¿Qué pretende Trump con su "Gestapo" migratoria?

¿Por qué ICE está incendiando EEUU?

El imperio necesita secuestrar a la democracia. La Dictadura Hegemonista de Trump comienza en casa. El asesinato de Renee Good, y luego de Alex Pretti, envía un mensaje muy claro: "todos los que se opongan a Trump pueden ser ejecutados".

Desde hace muchos años, EEUU es un país profundamente polarizado y dividido. Pero la política que está desplegando Trump mediante un Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) convertido en un auténtico cuerpo paramilitar urbano, armado hasta los dientes y dotado de impunidad para ejercer la más descarada brutalidad, lleva el enfrentamiento mucho más allá, quebrando la paz social hasta límites nunca vistos, y amenazando a la democracia y las libertades en EEUU de manera inaudita

¿Qué pretende Donald Trump con lo que ya todo el mundo conoce como la «Gestapo» migratoria?

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Cuando el 7 de enero un agente de ICE tiroteó el coche de Renee Good -que simplemente trataba, asustada, de salir de una calle llena de hombres amenazadores, uniformados y armados hasta los dientes- en un suburbio de Minneapolis, el trumpismo cruzó un Rubicón que hasta entonces no había traspasado.

La mujer asesinada no era migrante ni ilegal, como tantos otros que han muerto a manos de la migra -sólo entre 2024 y 2025, más de 44 personas han muerto en las redadas o bajo condiciones de detención de ICE, algunos con signos de maltrato, por las condiciones insalubres de hacinamiento o al no recibir atención médica a pesar de sus problemas de salud- sino una norteamericana de 37 años, caucásica, madre de un niño al que acababa de dejar en la escuela.

Ante este crímen, la Casa Blanca podría haber reculado. Podrían haber tratado de excusar al asesino -el agente Jonathan Ross- diciendo que se asustó ante el acelerón del coche de Renee Good. Podrían haber intentado desescalar la tensión. Hicieron justo lo contrario.

La llamaron «terrorista doméstica» y dijeron que intentó usar su coche como un arma, a pesar de que las imágenes dicen lo contrario. Dijeron que era una peligrosa izquierdista, e hicieron repugnantes insinuaciones sobre su condición sexual. Varios fiscales de Minnesotta tuvieron que dimitir al rechazar las exigencias de la Fiscal General de Trump, Pam Bondi, de investigar a la esposa de Good y exonerar al agente de ICE que la acribilló.

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Segundo asesinato en Minneapolis

Tras el asesinato de Renee Good, la respuesta de la Casa Blanca fue echar más leña al fuego, multiplicando el número de agentes federales en el área de las «ciudades gemelas» (Minneapolis – Sant Paul) -hasta 3.000 uniformados de ICE, que superan por 5 a 1 a las fuerzas de la policía local- e incendiando el ánimo de sus habitantes.

Las detenciones arbitrarias y la violación de la legalidad se multiplicó, pero también las protestas ciudadanas. Cada día, miles y miles de manifestantes rodeaban a los agentes de ICE, armados de pitos, bocinas y cámaras de fotos, para obstaculizar sus persecuciones y documentar sus atropellos inconstitucionales.

En uno de esos escraches participaba Alex Pretti, cámara en mano. Cuando delante de él los agentes de ICE golpearon a dos mujeres, simplemente por protestar, este enfermero de 37 años se interpuso. Fue gaseado, derribado, apaleado por varios matones. Y finalmente tiroteado, delante de decenas de testigos que lo grababan.

De nuevo, el aparato propagandístico siguió el mismo ‘modus operandi’ que con Good: exonerar a los agentes de ICE y criminalizar a la víctima, culpándola de llevar un arma oculta que nunca trató de usar. Alex Pretti tenía permiso de armas, y portarlas en EEUU, como es sabido, es un derecho protegido por la Segunda Enmienda, algo que justamente los republicanos siempre han defendido de manera intransigente.

