Se cumplen cuatro años del inicio de la criminal invasión rusa de Ucrania, una guerra en el costado de Europa que ha dejado un hondo reguero de muerte y destrucción, y cuyo final se adivina tan incierto como poco seguro.
Los ucranianos miran con tristeza el calendario cuando los días se acercan al 24 de febrero. Aquel día de 2022 su vida se truncó para siempre cuando los tanques rusos atravesaron la frontera y los misiles comenzaron a caer sobre las ciudades.
Lo que parecía un paseo militar para el Kremlin se rebeló en una gesta de resistencia y defensa. Rusia tuvo que cambiar de estrategia y lanzar una criminal guerra de desgaste que -por su superioridad militar y demográfica- Ucrania tenía muy difícil ganar.
Luego ocurrió el cambio de gobierno en EEUU. Trump decidió arrinconar a Ucrania y entregarla atada de pies y manos como ofrenda a Moscú, en sus estrategia de atraer a Rusia para separarla de China.
Y así están las cosas ahora, cuando se cumplen cuatro años del inicio de la invasión rusa.
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Una pinza entre Moscú y Washington
Este 24 de febrero de 2026 se cumplen cuatro años del inicio de la criminal invasión rusa sobre Ucrania.
Son 48 meses, 208 semanas, 1462 días y más de 35.000 horas. Y cada una de esas horas Ucrania ha pagado un altísimo precio por resistir al invasor: en vidas de soldados y civiles, en heridos y mutilados; en bombardeos de ciudades, de bloques de viviendas, de plazas públicas, hospitales o infraestructuras; viendo mermado su territorio o siendo el escenario de matanzas y atroces crímenes de guerra como los de Bucha o Mariúpol.
Cuando se cumplen cuatro años, una Ucrania arrinconada entre Washington y Moscú está llamada a sentarse en la mesa de negociaciones con sus agresores. El presidente norteamericano y su gabinete llevan meses presionando a Kiev para que acepte el trágala de Putin: «si quieres paz, dame territorios, y acepta volver a mi órbita de dominio».
Mientras las delegaciones se dirigen a Ginebra, apenas horas antes de la cita, Rusia ha lanzado un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania. Es la retorcida y criminal forma que tiene el Kremlin de entender unas «negociaciones de paz», sobre todo cuando sabe que el hasta ahora gran apoyo de Kiev, la superpotencia norteamericana, está alineada en los hechos con el agresor.
En la reciente cumbre de seguridad de Múnich, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubo, aseguró que «EEUU no obliga a Ucrania a ceder territorios». Pero lo dice el mismo que ahora ha prometido a los europeos que «cuentan con todo el respaldo de la administración estadounidense». No se rían.
Unos días antes, el presidente norteamericano, mucho más directo, dejó claro cuales son los deberes que le ordena a Ucrania: cerrar un pacto con Rusia para poner fin a la guerra y celebrar elecciones en pocos meses.
Hasta ahora, el presidente ucraniano se ha acogido a la ley marcial vigente desde 2022 para no convocar elecciones, exigiendo que haya «un alto el fuego y garantías suficientes de seguridad» para poder celebrarlas. Pero las presiones de Washington parecen haber dado su fruto. El diario Financial Times y otros medios han filtrado que Zelenski se dispone a anunciar elecciones para primavera. Unos comicios donde -con toda seguridad- tanto Washington como Moscú se esforzarán en intervenir, para que salga un nuevo gobernante más maleable y acorde a sus intereses de dominio sobre Ucrania.
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Cuatro años de muerte y horror
Veamos los datos de cuatro años de guerra en Ucrania, basados en fuentes de la ONU y diversas ONGs
- En estos cuatro años el número de bajas militares está bajo secreto de Estado, y sólo hay estimaciones. Algunas como las del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), hablan de más de 100.000 soldados ucranianos muertos.
- Sí se conoce el número de bajas civiles ucranianas a causa de los ataques rusos, que se eleva a 15.954. De ellos hay 766 niños.
- Los ataques rusos han causado 41.378 civiles heridos, de ellos 2.540 niños. En cuanto a los mutilados de guerra, se estima entre 50.000 y 100.000 amputaciones en la población ucraniana desde 2022, principalmente entre soldados pero también civiles.
- La lista de crímenes de guerra por parte de Rusia es inmensa. Ucrania ha documentado más de 80.000 crímenes de guerra cometidos por fuerzas rusas desde 2022, incluyendo ejecuciones sumarias, tortura, detenciones ilegales y ataques a civiles. Y son sólo los documentados, una pequeñísima minoría de los que se sospecha que han ocurrido
- Lo mismo con las violaciones y crímenes sexuales: La Fiscalía General de Ucrania ha registrado 372 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto (CRSV) hasta agosto de 2025, con 87 soldados rusos notificados de sospecha. Apenas la punta del iceberg.
- Misiles, drones y bombas. A lo largo de estos cuatro años, Rusia ha lanzado sobre Ucrania más de 10.000 misiles (incluyendo proyectiles balísticos como Iskander, crucero como Kh-59 y hipersónicos como Zircon) y 20.000 bombas guiadas, junto a más de 20.000 drones de ataque. Sólo desde principios de 2026, el Kremlin lanzó 1.300 drones, 208 misiles y 6.700 bombas guiadas. Se estima que en estos cuatro años Rusia podría haber superado las 100.000 toneladas de explosivos lanzadas sobre Ucrania
- Daños. Todos esos ataques aéreos y bombardeos han causado más de 2.5 millones de hogares dañados o destruidos en Ucrania. Los proyectiles han dejado más de 1.500 instalaciones educativas dañadas o destruidas; cientos de hospitales afectados, y en numerosas ocasiones han impactado en lugares públicos y llenos de gente como plazas, mercados, centros comerciales o estaciones de transporte.
- Los ataques se han cebado con las infraestructuras energéticas ucranianas, tanto que no queda ninguna intacta. El 50% de hidroeléctricas han quedado dañadas, y el 40% destruidas. Los bombardeos se intensifican en invierno, dejando a millones de ucranianos sin electricidad y calefacción, a merced de temperaturas de -20°C.
