Un nuevo tiempo político

El triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez acaba con el gobierno de Rajoy y abre un muevo tiempo político, una nueva oportunidad para llevar adelante los cambios que reclama la mayoría social de progreso. Ha sucedido lo que parecía imposible. La moción de censura presentada por Pedro Sánchez ha triunfado y Sánchez es elegido presidente con más votos, 180, de los 170 que tuvo la investidura de Rajoy.

Lo que parecía imposible ha ocurrido por la presión del viento popular en avance desde que hizo su aparición en las elecciones europeas de 2014 y sobre todo en los dos últimos años, configurando una mayoría social de progreso, democrática y de unidad que vota y se moviliza.

La sentencia Gürtel ha actuado como detonador de una situación, pero la explosión que ha destituido a Rajoy y llevado a Pedro Sánchez a la Moncloa ha sido posible por el viento popular, presente en todos y cada uno de los movimientos que han hecho posible la moción de censura y ha terminado por hacerla triunfar. Sin él hubiera sido una “moción más”.

La presentación de la moción de censura por Pedro Sánchez es posible porque debe su vuelta a la dirección del PSOE a las bases de militantes socialistas movilizadas contra el golpe interno que facilitó la llegada de Rajoy a la Moncloa. Y le permite eludir, en un primer momento, las resistencias de los barones como Susana Díaz o Fernández Vara o los históricos como Gonzáles e Ibarra solo dispuestos a apoyar la moción de censura con un “compromiso para convocar elecciones”.

La influencia de ese viento popular en el seno mismo de las demás fuerzas políticas ha jugado un papel determinante. En Podemos Pablo Iglesias no ha podido mantener posiciones como las que impidieron la formación de un gobierno de progreso en 2016 votando no a la investidura de Sánchez. Ahora ha votado sí, sin condiciones.

El PNV, dispuesto en un principio a la abstención, cambia a voto favorable cuando valoran que no podrán asumir con su apoyo la continuidad de Rajoy frente al “rechazo de la calle”.

Los límites de la mayoría social impuestos a los secesionistas en Cataluña han relegado al sector “taliban” del independentismo de Puigdemont y el propio Torra, el más aventurero y peligroso, que querían votar en contra de la moción para mantener al máximo la tensión con el Estado.

El gobierno del PP presidido por Rajoy nació ya débil, investido gracias a un golpe interno en el Partido Socialista, con una correlación de fuerzas parlamentaria en minoría y un rechazo social creciente, tanto a sus políticas de recortes, como por los casos de corrupción.

Y ha llegado aún más débil por la presión de los movimientos sociales en la calle por las pensiones, contra la precariedad y la desigualad, o el movimiento 8M por los derechos de las mujeres, contra la violencia y las sentencias machistas…

No es la sentencia, sino la mayoría social de progreso la que pone de manifiesto que la pretendida estabilidad surgida de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado no era más que aparente, que dependía de un hilo y la hace saltar por los aires en apenas 72 horas.

No es verdad que el único destino del gobierno de Sánchez sea el de la debilidad de sus 84 diputados sometido al chantaje de “nacionalistas e independentistas” como auguran los medios de la derecha.

Desde la derecha se han encargado de asegurar que “Sánchez llega con el gobierno más débil de la democracia” y sometido a las exigencias del independentismo.

Sin embargo grandes bancos extranjeros y los principales centros de la oligarquía, como el Santander de Ana Botín, están teniendo una reacción más comedida. Muestran su preocupación por que se mantengan las “cosas que se han hecho bien” y por la estabilidad. La Bolsa ha vuelto a crecer recuperando la situación anterior a la moción y la prima de riesgo ha bajado a los 90 puntos (subió a 135).

El banco norteamericano Goldman Sachs confía en que Pedro Sánchez “no frene la economía española”. Las agencias de calificación como Moody’s y S&P no han recibido el cambio de gobierno con una posición de acoso y derribo: “Los riesgos a corto plazo están contenidos por la adhesión a los Presupuestos”. Aunque sin descartar un posible “adelanto de las elecciones”. En eso coincide un editorial del New York Times: “Es improbable que el nuevo gobierno pueda hacer algo que llegue a desestabilizar la economía o desafiar el papel de España en la Unión Europea”.

Pedro Sánchez en la moción de censura ha establecido dos líneas de prevención. Frente a quienes le acusan de entregarse a los secesionistas, no ha establecido ninguna relación de alianza ni comprometido acuerdos con ninguna fuerza, aunque sí ha señalado su compromiso con el orden constitucional, y el Estatuto en el caso ds Cataluña, comprometiéndose a “cumplir y hacer cumplir la Constitución…, y la “defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial”.

Y por otro tranquilizando a la UE comprometiéndose a la contención del gasto público y los límites del déficit. Aceptando gobernar con los presupuestos de Rajoy. Pero también anunciando una agenda social que aborde cuestiones como las pensiones, los salarios, la educación y sanidad, la igualdad y los derechos d e las mujeres

El triunfo de la moción de censura ha abierto un nuevo tiempo político, independientemente de lo que haga Pedro Sánchez. Una nueva oportunidad para hacer avanzar los intereses que reclama la mayoría social de progreso. Aunque no será un camino fácil y estará lleno de problemas y dificultades. Pero también de fortalezas.