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Los disturbios en Barcelona tratan de enturbiar la campaña y las protestas populares

¿Quién hay detrás de la violencia lúmpen?

Fuertes disturbios en Barcelona, con una turba de encapuchados extremadamente violentos -muchos de ellos menores- vandalizando el mobiliario urbano o saqueando comercios. La convocatoria se difundió en Tik Tok, y cabe preguntarse ¿a quién le interesa que las protestas de jóvenes degeneren en pillaje y destrucción ciega?

La noche del sábado 24 de octubre, miles de personas, la mayoría menores de edad, participó en unos disturbios en el centro de Barcelona convocados en Tik Tok por la plataforma «anónima” Blocus, que ya ha borrado sus cuentas.

No hubo pancartas, ni consignas, ni mensaje político, ni reivindicación alguna, ni denuncia siquiera del «sistema». Sólo hubo violencia y destrucción ciega, indiscriminada y estéril. Una violencia lúmpen.

Con más de 120 detenidos y 14 policías heridos, varios de ellos graves, la gran pregunta encima de la mesa es: ¿Quién y qué intereses hay detrás de esta violencia?

Los Mossos d’Esquadra monitorizan las redes para tratar de desentrañar quiénes son los responsables de una convocatoria que derivó en que 23 comercios fueran vandalizados y que se incendiara mobiliario urbano y vehículos en el entorno de Plaza Catalunya. Los disturbios en Barcelona se difundieron a través de TikTok y sorprendieron a la policía autonómica por su extrema violencia. Se trata de un «un grupo desorganizado» de chicos muy jóvenes, muchos menores de 14 e inimputables, dicen de momento los portavoces policiales.

Ya tendremos noticias de la investigación policial. Pero cuando hay humo, a veces ayuda saber a quién le interesa el fuego del incendio. Hay que seguir la linea de puntos.

Los violentos disturbios de Barcelona -con decenas de tiendas destrizadas y saqueadas a conciencia de todo tipo de objetos de valor- han sido inmediatamente aprovechados por la derecha y la extrema derecha política y mediática para criminalizar las protestas juveniles por la vivienda o las acampadas pacíficas que, en Sol y otras muchas otras capitales, llevan semanas transcurriendo de manera totalmente pacífica y con un civismo disciplinado, cuidadosamente autoorganizado, deliberadamente militante, sólo roto de tanto en tanto por las provocaciones de bandas de fascistas y neonazis.

El pillaje y el vandalismo del centro de la ciudad condal les ha dado a los propagandistas más reaccionarios el titular con el que llevan semanas soñando, para intentar cambiar el relato. Feijóo -por la cara- ha culpado a Sánchez de los disturbios, y los ha relacionado con la intención de la izquierda de aferrarse al poder, «sea como sea». “Se resiste a abandonar el poder con violencia”. Y la ultraderecha también ha arrimado el ascua a su sardina: «O Vox o el caos».

¿A quién interesa que una pre-campaña electoral -que se estaba desplegando en el contexto de las multitudinarias (pero pacíficas) protestas por la vivienda, con huelgas educativas de seguimiento masivo, y con la convocatoria de una Huelga General para el 11N que puede tener un seguimiento histórico- se contamine ahora con esta violencia lúmpen?