Estas imágenes de extrema brutalidad, de ejecuciones de ciudadanos a plena luz del día con total impunidad, se suman a otras como las detenciones de familias, ancianos y hasta niños de cinco años por parte de los agentes de ICE, como el caso del niño Liam Conejo, usado como cebo para hacer salir de su casa a su padre.

Todo esto está creando un clima de «conmoción y pavor» en EEUU. ¿Por qué y para qué?

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¿Qué pretende la «Gestapo» migratoria?

Al principio del despliegue de su ultraagresiva y ultrareaaccionaria política anti-migrantes, con redadas masivas por todo EEUU -la «migra» ha efectuado más de 220.000 detenciones por todo EEUU desde que el republicano volvió a la Casa Blanca- parecía que la Casa Blanca tenía un objetivo. Que no era -a pesar de lo que diga su propaganda- la expulsión de los aproximadamente 11 millones de trabajadores migrantes indocumentados que hay en EEUU, porque sin esa fuerza laboral «low cost» la economía norteamericana -especialmente sectores como la agricultura, la construcción, buena parte de los cuidados y otros servicios- podría colapsar, generando un enorme daño.

Al principio parecía que lo que buscaba Trump con su «migra» hipertrofiada era crear un clima de persecución y terror contra los trabajadores migrantes para poder someterles a la más salvaje hiper-explotación, para ganancia del gran capital norteamericano. Detener y expulsar a cientos de miles para obligar a los millones restantes a tener que vivir en la clandestinidad, para tener que aceptar salarios y condiciones de vida aún más míseros, so pena de ser denunciados y deportados si osasen protestar.

Pero no. Ya no podemos decir que ese sea el único, o incluso el principal objetivo de la «Gestapo migratoria» de Trump. Un auténtico ejército de paramilitares que se ha desplegado por todo EEUU, y que cuenta con un presupuesto de más de 11.300 millones de dólares, que supera al del FBI, la DEA y varias agencias federales juntas.

No. El asesinato de Renee Good, y luego de Alex Pretti, junto la brutal respuesta de la Casa Blanca envía un mensaje muy claro: «todos los que se opongan a Trump pueden ser ejecutados».

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Bajo el mandato de Trump, el Imperio está secuestrando a la democracia.

Toda esta violencia inaudita, toda esta violación despótica de los derechos civiles -no sólo de los migrantes, sino de todos los ciudadanos- no es casual. No son «excesos». Es una linea consciente, planificada y deliberada del gobierno de Trump.

Vasco Gargalo (Portugal)

El imperio necesita secuestrar a la democracia. La Dictadura Hegemonista de Trump comienza en casa.

Para poder llevar adelante sus imperativos geopolíticos, para poder imponer una agresiva y ultraaventurera línea de actuación en el plano internacional que sólo puede ser calificada de Dictadura Hegemonista Mundial, la superpotencia norteamericana no sólo tiene que dar zarpazos, perpetrar bombardeos y lanzar un sinfín de intervenciones en el mundo. También tiene que secuestrar su propia democracia, también tiene que amordazar a su propio régimen democrático burgués, también tiene que encañonar a su propio sistema de derechos y libertades civiles.

No pocas voces advierten que a lo que juega realmente Trump en Minneapolis y Minnesotta -una ciudad y un Estado con fuerte predominancia demócrata- es la táctica fascista del «cuanto peor mejor». Está alimentado una situación de tensión y malestar extrema entre la población, buscando una reacción violenta por parte de algún manifestante, con agentes de ICE heridos o mejor muertos, que justifique el siguente escalón en su agenda autoritaria: la declaración de la «Insurrectional Act» contra este Estado, que suspendería de sus funciones a las autoridades demócratas -el alcalde de Minneapolis y el gobernador de Minnesotta- y dotaría a la Casa Blanca de poderes cuasi-dictatoriales.

Una coartada -usando la represión de la inmigración, y luego de los sectores que se oponen a sus ultrareaccionarias- para avanzar en imponer en todo EEUU un Estado autocrático, policial.

El imperio está secuestrando a la democracia.