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La conjura contra América

La conjura contra América

HBO ha sacado a escena una del llamadas a ser “serie de la temporada”. Se trata de la versión para televisión de la novela “La conjura contra América”, del escritor norteamericano Philip Roth, bajo le dirección del gran David Simon, con estrellas de la talla de John Turturro y Winona Ryder y una ambientación espectacular.

“La conjura contra América” fue publicada en EEUU en 2004 y se basa en lo que suele llamarse una “historia alternativa”, es decir, en qué hubiera ocurrido si en vez de…. hubiera ocurrido… En este caso estamos ante las cruciales elecciones presidenciales de 1940, previas a la entrada de EEUU en la segunda guerra mundial. Philip Roth plantea la hipótesis de que el Partido Republicano presenta a las elecciones como candidato al héroe de la aviación americana Charles Lindbergh, de ideas filonazis y antisemita, y consigue derrotar a Francis D. Roossevelt. La campaña electoral se basa en la oposición de Lindberg a la entrada de EEUU en la guerra contra la Alemania nazi, para evitarle sufrimientos al pueblo. Lindberg gana y, paso a paso, vamos viendo como un clima de odio y persecución se va desatando contra la comunidad judía en EEUU.

La serie, breve, de solo 6 capítulos, cuenta con la dirección de David Simon, que ya ha llevado a la pequeña pantalla algunas de las mejores series de la historia, como la acreditada “The Wire” (“Bajo escucha”), considerada por algunos como la mejor serie de la historia, “Treme” (basada en la reconstrucción de Nueva Orleans tras el Katrina) o “The Deuce”, sobre el nacimiento y desarrollo de la industria del cine porno en Nueva York en los años sesenta. Todas sus series llevan la impronta de una visión muy crítica y acerada de EEUU, no en vano es un destacado representante de la verdadera izquierda de EEUU.

La serie, que está desarrollándose aun mientras escribo este artículo, consigue una ambientación extraordinaria de la época en que se desarrolla y viene avalada por la presencia en el cartel de grandes actores, como John Turturro y Winona Ryder.

La deriva autoritaria y dictatorial de EEUU ideada por Roth no sale ahora a pantalla, de la mano de Simon, solo para recordar viejas historias del pasado

Como en todas las obras de Simon, la serie se enriquece notablemente al no elegir un solo protagonista y un único punto de vista, lo que nos permite comprender, por ejemplo, cómo perciben y cómo se enfrentan a la realidad los hombres adultos, las mujeres, los adolescentes, los niños, los colaboracionistas, los opositores, las autoridades, el Estado… Una radiografía completa que hace emerger una “realidad inventada” que no estuvo tan lejos de hacerse realidad. De hecho, Philip Roth ideó la novela a partir de saber que, en efecto, en 1940 los republicanos estuvieron pensando en la figura del “héore” Lindbergh como candidato, para desarrollar una política de entendimiento con Alemania de cara a que Hitler acabara con “la amenaza soviética”. Como es sabido, esa línea era apoyada en EEUU por importantes representantes de la oligarquía financiera e industrial, como el propio fabricante de automóviles Ford, a quien, en la serie, Lindbergh pone al frente de la política exterior.

Pero la deriva autoritaria y dictatorial de EEUU ideada por Roth no sale ahora a pantalla, de la mano de Simon, solo para recordar viejas historias del pasado. En 2020, como en 1940, EEUU se enfrenta a unas elecciones cruciales para su historia. En noviembre los norteamericanos tendrán que elegir si revalidan o no la presidencia de Donald Trump, un presidente que parece decidido a acabar de algún modo con la vieja República democrática y buscar un modelo autoritario que al modo de Putin u Orban le permita gobernar sin el control de las Cámaras parlamentarias y eliminar  o marginar al máximo a sus opositores, zanjando la división que hoy convierte a EEUU en un campo de batalla sin cuartel y lo empuja a un declive imperial imparable. Un escenario que se ha recrudecido aún más estas últimas semanas (justo las que la serie lleva en pantalla) por la brutal crisis en la que se ha sumido el país tras la llegada impetuosa del coronavirus a EEUU.

No se pierdan esta serie, que tiene algunos de los mejores ingredientes que está aportando la televisión estos días: un buen texto literario de base, una dirección extraordinaria, actores sensacionales, una ambientación espléndida y un planteamiento político que es una bomba de neutrones.