El Foro de Davos escenifica los antagonismos entre la Dictadura Mundial de Trump y los países del Segundo Mundo

Trump contra sus aliados: sube la temperatura en Davos

Las declaraciones de Trump en el Foro Económico de Davos, contrapuestas a las de los líderes de los países de la órbita norteamericana, reflejan unos antagonismos que van a más entre EEUU y sus hasta ahora aliados.

Cada año, los representantes de las burguesías monopolistas más poderosas del planeta, así como sus élites políticas, se dan cita en el Foro Económico de Davos.

Las declaraciones de la cumbre de este año reflejan el cada vez más acusado antagonismo entre unos EEUU que han decidido lanzar una auténtica línea de Dictadura Hegemonista Mundial… y el resto de clases dominantes de los países que -como Euroopa o Canadá- antes eran tratados como aliados, y ahora, de forma abiertamente denigrante, como vasallos.

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Trump: “Me llaman dictador. Bueno, a veces se necesita un dictador”. ”

Esta cumbre de Davos se ha celebrado bajo el signo de la abierta amenaza del presidente de EEUU de apoderarse de Groenlandia “por las buenas o por las malas”.

Alegando una delirante ficción histórica -«Después de la Segunda Guerra Mundial, devolvimos Groenlandia a Dinamarca. ¿Qué tan estúpidos fuimos al hacer eso?», Trump insistió en su demanda, lanzando una nada velada amenaza: «Lo que pido es un pedazo de hielo, frío y mal ubicado, que puede jugar un rol vital en la paz y protección mundial. (…) Queremos un pedazo de hielo para la protección mundial, y no nos lo dan. Pueden decir sí y seremos muy agradecidos. O decir no y lo recordaremos.»

Otras declaraciones dejaron a los periodistas atónitos: Me dicen que soy un dictador, bueno a veces se necesita un dictador”.

En Davos también se ha mostrado el extremo servilismo del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que hasta ahora no ha dicho ni media palabra criticando, cuestionando o sancionando las intenciones de EEUU de arrebatar territorio a otro miembro de la Alianza: “Trump tiene razón. Debemos proteger el Ártico de la influencia rusa y china”.

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La firmeza de Canadá

Mark Carney, primer ministro de Canadá

La voz más enfrentada, dentro de los países del Segundo Mundo, a la Dictadura Mundial de Trump es la de Mark Carney, primer ministro de Canadá, un país que siempre ha estado a la sombra de EEUU, pero donde se ha abierto paso -entre su opinión pública y entre su clase política- un fuerte sentimiento de independencia y soberanía ante las pretensiones de EEUU de convertirlo en «el estado 51»

«Nos dicen que el orden basado en reglas se está desvaneciendo”, dijo Carney en Davos. “Que los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben. Algunos apuestan a que los países se acomoden para salir adelante. A evitar problemas. A esperar que la sumisión compre seguridad. Es un error»

«Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en reglas. Sabiamos que era parcialmente mentira, que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se hacían cumplir de manera asimétrica. Y que el derecho internacional se aplicaba con rigor variable»

«Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proveer bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas. Así que colocamos el cartel en la ventana. Participamos en los rituales. Y en gran medida evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad”

«Pero este pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición (…)», insistió Carney en el Foro Económico.

«No se puede «vivir dentro de la mentira» del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación»

«Canadá ha cambiar fundamentalmente su postura estratégica. Los canadienses saben que nuestra antigua y cómoda suposición de que nuestra geografía y membresías en alianzas conferían automáticamente prosperidad y seguridad ya no es válida”.

«Canadá ha cambiar fundamentalmente su postura estratégica», ha dicho Carney, que hace pocos días firmaba con Xi Jinping un acuerdo de asociación estratégica entre Canadá y China

«Estamos en un punto de inflexión para Canadá y para el mundo. Una realidad a la que potencias medias como Canadá, no son impotentes. Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que encarne nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los estados”

Unas declaraciones que muestran la firme voluntad de este país por resistirse a la Dictadura Hegemonista Mundial, y que se respaldan con hechos. Hace una semana, China y Canadá sellaban un acuerdo de asociación, luego de años de tensiones. El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, firmaban un acuerdo de asociación estratégica con efectos para el comercio y el turismo, después de varios años de desconfianza mutua. Un acuerdo que desobedece de manera muy explícita el veto de los EEUU.

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Algunas voces europeas comienzan a alzarse

«Europa tenemos que elegir entre el auto respeto o ser un esclavo miserable», ha dicho el primer ministro belga, Bart De Wever

En el Foro de Davos también se han escenificado algunas posiciones de las burguesías monopolistas europeas y de sus élites políticas que llaman a alzar la voz y adoptar una línea de resistencia frente al trato extremadamente vejatorio y avasallador de Trump

Por ejemplo Bart De Wever, primer ministro de Bélgica y de derecha conservadora. Ante la pregunta de qué tiene que hacer Europa ante las amenazas de Trump, respondió: «Estamos bajo mucha presión, somos 27 países. Y si tienes presión extrema, pueden pasar dos cosas, podemos unirnos más, o puedes explotar, saliendo disparado en todas direcciones. Europa está en una encrucijada en la que tiene que decidir cuál de las dos cosas va a pasar. Hasta ahora hemos tratado de apaciguar al presidente de EEUU, hemos sido muy indulgentes con los aranceles, o cuando dejó de apoyar a Ucrania. Pero ahora se están cruzando tantas líneas rojas y tenemos que elegir entre el auto respeto o ser un esclavo miserable».

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¿Boicot al Mundial USA 2026?

En otro orden de cosas, en el mundo del deporte también comienzan a expresarse estas líneas de resistencia. En Alemania se plantean el boicot total al Mundial 2026 por el ‘caso Groenlandia’ y las amenazas de Trump. Lo ha sugerido Jürgen Hardt, miembro de la Unión Demócrata Cristiana y figura cercana al canciller Friedrich Merz.

La eventual retirada de una de las más importantes selecciones del mundo podría generar una «reacción en cadena» entre otros equipos europeos: Francia, España, Italia… y acabar siendo un gran desplante global a la Dictadura Mundial de Trump.