Que trata sobre poetas de la insurgencia

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17-05-2017
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Entrega I
 Que trata sobre poetas de la insurgencia
Entrega I

Fernando de Villalón Daóiz y Halcón (1881-1930), más conocido como Fernando Villalón y El poeta brujo, conde de Miraflores de los Ángeles y olvidado miembro de la Generación del 27. Ganose el pan –o,  cuanto menos, intentolo- con la cría de reses bravas en su Andalucía natal, y, a lo que parece, porfió con métodos alquímico-genéticos para sacar un toro bravo de ojos verdes (¡), empresa negada furibundamente por su sobrino y biógrafo, el escritor Manuel Halcón. Lo que sí está demostrado es que le pegó el barrunto e intentó criar unos toros que mocharan en condiciones y se llevaran por delante a los toreros de moda de la época, muy pintureros pero que no querían líos ni enredos con las reses del intrépido ganadero ni acabar dando brincos y cabriolas delante de ellas, sobra decirlo. La cuestión fue que nuestro héroe arruinose y vióse obligado a vender olivares y muchas hanegas de tierra de sembradura para facer frente a las deudas que dejó tras de sí tan peregrina y desigual empresa. 

De espíritu liberal y curioso descuidó la administración de su hacienda y dedicose a tejer poemas y romances -y no malos, por cierto- pagando de sus faltriqueras, y con la ya de por sí su menguada bolsa, la revista Papel de Aleluyas (1927-28) de la que vieron la luz unos pocos números pues el impresor exigiole unos ciertos dineros que el buen conde no disponía pues dizque andaba siempre sin blanca. En público y en privado hizo chanza, befa y cruel escarnio de la oligarquía andaluza, a la que él pertenecía, prefiriendo la compañía de obreros del campo, mozos de cuadra, gitanos y torerillos que a los de su propia clase, y, peor aún, haciendo gala en la empingorotada Sevilla del cultivo de la amistad con los poetas subversivos de la época, entre otros, Aleixandre, García Lorca y, sobremanera, el confeso y manifiesto comunista Rafael Alberti, su mejor y más fiel camarada. Todo ello por hacer maldad a los “señoritos” andaluces a los que en su testamento maldijo por cinco generaciones –después veremos sus andanzas de  brujo-, empezando por su propio hermano."En público y en privado hizo chanza, befa y cruel escarnio de la oligarquía andaluza"

 En lo político añoró y suspiró por la I República (”Tan azul, tan escondida, / que ni el mismo mar la encuentra. / ¡Muera el general Pavía! / ¡Viva Málaga la bella!”) llegando a manifestar a su confidente y mejor amigo, pocas horas antes de morir, que “Hasta que tú no veas a la guardia civil gritando por las calles viva la República, todo seguirá igual” (R. Alberti, “Apuntes para un retrato de Fernando Villalón” en Litoral, nº 97-98-99). Sus últimas horas también fueron relatadas por Alberti que una tarde topose con Villalón en una calle de Madrid e hízole esperar un largo rato en un portal, chupando el gaditano un frío de mil demonios, pues, acostumbrado como estaba a pegar sablazos a todo quisque, hubo de pedir cincuenta duros a un amigo madrileño para gastos hospitalarios. Aquella misma noche Villalón moría en la mesa de un quirófano sin llegar a conocer el advenimiento de su soñada República. 

De obra corta pero intensa destacó también en otras ramas del conocimiento humano y, sobremanera, pasose las noches de claro en claro, y los días de turbio en turbio –también negado por su familiar y biógrafo oficial-, aficionándose al estudio de la cosmogenia, espiritismos y todo tipo de materias nigrománticas en las que el noble de tan linajudos apellidos metido a hechicero se demostró, y aún lo sigue siendo en nuestros días, como indiscutida autoridad. También, según Alberti, vivió más de seis meses en un sótano oscuro, acompañado de una cabra y un sapo y alimentándose de hierbajos del campo, pues el poeta-ganadero-brujo tenía el ánimo de alcanzar el nirvana; probablemente tal supuesta experiencia mística fuera consecuencia de no tener un ochavo para gastar en viandas, como hemos dicho.

Muchos de sus versos pueden asumirlos como propios la parte rebelde e insurgente de la sociedad española a la que pertenecemos: “Echa vino, montañés, / que lo paga Luís de Vargas, / el que a los pobres socorre / y a los ricos avasalla.” (Romance de los Niños de Écija); “ Al campo me tiro hoy / al campo como los buenos, / camino de Cádiz voy / hasta dar con los de Riego.” (de Romances del 800), etc.

