Es mentira que las pensiones sean insostenibles

No hay déficit, no aceptamos recortes

El mantra, mil veces repetido, de que "las pensiones no son sostenibles" se asienta sobre una gran mentira. Mediante una montaña de "gastos indebidos", los distintos gobiernos han "prefabricado" el déficit de la Seguridad Social

Justifican el asalto a las pensiones públicas con un insistente clima de opinión que intenta convencernos de que son insostenibles. Difunden que “los números ya no salen”, que “no hay dinero suficiente”, y que “el cada vez mayor déficit de la Seguridad Social” es la prueba que lo confirma. Y nos ofrecen una única salida: si no queremos que el pago de las pensiones nos aplaste con una montaña de deuda, debemos de aceptar que se recorten.

Todo se basa en una gran mentira. No existe tal déficit de la Seguridad Social, y sus cuentas “reales”, no las falseadas que permanentemente nos presentan, están saneadas, tienen superávit.

Quienes pregonan la “insostenibilidad” del sistema público de pensiones no aplican el mismo criterio a otros campos.

No consideran que el pago de intereses de la deuda a los bancos extranjeros, que se ha triplicado desde 2.008, sea insostenible. Y ni mucho menos pregonan que deba ser “recortado”.

Tampoco creen que sea insostenible el vertiginoso incremento del precio de la luz, que se ha cuadruplicado en un año. Ni desde luego proponen que sea imprescindible “recortarlo”, aunque con ello se limiten los beneficios de las eléctricas.

Pero en las pensiones públicas sí, hay si ven una situación “insostenible”, sí consideran que “el gasto es excesivo”, y si defienden recortarlas.

Vamos a demostrar que las cuentas que nos presentan para justificar sus recortes son sencillamente falsas.

Cómo convirtieron el superávit en déficit

Imagínese que en su casa crean una caja para comprar la comida. Pero una vez cogen dinero de esa caja para pagar la reforma de la cocina, y otra vez para comprar una televisión. Al final, no hay suficiente dinero para comprar toda la comida, y alguien dice: “esta caja tiene un déficit enorme, nuestro gasto en comida es insostenible y debemos recortarlo”.

Han metido mano en la caja para prefabricar un déficit falso… utilizándolo como argumento de que es inevitable recortar las pensiones

Aunque parezca increíble, esto es lo que hacen quienes intentan convencernos de que las pensiones públicas son “insostenibles”.

Difunden que la Seguridad Social cerró 2020 con un déficit de 30.600 millones, anuncian que se elevará en 2021 hasta los 50.000 millones, y sentencian que aumentará todavía más, convirtiéndose en una losa. Pero es mentira, la Seguridad Social no tiene déficit, sencillamente ellos han metido mano en la caja, vaciándola.

La caja de la Seguridad Social, financiada con las cotizaciones sociales y de la que se pagan las pensiones, está separada del resto de gastos públicos, que conforman los presupuestos del Estado. Se hace así para protegerla. Los presupuestos de la Seguridad Social están reservados única y exclusivamente para pagar las pensiones contributivas, la de los trabajadores que han cotizado.

Pero durante años se ha metido mano en la caja, utilizándola para pagar gastos que no le correspondían. Es lo que se conoce como los “gastos impropios” de la Seguridad Social. Están absolutamente documentados.

En su “Informe de fiscalización sobre la evolución económico-financiera de la Seguridad Social a 31 de diciembre de 2018”, el Tribunal de Cuentas cifra en 103.690 millones de euros los “gastos impropios” cargados indebidamente al presupuesto de la Seguridad Social de 1989 a 2013.

Según las cuentas de la AIReF, sacadas de la página oficial de la Seguridad Social, sin los “gastos impropios”(103.690 millones de euros) la Seguridad Social tendría superávit.

Por ejemplo, partidas para pagar gastos de la sanidad pública, o para completar aquellas pensiones cuya cuantía estaba por debajo de la pensión mínima. Estos gastos deberían haberse pagado con cargo a los presupuestos del Estado -recaudados vía impuestos- y no con la caja de la Seguridad Social.

De repente, con las cuentas claras y limpias, sin la distorsión de los “gastos impropios”, donde se nos presenta un falso déficit de 30.600 millones en realidad existe un superávit de 70.090 millones. Estas son las cuentas reales de la Seguridad Social: tiene superávit, no déficit.

Esta situación se prolonga hasta la actualidad. La Seguridad Social reconoce que en 2019 cargó con “gastos impropios” por valor de 22.871 millones de euros. Incluye en ellos el pago de pensiones no contributivas, de políticas de empleo basadas en reducción de cotizaciones o prestaciones por nacimiento y cuidado de hijos. No es que estos gastos no debieran haberse realizado, es que su pago no debía haber salido de la caja de la Seguridad Social.

La Seguridad Social no tiene déficit sino superávit. Las pensiones públicas no son un “gasto insostenible” sino que sus finanzas son sólidas

Un organismo como la AIReF, nada izquierdista, de hecho su papel es vigilar que no se dispare el gasto público, reconoce que la Seguridad Social en realidad tiene superávit. En sus previsiones para 2023 la Seguridad Social tendrá un déficit de 20.185 millones, pero se le cargarán con “gastos impropios” por valor de 22.871 millones. Si los quitamos de su balance, la caja de las pensiones tendría superávit.

Su primer argumento para justificar el recorte de las pensiones, el supuesto déficit de la Seguridad Social, es mentira. Las cuentas de las pensiones en España salen… siempre que no se meta mano en la caja.

Cómo vaciaron la hucha de las pensiones

El otro dato que esgrimen quienes atacan el sistema de pensiones público es la quiebra del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que popularmente se conoce como “la hucha de las pensiones”.

Durante muchos años, a pesar de los “gastos impropios”, lo recaudado por cotizaciones era mayor que el montante total de las pensiones a pagar. Sobraba dinero. Y en el año 2000 se decidió crear un fondo para acumularlo, de forma que constituyera un “colchón de seguridad” ante posibles momentos difíciles en el futuro.

Difunden un clima de opinión basado en mentiras para convencernos de que “las pensiones son insostenibles”. Es mentira. Nuestra respuesta es clara: las pensiones no se tocan.

Ese dinero se invirtió en comprar títulos de deuda pública, principalmente española. Una inversión segura y además rentable, que generó a la Seguridad Social casi 30.000 millones de beneficios. En 2011 esa “hucha de las pensiones” rebosaba, acumulando 66.815 millones de euros.

Entonces, se tomó la decisión política de vaciarlo. No se podía difundir que las pensiones públicas eran “insostenibles” y era necesario recortarlas mientras su hucha estuviera repleta.

El gobierno de Rajoy utilizó su mayoría absoluta para abolir el límite legal que impedía sacar del fondo más del 3% de su total. Mientras se cargaban gastos impropios a la Seguridad Social, se vaciaba su “hucha”, que ahora solo dispone de 2.153 millones.

La Seguridad Social no tiene déficit sino superávit. Las pensiones públicas en España no son “un gasto insostenible que genera deuda”, sino que sus finanzas son sólidas. Toda su propaganda, que pretende hacernos tragar con el recorte de las pensiones bajo el argumento de “la sostenibilidad” es sencillamente falsa.