El ‘No a la guerra’ es la corriente mayoritaria en todo el planeta. También la inmensa mayoría de nuestro país, 7 de cada 10 españoles rechazan la guerra desatada por los Estados Unidos de Trump y el Israel de Netanyahu en Oriente Medio atacando Irán.
Es un rechazo transversal. Es un rechazo de la inmensa mayoría de la población por encima de las posiciones políticas y sensibilidades ideológicas que recorre España de arriba abajo. El ‘No a la guerra’ incluye a los que condenan la guerra, a los que exigen su final, a los que defienden la paz y la legalidad internacional, a los que denuncian sus consecuencias en las condiciones de vida, a todos los que la consideran injustificada y no la apoyan.
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Según las encuestas, al menos el 70% de los españoles rechaza la guerra desatada por Trump y Netanyahu. Y también reflejan cómo aumenta el rechazo a medida que se alarga.
Según la encuesta ‘flash’ 40dB de El País, realizada en los primeros días de la guerra, el 68% de los españoles condenaban los ataques a Irán, y solo el 23% los aprobaban. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, elevaba el rechazo al 70% y la encuesta Sigma dos para El Mundo, publicada después de un mes de guerra, sube al 72,1% el porcentaje de quienes la consideran una guerra injustificada.
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El ‘No a la guerra’ no es solo de la izquierda
Las encuestas demuestran que el ‘No a la guerra’ no es solo de la izquierda, incluye a buena parte de la derecha, a la inmensa mayoría de las fuerzas políticas y sus votantes, a las fuerzas sociales, a los sindicatos y a la Iglesia.
Todas las fuerzas de la izquierda, desde Podemos e IU a Compromís, ERC, BNG, Chunta Aragonesista, UCE, Recortes Cero…, se manifiestan abiertamente contra la guerra de Trump y Netanyahu. Entre los votantes de las izquierdas el ‘No a la Guerra’ supera el 90%. Pero también una mayoría de fuerzas de la derecha expresan su rechazo a la guerra, el 82% de los votantes del PNV o el 79% de los votantes de Junts, la rechazan.
El País recoge que solo el 36,5% de los votantes del PP comulgan con la guerra desatada por EEUU e Israel, y son más, el 48,5%, quienes la rechazan, según la encuesta del CIS, Incluso la encuesta de 40dB para El País refleja que hasta un 47% de los votantes de Vox rechazarían esta guerra.
El ‘No a la Guerra’ es mayoritario entre las fuerzas sociales y personalidades de todo el país. El manifiesto “Hay que parar la guerra”, promovido por ‘PararLaGuerra.es’, con más de 1.500 firmas, es un ejemplo del sentir mayoritario de estos sectores. Desde los sindicatos, CCOO, UGT, CGT, USO… a la Iglesia. La Conferencia Episcopal Española ha convocado una “jornada de oración” por la paz. Y su presidente, Luis Argüello, se ha posicionado públicamente contra la guerra y en defensa de la legalidad internacional.
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Aislar el ‘Sí a la guerra’
El ‘Sí a la guerra’ en España se concentra en la ultraderecha, en Vox y en Aliança Catalana y algunos sectores más proyanquis y trumpistas del PP.
Vox ha demostrado ser la ultraderecha trumpista en España. Abascal justifica la línea dura de Trump y su pretensión de instaurar una dictadura mundial hegemonista, y defiende sus medidas, los aranceles a los productos españoles y las amenazas a España por no someterse y destinar el 5% del PIB a gastos militares y no autorizar que las bases de Rota y Morón se utilicen para la guerra en Oriente Medio. Esa no es la posición oficial del PP.
