Comenzaron con gritos e insultos, luego lanzaron piedras y huevos. Acabaron destrozando la luna trasera y dejando rajada la delantera. Así ha actuado una turba violenta -decenas de personas, no representativas de la amplia sociedad ceutí- que participaba en una manifestación convocada para protestar por la llegada a la ciudad autónoma de la asociación pamplonesa Negu Gorriak/Derecho a Techo -que había anunciado su presencia en la ciudad para repartir ayuda humanitaria- bajo el lema «No queremos que los grupos radicales proetarras entren en Ceuta».
Los atacantes se habían concentrado en el puerto a la espera de la salida de los coches que habían llegado en el ferry y, al ver el vehículo gris de Ferreras, comenzaron a lanzarle objetos e intentar impedir que pasara.
Los agredidos – la diputada ceutí Julia Ferreras (Ceuta Ya), el activista malagueño de la ONG Flotilla de Gaza Rafael Borrego y la abogada de Derechos Humanos de la ONU Sofía Cánovas- no tenían nada que ver con la ONG pamplonesa, y de hecho Julia Ferreras les gritó a los manifestantes que ella era de Ceuta, y diputada. Pero a los violentos no les importó. Ya tenían un blanco para su odio.
“A nosotros nos ha pillado de paso allí, hemos sido el objetivo, el enemigo a abatir”, dice la diputada. “Los manifestantes han empezado a increparle [a Rafael Borrego] diciéndole que él era uno de los proeatarras y, cuando ha venido al coche para huir de ellos, han empezado a lanzarnos huevos, piedras; nos lo han destrozado”,
“Se agolparon sobre nosotros. Nos han tirado huevos, nos han tirado piedras, han reventado el cristal por alante, por atrás, nos han abierto la puerta para meterse dentro”, relata Borrego.
Desde estas páginas queremos mandar nuestra más tajante condena por este ataque fascista, fruto de un discurso de odio alimentado desde hace meses desde la derecha y la ultraderecha, y expresar nuestro cariño y solidaridad hacia Julia Ferreras, Rafael Borrego y Sofía Cánovas
