A cinco semanas de ataques de EEUU e Israel contra Irán

Una guerra sin causa

Después de un ultimátum, donde Trump amenazó con "exterminar a toda una civilización", se ha acordado una frágil tregua entre EEUU e Irán. Esta es la lectura y la posición de Hamid Hosseini, portavoz de la Asociación Iraní ProDerechos Humanos en España

En el día treinta y cuatro de la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán, Trump, presidente de este país, lanzó un ultimátum a las autoridades gobernantes de Irán, declarando que devolvería a Irán a la Edad de Piedra, a donde —según él— pertenece. En el momento en que se escribían estas líneas, solo quedaban unas pocas horas para la expiración del ultimátum del presidente estadounidense. En sus últimas declaraciones, enfatizó que: “esta noche, toda una civilización de varios miles de años morirá por su orden”.

De un filósofo cuyo nombre no recuerdo, y de una tierra cuyo nombre tampoco recuerdo, conservo estas palabras: ‘Cuando miras a las estrellas desde la meseta iraní, no solo ves el espacio, sino el mismo cielo que inspiró a Al-Biruni y a Omar Jayyam para medir el universo. Bombardear Irán es atacar a un pueblo que, cuando gran parte del mundo estaba en la oscuridad, trazaba mapas del firmamento. Estamos arrojando piedras contra la cuna de nuestra propia curiosidad. El mundo no presta atención a las fronteras, pero recuerda quién fue el primero en mirar hacia arriba (al cielo)’.

Qué amargas se han vuelto las realidades terrenales.

El 28 de febrero comenzó la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán. Ese mismo primer día, el líder de la República Islámica, junto con varios de los más altos cargos políticos y militares del régimen, fue asesinado.

Así comenzó la tragedia de una guerra con distintos actores: Israel, Estados Unidos y la República Islámica de Irán. En este contexto, solo Israel y el gobierno de Netanyahu sabían claramente lo que buscaban. La República Islámica sabía que Israel venía a derrocarla, en colaboración con la oposición monárquica que, soñando con restaurar el régimen real, había puesto sus esperanzas en los ataques militares israelíes. Y, sin embargo, Estados Unidos, en medio de frenar el declive de su imperio industrial, financiero y militar, y de abandonar todos los valores del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial y del derecho internacional, fue arrastrado a una guerra que quizá no deseaba, cediendo a la influencia de los poderosos círculos proisraelíes dentro del país.

Trump amenaza con “devolver Irán a la Edad de Piedra”

Tuvieron que pasar muchos días para que Israel y Estados Unidos comprendieran que habían subestimado enormemente la capacidad de resistencia del régimen de la República Islámica, especialmente Estados Unidos, que pretendía regresar a casa tras una operación breve, pero que cada día se vio más atrapado, considerando intensificar los ataques e incluso una posible invasión terrestre de Irán para salir de la situación.

La República Islámica de Irán, tras 47 años de proclamar “muerte a Estados Unidos” y “muerte a Israel”, nunca quiso enfrentarse a su destino de esta manera. El ayatolá Jamenei, durante su vida, decía: “No hacemos la guerra, no negociamos”. Pero, a pesar de sus ilusiones de ser un enviado de Dios, cometió un error: tanto accedió a negociar como terminó envuelto en la guerra.

Las guerras siempre crean nuevos problemas y nuevas crisis. Para Israel han surgido condiciones que no había previsto antes de iniciar la agresión contra Irán. Se encontraba bajo ilusiones respecto a la capacidad militar iraní. Creía que eliminando al ayatolá Jamenei y a varios otros altos cargos del régimen, este colapsaría. Y que, de ese modo, Israel podría imponer su alternativa preferida, encarnada en el hijo del monarca que fue derrocado en 1979 por la mayor revolución popular del siglo XX, devolviéndolo al poder junto con el caos, la crisis y la guerra civil en un país al que considera un obstáculo para dominar Oriente Próximo y crear un “Gran Israel”.

Netanyahu incluso se atrevió a presentarse en las Naciones Unidas con un mapa de su Oriente Próximo ideal y declarar que buscaba construirlo. Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Netanyahu encontró al mejor aliado para alcanzar sus sueños.

