El PP pierde un 30% de sus votantes

Rajoy se mira en Zapatero

El modelo bipartidista que ha regido la vida polí­tica del paí­s durante 30 años se descompone a marchas forzadas. PP y PSOE pierden apoyos a la misma velocidad (o incluso mayor) con la que se pliegan a ejecutar los mandatos de Washington y Berlí­n.

Dice el refrán popular que sarna con gusto no pica. Pero cuadros y cargos electos del PP deben estar tentándose la ropa ante el estrepitoso hundimiento de su partido en las encuestas. Nada menos que el 14,6% de quienes le votaron el 20-N, prácticamente 1 de cada 3, no volverí­an a hacerlo hoy.

La “helenización” del mapa político español avanza con una celeridad sorprendente.

Como es sabido, la aplicación en Grecia de las recetas del FMI y Berlín ha tenido como consecuencia que en un breve plazo de tiempo el modelo político bipartidista saltara por los aires, irrumpiendo una coalición antihegemonista de izquierdas, Syriza, que se ha convertido en la segunda fuerza política del país, pasando de un 4 a un 27% de respaldo popular en menos de 3 años.


En España no existe todavía una coalición de frente amplio similar, pero sin embargo las condiciones para la implosión del modelo bipartidista se multiplican a una velocidad vertiginosa. «Cada vez más gente se aparta del modelo bipartidista y espera y busca otra alternativa»


Zapatero cavó su más que merecida tumba política cuando en mayo de 2010 se plegó a las exigencias de Obama y Merkel. Justo un año y medio después, en las generales del 20 de noviembre de 2011, sus votantes le pasaron una factura que el PSOE sigue todavía pagando, y a muy alto precio.


Con Rajoy está empezando a suceder algo similar. Sólo que la velocidad de su caída es todavía superior. El 20-N, el PP recogió el apoyo del 44,6% de los votantes. Los resultados de la encuesta de Metroscopia para El País publicada este fin de semana afirman que hoy sólo le votarían un 30%. Es decir, en apenas 7 meses de gobierno, Rajoy ha perdido a un 14,6% de votantes. Lo que quiere decir que uno de cada tres le han retirado su apoyo.


Y no hace falta ser ningún lince para saber cuál es el origen de esta sangría. Mirando las encuestas más al detalle, los dos grandes desplomes en la intención de voto al PP suceden en el tiempo al anuncio de los dos grandes planes de recortes exigidos por el FMI y Berlín. El hachazo de 10.000 millones a la sanidad y la educación pública anunciado a comienzos de abril. Y el reciente ajuste de 65.000 millones dictado por la troika tras la intervención parcial del país.


A más intervención exterior y más medidas de saqueo, más crece el rechazo hacia los agentes locales encargados de ejecutarlas, se llamen Zapatero o Rajoy.


Los datos de la encuesta son espectaculares. El 72% de los encuestados opina que Rajoy no está sabiendo hacer frente de forma adecuada a la situación económica. Pero es que entre quienes piensan así están incluidos un 45%, es decir, casi la mitad, de los votantes del PP. Un 74% de los encuestados tiene una opinión negativa del gobierno de Rajoy. Y en ese bloque están un 44% de los votantes del PP. Al 80% les inspira poca o ninguna confianza Rajoy. Y al 86% les pasa lo mismo con Rubalcaba.


Nunca antes en España un gobierno había sufrido un desgaste político y social de esta intensidad y en tan poco espacio de tiempo. Pero es que además, lo que pierde el PP no sólo no lo gana el PSOE. Es que con Rubalcaba siguen perdiendo apoyos, un 4% de votantes desde el 20-N hasta hoy.


La abstención se dispara, según los datos de la encuesta, subiendo un 12,7% respecto al 20-N. Y las dos fuerzas de ámbito nacional que más suben serían IU, que pasa del 7,7 al 12,3%; y UPyD que mas que se duplica desde el 4,6% del 20-N al 9,9% que obtendría hoy.


Se mire por donde se mire, los resultados que ofrece la encuesta son concluyentes. El modelo bipartidista que ha regido la vida política del país durante 30 años se descompone a marchas forzadas. PP y PSOE pierden apoyos a la misma velocidad (o incluso mayor) con la que se pliegan a ejecutar los mandatos de Washington y Berlín.


Y esto, en contra de lo dicho por El País en la editorial donde valoraba los datos de la encuesta, no es ningún “peligro para la democracia”. Sino al contrario, una preclara manifestación de cómo ante la necrosis del modelo bipartidista, la sociedad española está bien viva y repleta por todas partes de fuerzas de resistencia.


En su política de intervención, las grandes potencias encabezadas por Washington y Berlín aprietan cada vez más en su proyecto de saquear al 90% de la población. Pero al hacerlo están quemando de forma acelerada al mismo modelo político y a las principales fuerzas dispuestas y encargadas de llevarlo adelante. Este es un factor extraordinariamente favorable a los intereses populares. Debemos aprovecharlo. Cada vez más gente se aparta del modelo bipartidista y espera y busca una alternativa unitaria, de frente amplio, capaz de convertirse en una sólida opción política para conducir al país por otro rumbo.