Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, presentó en la Conferencia de Seguridad de Munich la dictadura mundial que EEUU pretende imponer a todo el planeta. Concentrado en una consigna: el mundo basado en normas debe desaparecer. La superpotencia busca demoler una legalidad internacional que limita sus actuaciones.
Y puso deberes a Europa. EEUU colaborará con el viejo continente… siempre que Europa siga a rajatabla las órdenes de Washington. La superpotencia solo quiere vasallos.
El discurso de Marco Rubio en Munich
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Una única norma: acatar la voluntad de EEUU
Cuando Marco Rubio acabó su discurso en la Conferencia de Munich, los dirigentes políticos europeos y la mayoría de analistas respiraron aliviados. Hace un año, en el mismo escenario, el vicepresidente de Trump, JD Vance, lanzó un furibundo ataque sobre Europa, acusándola de ser un peligro para los intereses norteamericanos. Ahora, tras el choque frontal que originó el anuncio por parte de EEUU de anexionarse Groenlandia, territorio de Dinamarca, país miembro de la UE, se esperaban palabras todavía más gruesas por parte del representante de la superpotencia. Por ello las palabras de Marco Rubio, más amables y conciliadoras, fueron bien recibidas.
¿EEUU va a dejar de atacar a la UE, definida en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la superpotencia como un ente antidemocrático que es necesario triturar? Nada de eso. Debajo de las más suaves formas de Rubio estaba el puño de hierro de la dictadura mundial que EEUU pretende imponer.
Nada más llegar a Munich, Marco Rubio anunció que “el viejo mundo, aquel en el que yo crecí, se fue”. Advirtiendo que “vivimos en una nueva era geopolítica, y nos requerirá a todos reexaminar cómo es y cuál es nuestro rol”.
¿En qué consiste ese “nuevo orden global”?
El informe que un grupo de expertos en seguridad internacional presentó en la Conferencia de Munich empieza a definirlo. Se afirma que “el mundo ha entrado en un periodo de la política de la demolición”. Señalando que los EEUU de Trump son los impulsores de esa “destrucción radical”. Y remarcando que lo primero que se pretende triturar es “la creencia en las instituciones multilaterales y las reglas universales”.
Marco Rubio fue más claro y directo. Afirmando que “el mundo ha cambiado, y aferrarse a un viejo esquema de globalización sin fronteras, basado en reglas que se deben respetar, resulta sencillamente tonto”.
EEUU busca acabar con la legalidad global y el derecho internacional. Para imponer como única ley la voluntad de la superpotencia. De forma que EEUU pueda atacar cualquier país -desde Venezuela a Groenlandia- por encima y en contra de las leyes y normas.
Y la superpotencia arremete contra unas instituciones multilaterales donde el Tercer Mundo, y especialmente China, ha ganado influencia.
¿Y qué papel le queda a Europa en esta nueva “era Trump”? Marco Rubio defendió en Munich la intervención norteamericana en Venezuela, rechazando las críticas por vulnerar la legalidad internacional. Y se dirigió directamente a los europeos: “Esta es la vía en la que el presidente Trump y Estados Unidos se han embarcado. Es la vía a la que pedimos que los europeos se unan”.
Europa debe unirse, y no criticarla, a la demolición del derecho internacional que pretende EEUU, apuntalando una dictadura mundial con sede en Washington.
Marco Rubio afirmó que “EEUU desea una Europa fuerte”… a condición de que Europa haga exactamente lo que manda Washington, sin matices ni crítica alguna.
El “conciliador” secretario de Estado arremetió en su intervención en Munich contra todo lo que significa la UE. Se enfrentó al “modelo social europeo”, ese donde existen sanidad, educación y pensiones públicas. Exigió a Europa rectificar sus políticas contra el cambio climático, que perjudican a las grandes petroleras estadounidenses. Y volvió a exponer el ultraracista mensaje que emana de la Casa Blanca, al plantear que “la inmigracion masiva está desestabilizando a las sociedades occidentales”.
Y hubo una “guinda”, por si no había quedado claro el ataque contra la UE por parte de la superpotencia. Tras abandonar Munich, Marco Rubio visitó Hungría y Eslovaquia, alabando a Viktor Orban y Robert Fico, dos de los más destacados representantes de la ultraderecha europea, que arremeten contra la UE.
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Europa, en el punto de mira de Trump
Avances y límites
EEUU quiere acabar con la UE. No es una deducción. Washington lo ha escrito, dejándolo muy claro en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. La superpotencia quiere triturar la UE para tratar directamente con cada país, y así poder imponer condiciones más draconianas.
