Con motivo de la celebración del día de la mujer y la niña en la ciencia, es habitual encontrarse con mensajes inspiradores que buscan despertar el interés por la ciencia en las jóvenes. Este tipo de mensaje reproduce una idea: “la infrarrepresentación de la mujer en el mundo de la investigación se debe a la falta de vocación científica de las niñas”. Pero, ¿es esto cierto? Veamos qué dicen los números.
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Laboratorio con techo de cristal
En la Unión Europea, las mujeres representan el 34% del personal investigador. En nuestro país la cifra asciende al 44%, pero el porcentaje disminuye a medida que se avanza en la carrera.
Aunque un 49% de las personas que obtienen el título doctoral son mujeres, solo ocupan 1 de cada 4 cátedras. Menos del 40% de los órganos de evaluación y toma de decisiones están presididos por mujeres, y suponen menos del 25% de los cargos directivos en los institutos de investigación.
Aunque la representación en I+D ha mejorado en la administración pública, en el sector empresarial las mujeres apenas suponen un 30%, índice que se ha mantenido constante en la última década.
Las mujeres científicas no están libres de la discriminación y el machismo. Según informes internacionales sobre el ámbito académico en EE.UU., más del 50% de las científicas declaran haber sufrido acoso sexual en algún momento de su carrera. Y los artículos científicos que están firmados por mujeres como primera autora tardan más en pasar el proceso de revisión.
En tanto que los cuidados familiares siguen recayendo a hombros de las mujeres, la conciliación familiar se convierte en un imposible para las científicas. Una amplia mayoría considera que ser madre puede suponer un freno en su carrera laboral.
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¿Las niñas no saben elegir?
No todas las ramas de la ciencia tienen la misma presencia de mujeres. Ellas son un 63% del alumnado de la rama de las Ciencias de la Vida, mientras que apenas suponen el 36% en Matemáticas y Estadística o un 17% en Informática.
Y estos índices repercuten en la brecha salarial entre varones y mujeres. Los salarios del personal técnico y profesional dedicado a ciencia, información y comunicación (75% hombres) son notablemente superiores al personal dedicado a la salud (75% mujeres).
Los estereotipos de género y el sexismo hacen muy bien su trabajo. Y las mujeres somos mayoría en todas las profesiones relacionadas con el cuidado. Pero, ¿son los cuidados poco necesarios para la sociedad? ¿O precisamente están mal valorados y peor pagados por ser un trabajo típicamente atribuido a la mujer (invisibilizado y no remunerado)? ¿Qué tal si ponemos en valor la importancia de los cuidados y animamos a los varones a ser enfermeros? Y, de paso, subimos el salario de todas las personas que nos cuidan…
