La crisis afecta cada vez más a Rusia

Rusia puede llegar al 25 % de paro.

El presidente ruso, Dimitri Medvédev. (EFE)

La crisis económica y financiera en Rusia podrí­a derivar en una «renacionalización sigilosa» de la empresa privada.

La crisis multilica los problemas en Rusia. Al daño provocado por el pinchazo de los mercados energéticos se suman las dificultades de sus bancos. La banca ha pedido ya ayuda al Gobierno para poder pagar los 400.000 millones de dólares que adeuda a entidades financieras extranjeras, mayoritariamente europeas.Los temores sobre la situación financiera de Rusia crecen. La mayor crisis económica para el paí­s en la última década ha desinflado un 35% la cotización del rublo frente al dólar, sólo desde agosto. Rusia se ve muy afectada por la crisis económica y las cifras del desempleo aumentaron espectacularmente en las últimas semanas pese a los esfuerzos gubernamentales por respaldar el tejido industrial. El número de desempleados ascendí­a a 5,8 millones a finales de diciembre, según la Oficina de Estadí­sticas Rosstat. Muchos trabajadores sufren además las medidas de paro técnico y asisten impotentes al descenso de su poder adquisitivo. Todo ello agravado por una inflación alta y una moneda que se ha depreciado considerablemente en tres meses.Pese a que la exportación de petróleo y gas ha mejorado la economí­a rusa y aumentado los ingresos del conjunto de la población, las diferencias sociales continúan siendo abismales. Frente al 1 % que vive en la opulencia, un 20 % de los rusos se encuentra en la más absoluta pobreza y subsiste con menos de 90 euros al mes. Un 40 por ciento se las ve y se las desea para llegar a fin de mes con sueldos que no superan los 250 euros, y un 20 % con salarios de 310 y 700 euros.El presupuesto estatal de Rusia solo se equilibra cuando los precios del petróleo se mantienen en 70 dólares o más por barril. Con los ingresos del gobierno menguando, el Kremlin se ha visto obligado a echar mano de las reservas acumuladas y sostener a las compañí­as que se hundí­an, así­ como a un rublo que se vení­a abajo. La nación saludada como gigante energético se está quedando rápidamente sin fondos.La crisis económica y financiera en Rusia podrí­a derivar en una «renacionalización sigilosa» de la empresa privada y en su redistribución entre la actual élite gobernante, en su mayorí­a agentes y ex agentes de los servicios de seguridad, según un informe publicado de la revista «The Economist».En este sentido, el Gobierno ruso ha destinado ya 50.000 millones a apoyar a tres bancos –dos de ellos ligados al Estado– y ha reservado otros 50.000 millones para rescatar empresas estratégicas, empezando por las petroleras y gasistas, y en concreto Gazprom y Rosneft, ambas convocadas por el Estado. Esta situación puede dar lugar a la aparición de empresas que no sean ni públicas ni privadas, compañí­as opacas y casi estatales, dirigidas por personas cercanas al Kremlin, en forma de filiales privadas de empresas estatales o de «corporaciones estatales».Mientras tanto, el pánico se apodera de los inversores y hace mella en la población de a pie. Las empresas quiebran, sus empleados engrosan las cifras del paro, que constituye actualmente más del 6% de la población activa, y el consumo se retrae. La Organización Mundial de Trabajo (OMT) calcula que para 2009 en Rusia habrá 20 millones más de parados, lo que supondrí­a elevar el í­ndice de desempleo por encima del 25%.La desconfianza en el sistema financiero ha lanzado a los rusos a sacar desesperadamente sus ahorros de los bancos, y a cambiar los rublos por dólares. De acuerdo con los datos facilitados por el Banco Mundial, desde agosto de Rusia se han fugado capitales por un importe equivalente a 50.000 millones dólares, y la cifra alcanzará los 100.000 millones en 2009.El desolador panorama se completa con un repunte de la inflación sin parangón desde el comienzo de la década, tras desbocarse desde enero. El ministro de Finanzas ha corregido varias veces la previsión para 2008 y su último pronóstico habla de un 12%, mientras el viceprimer ministro, Alexánder Zhúkov, admite que puede rozar el 14%, el mismo porcentaje que vaticina el Fondo Monetario Internacional (FMI).