Gustavo Triana, secretario general de Dignidad y Compromiso (Colombia)

“Trump se concentra en asegurar su dominio económico, político y militar sobre América Latina”

"Tanto Donald Trump como Marco Rubio y un grupo de congresistas republicanos han manifestado su apoyo a De la Espriella. Debemos conquistar nuestra segunda independencia y un desarrollo económico que garantice el bienestar de la población", nos dice desde Colombia Gustavo Triana, secretario general del partido Dignidad y Compromiso, la segunda fuerza de izquierdas más votada

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales abocan a Colombia a elegir entre dos caminos. Por un lado, el del ultraderechista Abelardo de la Espriella -alineado con Trump o con líderes como Milei o Bukele- y por otro lado el continuador de Gustavo Petro, Iván Cepeda.

Preguntamos sobre esta encrucijada a Gustavo Triana, dirigente histórico del MOIR (Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, un partido marxista-leninista-pensamiento Mao Tse Tung) así como de centrales obreras colombianas tan importantes como la USO y la CUT. Triana es en la actualidad secretario general del partido Dignidad y Compromiso, la segunda fuerza de izquierdas más votada tras el Pacto Histórico de Petro y Cepeda, y que defiende políticas de independencia de Colombia frente al dominio norteamericano.

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¿Cómo valoran el resultado de la primera vuelta? ¿Están de acuerdo en que ha habido irregularidades?

Los candidatos Abelardo de La Espriella, al que apoyan congresistas de los partidos tradicionales y Donald Trump, en una descarada intervención en los asuntos internos de Colombia, de un lado, e Iván Cepeda, el candidato escogido por Gustavo Petro y su coalición de gobierno, lograron imponer un relato de polarización entre el uribismo y el petrismo. En realidad, un falso dilema entre las opciones de derecha e izquierda, cuando en realidad las dos candidaturas representan el continuismo de la aplicación de políticas neoliberales y aperturistas y una política exterior al servicio de los intereses hegemonistas de Estados Unidos.

La exacerbada intensidad polarizante de las campañas, no ha permitido el espacio para discutir los asuntos concernientes a la grave crisis económica y social del país, el fracaso de la política de “Paz Total” del gobierno de Petro, la corrupción e impunidad imperantes y la permanente violación de la separación de poderes y de la Constitución Política.

La denuncia de fraude por parte de Gustavo Petro ha sido desmentida por su propio candidato y forma parte del repertorio de populismo e interferencia del ejecutivo en los otros poderes del Estado, al que recurre permanentemente.

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El candidato que ustedes apoyan, Sergio Fajardo, de la izquierda de Dignidad y Compromiso, ha quedado en una meritoria cuarta posición, y ha aumentado un 13%…

El candidato de Dignidad y Compromiso, Sergio Fajardo

Sergio Fajardo ex alcalde de Medellín y ex gobernador de Antioquia y elegido mejor alcalde y gobernador en los dos ejercicios, con una propuesta que atinaba a abordar de manera sensata y seria los problemas mencionados y que resume muy bien en el denominado Decálogo del Millón del Votos, fue nuestro candidato con la formula vicepresidencial de Edna Bonilla ex secretaria de educación de Bogotá.

Fue una gran campaña, educativa, rigurosa, y diferenciada de los dos extremos, obtuvimos un millón de votos y cosechamos el reconocimiento de un sector de la población que optó por apoyar una propuesta democrática que apuntaba a resolver los graves problemas que hoy aquejan al país.

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De la Espriella, un abogado millonario de 47 años vinculado a grupos paramilitares, ha quedado en primera posición tomando votos prestados de la candidata de la derecha uribista, Paloma Valencia. Este ultra defiende un programa de «mano dura contra el crimen» al estilo Bukele, un programa económico y social inspirado en la «motosierra» de Milei, y ya ha recibido el respaldo explícito de Donald Trump ¿Qué les parece el auge de la extrema derecha? ¿Qué apoyos ha recibido De la Espriella de la oligarquía colombiana -desde la banca a los medios- y sobre todo desde el exterior, desde la injerencia norteamericana en Colombia?

Como dices, De la Espriella ha sido abogado defensor de personas vinculadas a delitos de tráfico de narcóticos, paramilitarismo, contrabando, lavado de activos y hasta negociados con el gobierno de Nicolas Maduro; tiene nacionalidad norteamericana e italiana, asunto por el que se formula la pregunta de a cuál de las patrias defenderá desde la presidencia de Colombia.

Este candidato representa a los que hemos denominado como los mismos con las mismas, los que han gobernado por más de un siglo y mantenido a Colombia en el atraso y el subdesarrollo, mientras favorecen los intereses de Estados Unidos.

En esa dirección ha anunciado la dolarización de la economía, acabar con el Banco de la República, violar la soberanía de nuestra rama judicial, actuar con autoritarismo y sin respeto de las leyes contra los actores violentos e imponer una retardataria relación colonial frente al imperialismo norteamericano.

