Amos García, presidente de la Asociación Española de Vacunología

«Nos han dicho que como teníamos las vacunas, podíamos hacer vida normal. Y es un error»

En medio de una sexta ola de la Covid, con la variante Ómicron haciéndose hegemónica y los contagios disparados, hablamos con Amós García, presidente de la Asociación Española de Vacunologia

En estos momentos, la incidencia de casos de COVID-19 en nuestro país es verdaderamente preocupante. La media de casos de 7 días ha batido un récord con casi 57.000). Preguntamos por las causas de esta impactante sexta ola de la pandemia a Amos García, presidente de la Asociación Española de Vacunología, y Jefe de Sección de Epidemiología y Prevención, Dirección General de Salud Pública, Vigilancia Epidemiológica y Gestión del Programa de Vacunas de Canarias

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¿Cuáles son las causas de esta nueva onda pandémica?

En mi opinión, hay dos causas fundamentales. En primer lugar, nos encontramos con una variante, la Ómicron, que es fruto de numerosas mutaciones, y que tiene un alto poder de contagio, es extremadamente transmisible. Si cuando apareció la variante Delta ya hablamos de que tenía más poder capacidad de contagio que las anteriores, la Ómicron cuadruplica a la Delta en transmisibilidad.

Y junto a eso, hay un segundo factor que es la relajación general: empezando por las autoridades y los responsables políticos, pero también de la ciudadanía. Se ha considerado que como ya teníamos las vacunas y un alto porcentaje de la población con la pauta completa, ya podíamos tener una vida normal, o parecida a como era antes de la pandemia. Y esto es un error. Yo creo que estos dos elementos explican este proceso, tremendamente expansivo, que está teniendo la pandemia en estos momentos.

¿Qué peligro supone la variante Ómicron para la salud pública respecto a otras variantes de coronavirus?

No, en principio lo que se sabe es que es altamente contagiosa, más transmisible que las anteriores. Es posible, hay indicios, que la Ómicron de lugar a cuadros clínicos más leves, pero esto está por terminar de constatar. Sin embargo, a pesar de que todavía estamos estudiando a Ómicron, se sabe que las formas severas, las consecuencias dramáticas de la enfermedad -los fallecidos, las hospitalizaciones, las UCIs- ha disminuido considerablemente gracias a las vacunas. Pero que sea más contagiosa ya es un motivo de preocupación, porque aunque sea menos virulenta, si más gente se infecta, más gente puede acabar teniendo complicaciones, problemas graves o fatales.

«Las vacunas actualmente disponibles siguen cumpliendo en lo principal su papel, también contra la Ómicron: protegernos de las formas graves de la enfermedad»

De cualquier manera, se confirme que es más leve o no, hay que cortar la transmisión  de esta nueva variante, porque si no acabará colapsando la atención hospitalaria. Ya está colapsando la atención primaria, los centros de salud lo están pasando muy mal. Y puede acabar colapsando la atención especializada.

Sudáfrica ha sido el primer país donde se detectó la variante Ómicron y ahora, mes y medio después, la incidencia está bajando… ¿Esto qué significa? ¿Qué importancia tiene para el resto de países?

Por supuesto es bueno que en Sudáfrica los casos tengan esta tendencia descendente, pero creo que el curso de la pandemia en cada país hay que evaluarlo en su «propio nicho ecológico», en sus propias circunstancias. Hay que tener en cuenta de que ahora mismo en Sudáfrica es pleno verano, una época en la que se está más tiempo al aire libre y menos en espacios cerrados, lo cual disminuye la posibilidad de contagios. Hay que evaluar a Ómicron con calma y ver cómo sigue evolucionando la pandemia en Sudáfrica. Hacen falta más evidencias para sacar conclusiones extrapolables al resto de los países.

¿Está en el horizonte desarrollar una vacuna que actúe sobre las partes menos variables del virus (y que pueda así actuar contra las distintas variantes)?

Si, pero quiero aclarar antes que las vacunas actualmente disponibles siguen cumpliendo en lo principal su papel, también contra la variante Ómicron, que es protegernos de las formas graves y complicadas de la enfermedad.

En cuanto a las vacunas producidas en nuestro país, yo subrayo dos aspectos que me parecen importantes. Una es que en España nos sobra el talento científico e investigador, lo que hay es dificultades para gestionar ese talento, fundamentalmente porque hay una mala o muy insuficiente financiación de la I+D+i, y eso dificulta la labor de nuestros investigadores.

Y la segunda es en cuanto a las vacunas que se están desarrollando en nuestro país, entre las cuales está lo que tú mencionabas. Hay una, que es la que está más avanzada, la de HIPRA, basada en la tecnología del ARN mensajero. Y luego están otras vacunas que están desarrollando tres investigadores muy, muy solventes -Luis Enjuanes, Mariano Esteban y Vicente Larraga- que aún les falta algo de camino por recorrer. Lo que decía de que sobra el talento y falta voluntad política para financiarlo: estos tres científicos, ya jubilados, tienen que trabajar con colaboradores y becarios, excelentemente formados y capacitados, pero que cobran sueldos muy bajos y que no tienen asegurada ni plaza ni futuro cuando los jefes del equipo se retiren. Ese es el perfil de la investigación en nuestro país.

¿Qué tipo de medidas piensas que deberían tomarse por parte de los poderes públicos? ¿Cómo valoras las que se están tomando actualmente?

Las medidas tienen que estar en función del peso y del curso de la pandemia. En estos momentos estamos en medio de una amplia expansión de casos, que afortunadamente no está vinculada a una mayor gravedad de los mismos, y eso no cabe duda de que es producto de la protección que nos brindan las vacunas. Las medidas deben tomarse en función de estos parámetros, de cómo está funcionado la pandemia.

En mi opinión, las medidas deben dirigirse en una triple vertiente. La primera es vacunar, vacunar, vacunar, seguir potenciando la vacunación. Todavía hay gente que pudiendo hacerlo, no se ha vacunado. Todavía hay gente que no ha recibido la tercera dosis y que ya puede tenerla.

«Las medidas tienen que estar en función del peso y del curso de la pandemia. Hay que seguir vacunando, pero no basta»

En segundo lugar, y dicho esto, no podemos poner todos los huevos en la cesta de las vacunas. Hay que avanzar en otros aspectos como son el reforzar el discurso preventivo de las autoridades y administraciones públicas, en reformar las medidas que ya conocemos bien desde el inicio de la pandemia: mascarilla, higiene de manos, distancia social, ventilación. Esos son instrumentos sencillos y tremendamente poderosos para disminuir los riesgos de la infección, sea cual sea la letra del alfabeto griego que tenga la variante.

Y en tercer lugar, la tercera medida hace referencia a las autoridades sanitarias, que en función del peso de la pandemia tomen medidas oportunas, que deben pasar por actuar sobre los espacios donde más contagios se producen, que son los espacios cerrados, poco ventilados, donde confluyen gran cantidad de personas, y donde por cuestiones de amistad, de familiaridad, de confianza, de las fechas o de lo que sea, nos relajamos y nos quitamos las mascarillas. Esa es la triple vertiente de la actuación en estos momentos.