Es cierto que algunos sectores, los más proyanquis y proTrump, apoyan la guerra, como la FAES de Aznar o Ayuso, siempre dispuesta a mostrar su cercanía a Trump. Pero el PP de Feijóo ha ido “reajustando” su posición en consonancia con el sentir mayoritario, contrario a la guerra, de los votantes del PP. Empezó con una postura equidistante defendiendo el alineamiento con EEUU, sin apoyar la guerra y atacando al mismo tiempo al gobierno español. “No a la guerra y no a usted”, sentenció en el Congreso. “La mayoría de los españoles no queremos la guerra” y reclamando “contención y volver a la negociación” con Irán. Posiciones aún mas contundentes expresadas por otros dirigentes autonómicos del PP, como Alfonso Rueda, presidente de Galicia, o el presidente de La Rioja, Gonzalo Capellán, que ha expresado su rechazo “a cualquier guerra”, y ha denunciando el bombardeo de la escuela iraní que asesinó a 165 niñas.
Tras un mes de guerra, Feijóo ha dado un nuevo giro a su posición, publicando un mensaje en su cuenta de la red social X en respuesta a la amenaza de Trump de “destruir la civilización iraní” y devolver al país a la “edad de piedra”. “En momentos delicados necesitamos sensatez no brutalidad. Occidente no es esto”, sentenciaba Feijóo.
El PP de Feijóo y la mayoría de sus votantes son parte del ‘No a la guerra’ y se integran en la inmensa mayoría del país que se opone a la guerra y defiende la Paz. Mientras, solo la ultraderecha de Vox y Aliança Catalana, junto con sectores de la derecha extrema, se alinean con Trump y Netanyahu y sus criminales acciones e integran el campo del ‘Sí a la guerra’. Aislar a los enemigos de la Paz y unir todo lo unible en el campo del ‘No a la guerra’, por débiles que sean algunas posiciones, es la tarea política del momento.
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Trabajar por un frente amplio de unidad
La polarización de la política no ayuda a abordar los problemas del país. Pero en una coyuntura como esta solo sirve a los intereses de quienes quieren imponer al mundo la dictadura de la fuerza, al servicio de una potencia hegemonista que ha incendiado Oriente Medio apoyando el genocidio palestino ejecutado por Israel y desatando la guerra con el ataque de Trump y Netanyahu a Irán y Líbano.
Una de sus principales consecuencias es dinamitar la política de unidad amplia de todo el pueblo contra los enemigos de la paz y de las condiciones de vida y bienestar de la población. En los medios de comunicación, en las redes sociales y en las tertulias mediáticas hay un boicot a establecer con claridad los dos campos, el campo del ‘No a la guerra’ y los amigos’, y el del ‘Sí a la guerra’ y los enemigos. Anteponiendo las diferencias, lo que divide y los intereses partidistas y particulares a lo que nos une y sirve al interés general.
Un ejemplo evidente es que fuerzas como PP y Vox aparezcan como si tuvieran la misma posición respecto a la guerra. Porque desde el PP se esfuerzan por someterlo todo a “acabar con el sanchismo”, de ahí la posición de Feijóo, “No a la guerra y No a usted”. Y desde el PSOE y medios de izquierda no se trabaje por unir al PP en torno al ‘No a la guerra’ y se le coloque en la misma posición que Vox.
El otro ejemplo es la posición ante el gobierno. Desde algunas posiciones de izquierda se califica al gobierno español como “gobierno de la guerra”, afirmando que, aunque enarbole el “No a la guerra”, en los hechos es cómplice de ella. Esta posición maximalista que exige la convocatoria inmediata de un referéndum para salir de la OTAN, coloca de hecho al gobierno y al PSOE en el bando del “Sí a la guerra”. Estas posiciones hacen un flaco servicio a la causa de la paz, impiden unir al máximo de sectores que están contra la guerra y sirven al imperio de la fuerza.
Apoyar al gobierno en la lucha contra el genocidio palestino, y en su “No a la guerra”, y apoyar al gobierno en su resistencia a las exigencias de Trump es en estos momentos clave para por unir todo lo unible contra la guerra sin olvidar Gaza.