Sobre los poemas y el contexto histórico de lo que relatan

La primera versión del “Romance de los Siete Niños de Écija” fue publicada en Papel de Aleluyas y, posteriormente, con ligeras variantes, en Romances del 800 (1929) intitulándola “825”. A día de hoy es popularmente conocida como “Diligencia de Carmona” pues sobre este romance hay, entre otras, dos versiones musicadas a resaltar, ambas por tientos. La primera obra de los maestros Calixto Sánchez al cante y Pedro Bacán al toque y la de los maestros Antonio de Pozoblanco al cante y Rafael Trenas al toque, ambas bajo el título de “Diligencia de Carmona”. Existe otra versión, de género indefinido que tal vez sea una rumba, perpetrada por un sujeto que obedece al nombre de El Zíngaro –a quien el diablo confunda-, intitulada “Siete bandoleros”, en la que  entre otros dislates trastoca “patillas de bocas de hacha” por “patillas de bocas anchas” y, peor aún, donde debe decir “Ellas, La Arabia en los ojos” el zingarejo del demonio dice “Ellas, la rabia en los ojos”, destrozando gratuitamente tan magnífico verso modernista.

Los Siete Niños de Écija fue una partida guerrillera que operó contra el francés (1808-14) sobre la que se levantó la leyenda de ser siempre siete pues ante la caída de uno de sus miembros al punto era sustituido por otro guerrillero. Tras la Guerra de la Independencia se mudó a grupo bandolero que llegó a contar con un número indefinido de miembros que aterrorizaron la zona en la que operaron entre Écija y Sevilla y que fueron cayendo en enfrentamientos armados o agarrotados hasta que fueron completamente disueltos. " Vivió más de seis meses en un sótano oscuro, acompañado de una cabra"

El cambio de título del Romance (en Papel de Aleluyas) por 825 (en Romances del 800) tiene una explicación que aventuramos. Fernando de Villalón se inspiró en el nacimiento de este grupo de, en principio, patriotas españoles pero trocó el título para seguir loando sus acciones en los tiempos de Fernando VII, el rey felón, pese a ser los primigenios guerrilleros unos delincuentes comunes. Villalón, pues, con este cambio de título en 1929 lanzó una saeta parta al corazón del reinado de Alfonso XIII al considerar que el bandolerismo no era sólo era un fenómeno romántico sino un acto revolucionario (por tanto, igualmente patriótico) ante la falta de libertad y pobreza del pueblo.   

El romance 820 está dedicado al levantamiento del general Riego (Las Cabezas de San Juan, Sevilla, 1 de enero de 1820) tras el que se obligó a jurar por la fuerza la Constitución de 1812 a Fernando VII, rey absolutista y felón, repetimos. Los liberales decimonónicos adaptaron como suyo el Himno de Riego durante el Trienio Liberal (1820-23) y posteriormente fue el himno oficial español en la II República: “El mundo vio nunca / más noble osadía, / ni vio nunca un día / más grande el valor, / que aquel que, inflamados, / nos vimos del fuego / excitar a Riego / de Patria el amor.” Fernando de Villalón fue un republicano exaltado durante toda la Restauración y no llegó a conocer el régimen republicano dada su temprana muerte, como hemos dicho.

 

Bibliografía recomendada

De Papel de Aleluyas hay una magnífica edición facsimilar a día de hoy disponible hasta agotamiento de existencias; atiende los pedidos un tipo encantador (Diputación de Huelva, Servicio de Publicaciones, javila@diphuelva.org). El precio es de 10 reales de vellón (euros, en moneda de nuestros días) corriendo los gastos de envío a cuenta del comprador: un hombre a caballo para los antiguos o correo ordinario para los modernos. Ya metidos en gastos se recomienda el estudio previo de Jacques Issorel, incluido en el mandado y por el mismo precio.  

 Igualmente para estudiosos y aficionados es recomendable la revista Litoral nº 97-98-99 (1981), que contiene los mencionados estudios de Rafael Alberti y Manuel Halcón, y, no menos importante, edición facsimilar de La Toriada (1928), (“¡Oh, padre Gerión, que no vasallos / seamos de los hombre, y caballos!”) y Romances del 800. En Iberlibro se vende de 10 a 39 de los de vellón en distintas librerías. Para bibliófilos, sátiros y colgados –que de todo hay- también en Iberlibro puede encontrarse una primera edición de Romances del 800, dificilísima de encontrar y considerado libro raro y precioso. Uno puede quedar como un señor y es cosa que ni pintiparada como regalo a una señorita que fume y que sepa apreciarlo, más, para ello hay que aflojar del bolsillo la friolera de 900 euros de vellón (gastos de envío aparte) por lo que sólo es posible para los que dispongan de posibles y que quieran darse el pisto ante la señorita en cuestión. "Fue un republicano exaltado durante toda la Restauración "

Por último, hay una antología -magra desde nuestro parecer pero bienintencionada-, también con estudio previo: Fernando Villalón, Antología poética. Edición de Dolores Zamudio Sierra. Fundación Fernando Villalón, Patronato Municipal del Ayuntamiento de Morón del a Frontera, 1998. Desconocemos si hay existencias o posteriores a la primera edición que hemos consultado.

 

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COMENTARIOS

Un licenciado vizcaíno (invitado) 22-05-2017 08:22

Agradezco a los compañeros de Unificación Comunista de España que me hayan publicado esto sin cambiar ni quitar coma pese a no pertenecer yo al Partido. Tal gallardo gesto me anima a seguir amenazando con nuevas colaboraciones sobre poetas antifascistas. Salud, puño en alto. Setién.