Y con el “caso Groenlandia” ha dejado claro que está dispuesto a cruzar todos los límites. Hasta llegar a amenazar a un país miembro de la UE con anexionarse por la fuerza una parte de su territorio.
En estas condiciones de máxima tensión entre EEUU y la UE se celebraba la Conferencia de Munich. En ella han quedado claros los avances de Europa, y también los límites a los que se enfrenta.
La UE ha reaccionado ante los ataques de Trump contra Groenlandia, desplegando tropas en la isla bajo soberanía de Dinamarca. Y son cada vez más quienes admiten que “EEUU ya no es un socio fiable”, y que es necesario que Europa avance en su “autonomía estratégica”.
Pero esta voluntad de no depender tanto de EEUU, que las amenazas de Trump han puesto en primer plano, se enfrenta a serios límites.
Los principales medios europeos, portavoces de las grandes burguesías del continente, repiten que, puesto que es imposible romper con EEUU, la única opción es “aguantar el chaparrón” y esperar que en las próximas elecciones norteamericanas llegue a la Casa Blanca un gobierno menos lesivo para Europa.
Y conviene fijarse en quiénes son los principales líderes de la UE, y qué relación mantienen con EEUU.
El canciller alemán, Friedrich Merz, arremetió en Munich contra el intento por parte de EEUU de imponer “un mundo sin normas”. Pero Merz está directamente vinculado al corazón de Wall Street. De 2016 a 2020 fue presidente de la filial alemana de BlacRock, el mayor fondo de inversión de EEUU. Facilitando que el capital estadounidense se convirtiera en accionista principal en algunos de los mayores monopolios y bancos alemanas, desde Deutsche Bank a Volkswagen o Siemens.
Y Merz ha repetido en Munich la palabra que, según Alemania, debería guiar el futuro de Europa: desregulación. ¿Qué significa? ¿Y dónde está su origen?
Desregulación es un eufemismo para referirse a la derogación de todas las leyes y normas que limiten los beneficios de bancos y monopolios. Rebajar las normas ambientales o de seguridad, reformar la legislación laboral para permitir una explotación más intensa, reducir los impuestos que pagan las grandes empresas…
La “desregulación” es la bandera económica de Trump en EEUU, que ahora pretende exportar a Europa.
Merz ya ha anunciando que “el Estado del bienestar ya no es sostenible”, aprobando, por ejemplo, una reforma para recortar y privatizar las pensiones. Ahora pretende imponer a toda la UE esta línea.
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Pedro Sánchez en Munich
Una voz disonante
Pedro Sánchez acudió a la Conferencia de Munich por primera vez desde que es presidente del gobierno. Y lo hizo para plantear unas posiciones que, dentro de los límites de un político socialdemócrata, chocan con el rumbo que los EEUU de Trump pretenden imponer.
Sánchez señaló que emprender un nuevo rearme nuclear sería “un error histórico”. Señalando a EEUU y Rusia, que gastan cada hora 11 millones de dólares en armas nucleares. Y señalando que los 946.000 millones que Washington va a invertir en armas nucleares en las próximas décadas “serían suficientes para erradicar la pobreza global”.
Recordó, para contentar a EEUU, que “desde que he asumido el Gobierno, España ha triplicado su gasto en defensa y duplicado el número de soldados desplegados en misiones de la OTAN”. Pero volvió a reafirmar la negativa cumplir el mandato norteamericano de dedicar a gastos militares un 5% del PIB. Afirmando que este objetivo, tal y como está fijado, “hará a Europa más dependiente de la industria de defensa de EEUU”.
Y puso encima de la mesa los mayores ataques a la paz mundial. Apoyando a Ucrania en su lucha contra la invasión imperialista rusa. Y recordando a Palestina: “si se defiende correctamente la integridad territorial de Ucrania, también hay que defender la de Cisjordania y la franja de Gaza”.
Dirigiéndose directamente al Tercer Mundo al afirmar que es necesario “tener en cuenta al llamado Sur Global”. Abordando debates “que los países y las sociedades del Sur Global están pidiendo” como “cambio climático, salud, pobreza y desigualdad”.
Cabe recordar que Sánchez ha convocado para el próximo mes de abril una conferencia internacional progresista en Barcelona, cuyo centro es “contestar las políticas trumpistas” y “hacer frente al avance de la ultraderecha”.
Este camino, que se enfrenta a las amenazas que Trump encarna, cuenta con el apoyo de una mayoría del planeta, y también de la sociedad española. Pero también se enfrenta a peligros. Trump y otros representantes de su gobierno han amenazado a España en público repetidas veces. Y España fue excluida de la reciente cumbre informal de la UE realizada en Alden Biesen.