Tanto Donald Trump como Marco Rubio y un grupo de congresistas republicanos han manifestado su apoyo a De la Espriella, una actitud intervencionista en nuestros asuntos internos y violatoria de la soberanía nacional de Colombia.

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El candidato oficialista, Iván Cepeda, continuador del gobierno de Petro (que no puede presentarse), ha mejorado los resultados de la primera vuelta de Pacto Histórico en 2022, pero ha quedado segundo. Primero, preguntarles, ¿Cuál es su posición ante estos cuatro años de gobierno de Petro? ¿en qué mantienen una línea crítica y en qué defienden o apoyan la gestión de Petro? Y segundo ¿Qué posición defienden ante esta segunda vuelta?

Los malos gobiernos anteriores y particularmente el mandato de Iván Duque, provocaron un estallido social que movilizó a los colombianos en búsqueda de cambios sustanciales en el modelo económico y social, particularmente contra la imposición de los Tratados de libre Comercio con Estados Unidos y la Unión Europea que están aniquilando la producción nacional, han incidido en el aumento del déficit comercial y fiscal, la deuda externa pública y privada y profundizado la desigualdad social, la pobreza y la migración de ciudadanos al exterior en busca de mejores perspectivas.

Gustavo Petro ganó la presidencia porque canalizó el descontento popular y los anhelos de cambio de la población, sin embargo, gobernó con políticos de los partidos tradicionales e incumplió con la renegociación de los TLC, promovió una transición energética abrupta e irresponsable que condujo a perder la autosuficiencia de gas natural y refinados y a depender de importaciones de EEUU, las reformas laboral y de pensiones fueron avaladas por el FMI y el mismo Departamento del Trabajo de los gringos, hizo recortes a la financiación de la entidades encargadas de la ciencia y la tecnología, no apoyó a la pequeña y mediana empresa, mantuvo las importaciones de productos agropecuarios que quiebran a los productores nacionales y su gobierno se ha visto involucrado en innumerables escándalos de corrupción que comprometen a altos funcionarios y miembros de su familia, entre otros incumplimientos y frustraciones a sus votantes.

Este gobierno mantuvo las recetas del Fondo Monetario Internacional de basar toda la política económica en el endeudamiento externo y la exportación de materias primas agrícolas y minerales, aumentando la deuda pública y la deuda externa, a niveles récord y que colocan en el inmediato futuro a Colombia en una grave situación, porque, además los nuevos créditos se han tomado a tasas de interés francamente confiscatorias. Los principales ingresos provienen de las remesas de los ciudadanos en el exterior, las exportaciones de café, banano, flores y otros productos agrícolas y de petróleo, carbón y demás minerales.

Los dos contendientes de la segunda vuelta, Abelardo de la Espriella (ultraderecha) e Iván Cepeda (Pacto Histórico)

Mención aparte merece el fracaso de “la Paz Total”, política que al final ha conducido al fortalecimiento de organizaciones armadas que azotan con violencia y terrorismo a gran parte del territorio nacional. Gustavo Petro se ha caracterizado por no condenar de manera explícita y contundente la lucha armada y el foquismo guerrillero, prácticas que tanto daño le siguen causando a las propuestas nacionalistas y democráticas y provocan desprestigio y satanización de la verdadera izquierda. Durante su mandato ha rendido homenajes a varios símbolos emblemáticos de esas guerrillas, como la espada del Libertador Simón Bolívar que fue robada por la guerrilla del M19, la sotana del sacerdote Camilo Torres muerto en combate, el sombrero de Carlos Pizarro, entre otros.

Nuestra valoración sobre este gobierno que termina es que no significó cambios sustanciales en el modelo económico y social y que fue funcional a los intereses de Estados Unidos. El candidato Iván Cepeda no se demarcó ni un milímetro del gobierno de Gustavo Petro en ninguno de sus desaciertos y ha manifestado que continuará con sus políticas. En algo tan notorio como la corrupción, no hubo control político por parte de los congresistas del Pacto Histórico, muy a pesar de las condenas, imputaciones e investigaciones en curso.

No menor es el hecho de las largas y reconocidas relaciones de los principales dirigentes del Pacto Histórico, en particular Gustavo Petro e Iván Cepeda, con el Partido Demócrata norteamericano y con la agencia de cooperación (intervención) USAID. Ha sido de tal magnitud, que en las elecciones que llevaron a Petro a la presidencia, afirmó sin rubor que su programa de gobierno, “era de la misma estirpe del programa de gobierno de Biden”.

Por eso las críticas del Pacto Histórico a Trump se hacen desde la perspectiva del otro responsable de la política imperialista de Estados Unidos, que como sabemos, es política bipartidista, de Estado.

