Elecciones en Hungría

Suspense en Hungría, en toda Europa… y en Washington y Moscú

El reinado corrupto, autoritario y ultrareaccionario de Viktor Orbán peligra. Lo vienen diciendo (casi) todas las encuestas.

Al cierre de esta edición, quedan pocas horas para las elecciones en Hungría, donde -según las encuestas- la era del ultraderechista Orbán -alineado tanto con Trump como con la Rusia de Putin- puede estar a punto de acabar.

Una sola imagen basta para esbozar la situación: la de JD Vance acudiendo a Budapest para intervenir en un mitin electoral de Orbán, cuando éste atraviesa sus elecciones más cuesta arriba.

Es una foto insólita: nunca un vicepresidente norteamericano había intervenido de manera tan directa en un proceso electoral de un país extranjero. Pero también da una idea qué importancia concede el trumpismo al gobierno del ultraderechista Viktor Orbán, que lleva dieciséis años en el poder de este país centroeuropeo, imponiendo un régimen iliberal, extremadamente autoritario y antidemocrático, donde las libertades y derechos civiles -especialmente de migrantes, mujeres y minorías sexuales- han sido duramente atacados. Pero sobre todo un gobierno -alineado con Washington, pero también con Moscú- que lleva más de una década siendo un factor de tensión con Bruselas y las principales cancillerías europeas. Un auténtico caballo de Troya de las potencias imperialistas que buscan el máximo descosido, la máxima debilidad, o directamente la disolución de la Unión Europea.

Elecciones en Hungría. Luc Vernimmenn- Belgica

El reinado corrupto, autoritario y ultrareaccionario de Viktor Orbán peligra. Lo vienen diciendo (casi) todas las encuestas. La mayoría de sondeos reflejan que el candidato del partido conservador y proeuropeo Tisza, Péter Magyar, es el claro favorito para la victoria y algunos de ellos le han otorgado hasta 23 puntos de ventaja sobre Fidesz, aunque otras encuestas reducen la ventaja 6-10 puntos.

Pero no vendan la piel del oso antes de haberlo cazado. Hace más de una década que Orbán amañó la partida, diseñando una controvertida ley electoral que reducía el número de diputados en el Parlamento, así como una redistribución de las circunscripciones electorales concebida para maximizar las posibilidades del sector conservador, dándole más peso a la zonas rurales donde Fidesz tiene la hegemonía.

Por eso, la espectación es máxima. No sólo entre los húngaros, o entre la opinión pública europea. También en la Casa Blanca o en el Kremlin estarán muy atentos de los resultados del domingo 12 de abril.