Sáhara: resistencia y dignidad

«Vacaciones en Paz»: familias españolas acogen a 4.500 niñas y niños saharauis

La crisis aquí­ también se ha hecho notar, de 12.000 niños que se recibí­an en años anteriores la cifra ha descendido a 4.500 pequeños/as.

Por desgracia, la crisis aquí­ también se ha hecho notar, de 12.000 niños que se recibí­an en años anteriores la cifra ha descendido a 4.500 pequeños/as. El programa «Vacaciones en Paz», que lleva más de veinte años en marcha, da cabida a estos niños y niñas y que son acogidos/as por familias que ya tienen hijos e hijas.

Los objetivos que se persiguen con estos pequeños y pequeñas nacidos en medio del desierto de La Hamada en condiciones de exilio forzado son:

         –Alejarles del calor del desierto que en esta época llega a alcanzar los 50 grados.

       –  Revisar su salud y, en caso de enfermedad, atenderles.

         –Crear lazos con las familias españolas.

         –Aprender el castellano ( es su 2º idioma)

        – Sensibilizar a la población española de sus condiciones de vida y de la necesidad de reivindicar su tierra como saharauis que son.

Estos dos meses para los niños y niñas son muy importantes ya que vienen del desierto donde las temperaturas son muy altas y la vida allí es bastante dura.

Por otro lado, la reducción de la ayuda humanitaria ha provocado un aumento en la desnutrición infantil y este tiempo les sirve para paliar dicha deficiencia.«El programa “Vacaciones en Paz”, que lleva más de veinte años en marcha, da cabida a estos niños y niñas y que son acogidos/as por familias que ya tienen hijos e hijas»

La mayoría de las familias acogedoras tienen hijos e hijas y expresan que tener un niño/a más en casa y alimentarlo, no supone un gran gasto y a ellos y ellas les hace mucho bien.

 

En realidad, lo que necesitan es una solución a un conflicto que dura más de 40 años y en la que el Estado Español puede ayudar finalizando la descolonización del Sáhara cara a la ONU facilitando así el tan ansiado referéndum que llevan esperando desde el alto el fuego en el año 91  y al que Marruecos no para de poner trabas  para que el pueblo pueda elegir de una manera digna su destino.