Con más de 3.300 movilizaciones y más de 8 millones de manifestantes, el 28 de marzo de 2026 forma parte ya de la historia de EEUU como la jornada en la que se ha producido la mayor ola de protestas civiles de un solo día.
Superando a los 7 millones de participantes de octubre de 2025, la nueva edición de las manifestaciones «No Kings» ha batido todos los récords y han puesto cifras e imágenes al profundo y masivo rechazo del pueblo norteamericano a la Dictadura Mundial de Trump, que comienza en el propio EEUU con unos ataques a los derechos y las libertades civiles nunca vistos.
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Ya era sabido que el rechazo a las políticas de Trump en EEUU -un presidente que polariza a la sociedad estadounidense como nunca jamás lo ha hecho ningún otro, y cuyo índice de popularidad muchas encuestas ya lo sitúan por debajo del 30%, con más del 65% de los ciudadanos deseando verlo no sólo destituído, sino entre rejas- era mayoritario y visceral. Pero cualquiera que vea las imágenes de avenidas y plazas literalmente desbordadas de cientos de miles de personas en las grandes urbes de todo el país habrá tomado conciencia de cuánto es así.
La masividad de las protestas no admite comparación. Las movilizaciones del Black Live Matters de 2020 a raíz del asesinato policial de George Floyd -también en los últimos meses del primer gobierno Trump- llegaron a sumar más de 25 millones de participantes, pero a lo largo de semanas y meses, no de forma simultánea y coordinada el mismo día.
En este caso, esta tercera oleada de las manifestaciones ‘No Kings’ (junio de 2025, octubre de 2025) que denuncian la intención del republicano de convertirse en «monarca» de EEUU, han superado a las anteriores, con más de 3.300 manifestaciones en los 50 estados, tanto en grandes capitales como en miles de «small towns», donde las manifestaciones son algo raro de ver. Es la mayor ola de protestas civiles/políticas de un solo día en la historia moderna de EEUU.
La protesta más masiva se produjo en la mayor urbe del país, en New York, con más de 350.000 manifestantes en varias marchas por toda la ciudad, que convergieron en Times Square. Una manifestación en cuyo bloque de cabecera estaba el actor Robert De Niro.
En la segunda capital más grande de EEUU, Los Ángeles, más de 150.000 manifestantes, y más de 100.000 también en Washington DC. Cifras muy similares a las de otras ciudades californianas como San Francisco, o de la costa oeste como Seattle. Decenas de miles de participantes también en Houston, San Diego, Phoenix, San Antonio, Miami, Dallas, Boston…
Mayor aún fue la protesta de Chicago (más de 200.000) y los también doscientosmil manifestantes de Minneapolis, convertida esta vez en el epicentro simbólico del tercer «No Kings Day» tras casi dos meses de asedio paramilitar de la «Gestapo migratoria» de Trump y del asesinato a manos de ICE de Renee Good y Alex Pretti.
En la capital de Minnessotta, la manifestación contó además con la presencia de la actriz Jane Fonda, así como con una poderosa actuación del icono del rock Bruce Springsteen, quien interpretó “Streets of Minneapolis”, una canción que escribió en homenaje a los dos manifestantes asesinados en la ciudad.
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Quién promueve «No Kings» y que exigen las protestas
Aunque ha contado con el respaldo de importantes figuras del partido demócrata, el movimiento “No Kings” hunde sus raíces, su fuerza y su financiación en un numeroso entramado de organizaciones políticas y sociales progresistas completamente populares. Se trata de una alianza de siglas completa y deliberadamente descentralizada y sin líderes.
Entre las principales organizaciones encontramos a Indivisible, 50501, Move On, a sindicatos como AFL-CIO. Pero hay cientos de grupos locales: organizaciones de derechos civiles, inmigrantes, laborales, religiosos, climáticos, LGBTQ+ y ONGs progresistas. También partidos marxistas, comunistas y revolucionarios de EEUU. Muchos de ellas han impulsado las protestas contra el genocidio en Gaza también contra el gobierno de Biden, o las marchas del Black Live Matters.
En las protestas se puede ver una infinidad de carteles, consignas y denuncias, pero los temas centrales y más repetidos han sido cuatro:
El primero, y el que da nombre a las manifestaciones (“No Kings” = “No a los reyes”) es la oposición frontal a un Donald Trump que está imponiendo un auténtica Dictadura Hegemonista en el mundo que comienza con el secuestro a la democracia estadounidense, con ataques inauditos a los derechos civiles, políticas cada vez más autoritarias y la voluntad expresa de perpetuarse en el poder aplastando -si es necesario con el terror y la fuerza- a la oposición popular.
La segunda es la denuncia de las ultrareaccionarias y fascistas políticas migratorias de Trump, con redadas por perfil racial, deportaciones masivas y una extrema violencia parapolicial de la Agencia Antiinmigración (ICE) convertida en una auténtica Gestapo con patente de corso no sólo para detener, sino para ejecutar en público y a la luz del día a los ciudadanos norteamericanos que osen protestar contra ellos.
La tercera es la oposición a la guerra contra Irán y la escala bélica en Oriente Medio, unido a la denuncia del genocidio en Gaza y a la ocupación de Cisjordania, o al apoyo de EEUU a un Israel que está invadiendo Líbano. Tanto por su naturaleza de agresión imperialista contra otros pueblos y países del mundo, como por sus costes humanos y económicos contra el pueblo norteamericano.
La cuarta, pero unida a las demás, es la denuncia de la inaudita corrupción de un presidente que es un delincuente condenado por la justicia, y de un entorno que no duda en enriquecerse con sus políticas. Especialmente las consignas han ido dirigidas a la implicación y encubrimiento de todo lo que tiene que ver con los presuntos delitos sexuales y de pedofilia de Trump y el caso Epstein.
Otros temas también muy recurrentes en las miles de manifestaciones han sido la defensa de los derechos de las mujeres, de las minorías étnicas y sexuales (colectivo LGTBI+) y del medio ambiente.
De conjunto, esta masiva ola de protestas han dejado claro ante el mundo entero que el pueblo norteamericano rechaza de manera multitudinaria a Trump y a su Dictadura, removiendo la tierra bajo los pies del actual inquilino de la Casa Blanca y sus políticas de guerra y tiranía.