Bombardear Irán es atacar una civilización milenaria

Israel y Estados Unidos no podían imaginar que la República Islámica de Irán, para preservarse, no solo utilizaría sus misiles, sino también su excepcional posición geoestratégica en el estrecho de Ormuz, por donde pasa diariamente más del 20% del petróleo que necesita el mundo. Irán aprovecharía esta posición para provocar una crisis energética y, como consecuencia, una crisis económica en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, extendiendo así los efectos de la agresión más allá del Golfo Pérsico. De este modo, buscaba ejercer una presión multidimensional sobre Estados Unidos para obligarlo a detener la guerra. En este camino, no dudó en cerrar el estrecho de Ormuz, atacar con misiles las bases militares estadounidenses en Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin, e incluso, en algunos casos, golpear las infraestructuras de sus industrias petroleras.

Hamid Hosseini

Así, el cierre del estrecho de Ormuz —un problema que antes de la invasión de Israel y Estados Unidos ni siquiera existía— se convirtió en el mayor desafío para Estados Unidos: cómo reabrirlo. El estrecho de Ormuz es el más importante del mundo. Su nombre proviene de Ahura Mazda, que significa el dios de la verdad y la sabiduría venerado en el zoroastrismo. Esta religión, cuyos seguidores aún viven en Irán y la India, fue la religión oficial de Irán durante la época sasánida. Shapur II le dio este nombre al estrecho en honor a su madre. Este paso marítimo conecta el mar de Omán con el Golfo Pérsico y, en su punto más ancho, tiene 39 kilómetros de anchura, de los cuales solo 4 kilómetros —situados del lado de la costa iraní— son lo suficientemente profundos para los grandes buques.

Hasta ahora, la República Islámica de Irán ha logrado internacionalizar las consecuencias de esta guerra, y puede decirse que Estados Unidos e Israel no solo se han aislado a nivel global, sino también ante sus aliados tradicionales, es decir, los países europeos y la OTAN. Las voces de oposición a la guerra se escuchan en todas partes del mundo.

El pueblo iraní, atrapado entre represión y guerra

El 7 de abril, en una situación en la que 90 millones de iraníes contenían la respiración para ver cómo Donald Trump, presidente de Estados Unidos, cumpliría sus amenazas, la noticia de un acuerdo de alto el fuego fue motivo de alegría. La próxima ronda de negociaciones ha sido fijada para el 11 de abril en Pakistán. Estados Unidos había anunciado que presentó 15 propuestas a Irán para el alto el fuego, pero Irán las rechazó y ofreció sus propias propuestas, que contenían 10 puntos. Las negociaciones del 11 de abril se basarán en las propuestas iraníes, aunque aún no está claro si llegarán a celebrarse. El bombardeo de Líbano por parte de Israel es un gran obstáculo para las conversaciones de paz.

En los 40 días que duró la guerra, los daños a las infraestructuras de Irán han superado los de los ocho años de guerra con Irak. Las mayores fábricas de producción de acero, medicamentos y petroquímicos, así como hospitales, escuelas y universidades, han sido destruidas… y miles de vidas se han perdido. Todo ello para, al final, sentarse a negociar: algo que podrían haber hecho desde el principio, pero no quisieron.

En estos días oscuros, en los que miles de esperanzas y sueños fueron destruidos por explosiones de bombas y misiles, las fábricas de armas y las industrias de la guerra y la destrucción han añadido miles de millones de dólares a sus fortunas.

El pueblo de Irán no tuvo ningún papel ni capacidad de decisión en esta guerra. Quedó atrapado entre la represión del régimen religioso autoritario de la República Islámica y, por otro lado, bajo las bombas y misiles de Israel y Estados Unidos.

Ahora se dice que, si la República Islámica de Irán resulta victoriosa en esta guerra, aumentará el sufrimiento y la represión sobre el pueblo iraní; y que, si Israel y Estados Unidos ganan, el sufrimiento y las dificultades aumentarán para todo el mundo.