Cuando el debate político se centra en relacionar de manera maliciosa la inmigración y la criminalidad -una idea tan falaz como falsa, puesto que los índices de inseguridad han bajado en los últimos años, mientras que los trabajadores migrantes han aumentado- la ultraderecha siempre sale ganando en las estimaciones de voto.
Pero ¿qué pasaría si -de manera perseverante, machacona y didáctica- la atención mediática pusiera el foco en exponer y desgranar el programa económico y social de Vox?
¿Qué pasaría por ejemplo si los nueve millones de pensionistas de este país -algunos de ellos, por pura estadística, votantes del partido de Abascal- supieran lo que quiere hacer la ultraderecha con las pensiones públicas?
Al contrario que el Partido Popular, Vox es el único partido que admite abiertamente que -de llegar al poder- rebajarán unas pensiones públicas cuyo gasto considera «insostenible». Así lo dijeron en la última campaña electoral para las generales del 23 de julio de 2023, en las que defendieron la necesidad de reducir el gasto estructural (en pensiones) porque no podemos permitirnos seguir en un estado continuo de déficit”.
Pero los de Abascal no sólo proponen recortar la cuantía de las pensiones, atacando las rentas de uno de los sectores más vulnerables de la población, que además sostienen a familias enteras con todos sus miembros en el paro (unos 764.200 hogares). Vox pretende, lisa y llanamente, desmantelar el actual sistema público de pensiones.
Como alternativa, los ultras proponen sustituirlo por un «nuevo modelo mixto» en el que la mitad de las actuales cotizaciones irían a engrosar fondos de gestión privada -generando una enorme inyección de capital para bancos, aseguradoras y fondos de inversión-, con la «posibilidad de incrementar la contribución para recibir pensiones más altas».
Es decir: pensiones de carácter paupérrimo, asistencial, como base. Y si no quieres sufrir de miseria en la vejez, pues ya sabes: destina una mayor parte de tu decreciente salario a incrementar la cuota de tu fondo privado de pensiones.
Quieren aplicar la motosierra de Milei en España, arremetiendo contra las pensiones públicas, contra la sanidad y la educación públicas, contra cualquier cosa que huela a políticas de igualdad o de atención a los sectores vulnerables.
Así lo defiende sin paliativos Rubén Manso, uno de los «gurús económicos» de Vox:. «No es función del Estado proveer de ningún bien ni de ningún servicio. Salvo tres o cuatro, como justicia criminal, policía y Ejército. Todo lo demás (…) -asegurar la vejez, dar educación a los hijos, gozar de ahorros suficientes o de un sistema de protección que nos asegure la sanidad- deben ser decisiones de consumo». Es decir, debe privatizarse y ponerse en manos de grandes capitales, que traten las pensiones, la sanidad o la educación como un «negocio rentable», y por tanto sometido a la ley suprema de minimizar costes para maximizar beneficios para los inversores,
Este es el ultra agresivo proyecto -al servicio de bancos y capitales extranjeros, especialmente norteamericanos- del que Vox es el ariete. ¿No debería difundirse más?