En nuestro Partido Dignidad & Compromiso no hay consenso en la valoración que hasta acá que descrito y como una salida unitaria hemos aprobado dejar en libertad a las personas que apoyaron con un millón de votos a Sergio Fajardo y Edna Bonilla, para votar a conciencia en la segunda vuelta. Haciendo uso de esa libertad nuestra expresión ha optado por votar en blanco, pues ninguna de las dos opciones representa nuestros anhelos nacionalistas y democráticos.

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Todo lo que está pasando en Colombia no se puede entender si no se amplía la mirada hacia lo que está ocurriendo en todo el continente, con unos EEUU con Trump a la cabeza, que ha revivido el Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe y han multiplicado las agresiones y el intervencionismo imperialista hacia lo que consideran su «patio trasero». Tenemos la intervención militar en Venezuela, la asfixia de Cuba, las amenazas a México, Colombia o Brasil, injerencias electorales en Honduras, Bolivia o Chile… ¿Cómo ven esta situación de ofensiva imperialista?

Estados Unidos está teniendo varios reveses en el despropósito de mantenerse como la potencia hegemónica mundial. Las sanciones contra Rusia e Irán no han tenido los efectos pretendidos; la agresión a Irán, Líbano y Yemen han resultado en un revés militar y económico y han puesto de relieve que las bases gringas de Medio Oriente y su peón de brega, Israel, son vulnerables; varios países de la OTAN y la Unión Europea se distancian de sus políticas autoritarias e imperialistas, principalmente de los genocidios contra los pueblos de Palestina, Líbano e Irán; el bloque de países integrantes de los BRICS y del Acuerdo de Shanghái, liderados por la República Popular China se han fortalecido y en la practica son la mayor contención contra las agresiones e injerencias de Estados Unidos a la soberanía de las naciones y las amenazas a la paz mundial.

En ese contexto, el gobierno de Donald Trump se concentra en asegurar su dominio económico, político y militar sobre América Latina y apuntalar lo que en sus planes estratégicos han denominado el Escudo de las Américas, para ello interfiere en los procesos electorales de la región, agrede de distintas maneras a los gobiernos de Brasil y México, profundiza el criminal bloqueo sobre la nación y el pueblo de Cuba, interviene militarmente en Venezuela y le impone condiciones con la complicidad del mismo gobierno, en resumen arrecia su política imperialista sobre América Latina y El Caribe en el marco de mantener su hegemonía mundial.

Los gobiernos nacionalistas de una parte y los pueblos de todos los países del continente defenderán como han hecho a lo largo de su historia el caro derecho a la soberanía nacional y la autodeterminación.

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Al mismo tiempo, América Latina bulle de fuerzas de lucha y resistencia, también en los países que han caído bajo un gobierno afín a los intereses de Washington. En Bolivia, la fuerza del movimiento obrero y campesino ha puesto contra las cuerdas a Rodrigo Paz. En Chile fuertes protestas contra las políticas ultrareaccionarias de Kast. En Argentina la lucha del pueblo no da tregua a Milei… Visto de conjunto ¿quién avanza en el continente, las fuerzas populares o las de la reacción?

La resistencia de América Latina no cesará, estamos seguros. La gran dificultad que hemos tenido en Colombia en este periodo de gobierno de falsa “izquierda”, es la desmovilización enorme de las masas generada por el espejismo de cambio que les ha creado y la cooptación de la mayor parte de la cúpula de las organizaciones sindicales y sociales, especialmente por la vía de contratos y asignación de cupos burocráticos en la nómina oficial. De esta forma, las grandes movilizaciones que vimos en 2019 y 2021 en Colombia, a pesar de que el rumbo del país no ha cambiado en lo sustancial, no se han repetido.

Describamos el panorama, subieron escandalosamente los combustibles, se desplomó el sistema de salud, a los educadores se les desmontó su sistema de salud excepcionado, se golpeó duro la principal empresa pública Ecopetrol, aumentaron las importaciones de arroz afectando los ingresos de los productores, se incrementaron las importaciones de etanol y biodiesel golpeando el empleo en ese sector, se implementó un método para el cobro del impuesto predial que incrementó su valor en sumas exorbitantes para campesinos y pequeños productores, se autorizó la instalación de un radar norteamericano y una base militar en el santuario ecológico de la isla de Gorgona, el país entro a hacer parte de la Fuerza Naval Internacional, apéndice de la OTAN, se aumentó exponencialmente el endeudamiento externo y el déficit fiscal, esto para hacer una breve relación de medidas que afectaron en materia grave a las masas y sin embargo la respuesta ha sido sumamente débil, sin dejar de anotar que nuestra fuerza política hizo lo que estuvo a su alcance para encabezar la incipiente resistencia.

Gane el que gane en este domingo, la situación tenderá a agravarse, y desde luego, la resistencia irá recuperando los niveles que demanda nuestro futuro, esperando que la clase obrera se ponga al frente de esa resistencia. Debemos conquistar nuestra segunda independencia y un desarrollo económico que garantice el bienestar de la población.