Elecciones en Irán

Rohaní reelegido presidente en Irán

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31-05-2017
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El actual presidente Hasán Rohaní ha ganado las elecciones en Irán. Unos comicios que coinciden con un Donald Trump decidido a desmantelar los acuerdos alcanzados durante la era Obama y volver a colocar a Irán entre su lista de enemigos.
 Rohaní reelegido presidente en Irán
El actual presidente Hasán Rohaní ha ganado las elecciones en Irán. Unos comicios que coinciden con un Donald Trump decidido a desmantelar los acuerdos alcanzados durante la era Obama y volver a colocar a Irán entre su lista de enemigos.

Sin embargo, la elección de Rohaní consolida la línea dominante en el régimen iraní de no responder a las provocaciones de Washington y perseverar en un camino de  fortalecimiento económico, apertura política y aumento de la influencia diplomática de Irán.

El moderado Hasán Rohaní, actual presidente de la República Islámica, ha conseguido la reelección en unos comicios presidenciales planteados como un duelo entre dos opciones en el seno de las élites del régimen, en los que se enfrentaba el proyecto moderado y aperturista de Rohaní con su principal rival, el conservador Ebrahim Raisí, favorito del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Mientras que Raisí ha logrado más de 15 millones de votos, un 38,5 %, Rohaní se ha alzado con una contundente victoria con más de 23 millones de sufragios, el 57%.

Rohaní se ha presentado a estas elecciones siendo el principal artífice del acuerdo nuclear firmado en julio de 2015 firmado por la administración Obama y el resto de las potencias del G5+1, por el que Washington levantaba sus sanciones contra Irán a cambio de que éste detuviera su programa nuclear. Mediante este logro diplomático decisivo, la República Islámica pasaba de ser un “Estado paria”, aislado y señalado como régimen hostil tanto por las otras potencias regionales como por las grandes potencias mundiales lideradas por EEUU, a ser reconocido como un jugador activo de con el que es imprescindible contar para la resolución de los principales conflictos de la región. "Trump augura un horizonte de turbulencias y amenazas para Oriente Medio, y en particular para Teherán. Pero Irán ha superado durante décadas las más duras pruebas a las que le ha sometido la superpotencia."

Rohaní encabeza una opción entre la clase dominante iraní de fortalecimiento económico -en un país castigado duramente por  la bajada del precio del petróleo- de suavización y apertura del régimen teocrático de los ayatolás, y de desarrollo de las alianzas políticas, diplomáticas y comerciales con otras potencias, en especial con los BRICS. Irán mantiene unas excelentes relaciones con Moscú, que se han reforzado a lo largo de la guerra de Siria, en los que Teherán y el Kremlin han cooperado en sostener al régimen de Damasco. También mantiene una excelente trato con India, a la que le procura grandes suministros de gas. Y las relaciones con China avanzan sobre los mismos raíles sobre los que Pekín ha propuesto construir derivaciones  de la Nueva Ruta de la Seda hacia Irán, y ambos países han cerrado un acuerdo estratégico a diez años que sólo en el plano energético, industrial y comercial, suma un monto total de 600.000 millones de dólares.

Teherán es además en el mundo islámico un contrapoder al nucleado en torno a Arabia Saudí y las monarquías petroleras del Golfo, profundamente vinculadas a Washington. No sólo en el aspecto religioso-chii, sino en el político. Es un respaldo para Hamás en Palestina, Hezbolah en Líbano o las milicias hutíes de Yemen. 

La recuperación económica empieza a notarse en las condiciones de vida Irán, mitigando en cierta medida el descontento popular en un país donde el desempleo afecta al 31% de la juventud y la pobreza al 45% de la población. Rohaní además la ha acompañado de una cierta apertura en el plano de las libertades, lo que le ha granjeado un importante apoyo -aunque sea como la menos mala de las opciones que se pueden votar- entre los más jóvenes. 

Todos estos avances -producidos en el año y medio que le quedaba a Obama en la Casa Blanca- se han visto amenazados por el ascenso de la línea Trump, que vuelve a colocar a Teherán en el “Eje  del Mal”, y vuelve a reforzar -y rearmar- a los dos grandes enemigos regionales de Teherán: Riad y Tel Aviv. El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, acompañando a Trump en Arabia Saudí, ha colocado a Irán en el centro de la diana, acusándole de promover una "red de terrorismo" (refiriéndose al grupo chií libanés Hezbolá, a los rebeldes hutíes del Yemen y a las milicias que luchan en Siria junto al régimen de  Damasco).

La subida de Trump al poder ha conllevado un frenazo inmediato a la recuperación económica de Irán. A pesar del interés de multitud de países y grupos monopolistas por invertir en la República Islámica, el miedo a eventuales represalias de Washington y del retorno de las hostilidades estadounidenses contra Irán, hacen que los memorandos de entendimiento hayan dejado de traducirse en contratos firmes. Este bloqueo al despegue económico de 2016 ha sido utilizado como un arma arrojadiza por los sectores rivales de Rohaní dentro del régimen de los ayatolas, en particular por la derecha fundamentalista capitaneada por Raisí y el Líder Supremo Alí Jamenei, que apuestan por una política mucho más dura en el enfrentamiento con EEUU, así como de revertir en el plano interno las reformas políticas aperturistas promovidas por los moderados y retornar a las esencias islamistas, que dan más poder a una sociedad civil que reclama libertades y capacidad de decisión.

El belicismo de Trump augura un horizonte de turbulencias y amenazas para Oriente Medio, y en particular para Irán. Pero Washington ha sufrido severos reveses en la región, y su influencia declina, al mismo tiempo que Irán ha superado durante décadas las más duras pruebas a las que le ha sometido las múltiples agresiones de la superpotencia. Teherán, de la mano de Rohaní intentará, como un caballo de ajedrez -juego que por cierto inventaron los persas- sortear todos los obstáculos y bloqueos que Washington y sus aliados vayan a ponerle, para seguir desarrollando una línea de progreso económico, apertura del régimen y de avance de la influencia política y diplomática de Irán en Oriente Medio.

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COMENTARIOS

kenobi (invitado) 07-07-2017 06:28

Irán siempre ha sido un gran aliado en el Frente Antihegemonista.La revolución islámica de Jomeini -de la cual hay que aprender mucho- iba contra los EEUU,pero también contra los soviéticos.No por algo, a los irakíes,en la guerra Irán-Irak los financiaban tanto los yankees como los soviéticos.Si lo malo de Irán es que el régimen islámico tira "pa atrás".....sacerdotes musulmanes dirigiendo las empresas públicas,las mujeres en segundo plano,pocas libertades,etc,etc,etc...pero como decía Lenin "hay que unir a todo lo unible contra el enemigo principal,aunque sea el emir de "nosedonde"-es que ya no me acuerdo-",que era lo más reaccionario que había entonces.Esperemos que con este nuevo Presidente el régimen cambie