Es escandaloso hasta para los estándares a los que nos tiene acostumbrados Israel, y muestran sin maquillaje el criminal nivel de desprecio a los derechos humanos al que ha llegado la autoproclamada «única democracia de Oriente Medio».
«Bienvenidos a Israel, bienvenidos al infierno». Así habla Itamar Ben-Gvir, el ministro más fanáticamente ultrasionista del gobierno más ultraderechista de la historia de Israel. Y a quién se dirige es a unos 430 activistas detenidos ilegalmente (44 de ellos españoles), maniatados y arrodillados en el suelo, tras la interceptación de la flotilla Global Sumud en aguas internacionales, y llevados contra su voluntad al puerto de Asdod.
Bien rodeado de hombres armados, y muy envalentonado contra activistas humanitarios totalmente indefensos, Ben-Gvir fue paseándose entre los miembros de la Flotilla, en una clara intención de humillarles e intimidarles.
Pero la valentía de los secuestrados no tardó en aparecer: «free Palestine (Palestina libre)», gritó esposado uno de los miembros de la Flotilla, en el momento en que Ben-Gvir pasaba por su lado, lo que provocó que sus matones lo redujeran (aún más) de forma violenta y vejatoria. «Así tratamos a los partidarios del terrorismo de Hamás».
No fue lo único. El propio Ben-Gvir, ebrio de impunidad, ha difundido imágenes en las que se observa a guardias penitenciarios y soldados israelíes golpeando y humillando a activistas, mientras suena de fondo y a todo volumen el himno nacional israelí.
El vídeo, que se ha hecho inmediatamente viral, ha saltado a todos los informativos, y ha provocado una cascada de declaraciones. Hasta los propios miembros del gobierno israelí han recriminado a Ben-Gvir que difundiera el vídeo, lo mismo que el Departamento de Estado de EEUU… porque estas cosas se hacen sin cámaras delante.
Hasta gobiernos siempre tibios a la hora de criticar a Israel como el de Meloni en Italia o el de Macron en Francia, o incluso donde las condenas a Israel siempre brillan por su ausencia, como el de Alemania, han levantado la voz y mostrado su indignación.
La pregunta que todos nos hacemos es: si esto es lo que hacen -a la luz del día, con cámaras delante y difundiéndolo delante de todo el planeta- con 430 activistas de más de 50 países… ¿qué tipo de torturas, maltratos y violaciones no harán con los miles de presos palestinos que Israel tiene en sus mazmorras?
