero. Las organizaciones convocantes denuncian el discurso ultraderechista del gobierno del BJP por “promover el odio religioso contra las minorías musulmanas y cristianas”, el ataque “sin precedentes” contra la “disidencia democrática” y la persecución de los militantes sindicalistas, académicos y periodistas mediante leyes de “sedición” y “terrorismo”.
En una nación de más de 1.400 millones de habitantes, cuando cientos de millones paran, no es una estadística más. El 12 de febrero de 2026 queda ya como una fecha histórica, no solo para India sino para el mundo que se enfrenta al nuevo orden mundial que quiere imponer la dictadura mundial de Trump, atacando las conquistas democráticas y los derechos laborales y sociales de los pueblos en todo el planeta.

