«Tengo el Timeline petado de alemanes, griegos, anglos, turcos y hasta japoneses apoyando a España. No había visto esto en mi vida», exclamaba un tuitero.
Los usuarios españoles de redes sociales se han sentido estos días entre atónitos y abrumados al descubrir miles y miles de comentarios positivos y elogiosos hacia nuestro país, hacia nuestro gobierno y hacia la posición de España ante la agresión a Irán, y la escalada en Oriente Medio. Mensajes de solidaridad y apoyo hacia España -llegados de todo el mundo- frente al señalamiento de Trump por no permitir el uso de Rota y Morón, recordando también la posición de nuestro país contra el genocidio en Gaza.
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Uno de los países de donde más ha llegado una avalancha de afecto y cerrada defensa de España contra el señalamiento de Trump ha sido de Turquía. La nación otomana, directamente concernida no sólo por la escalada bélica en Oriente Medio, sino por las amenazas de altos cargos del gobierno israelí, que han dicho que «Turquía es la nueva Irán», ha aplaudido el desplante de Sánchez al belicismo emperador, y han subrayado la hermandad que sienten hacia un país que -como ellos- ha sido puente y crisol de culturas. Hasta un telediario turco cerrando con la presentadora emocionada y hablando en español: “Gracias España por estar en el lado correcto de la Historia, gracias por representar la conciencia común de la humanidad”.
De Italia o Grecia, de Alemania o Reino Unido ha llegado otro aluvión de apoyos, entre ellos los de muchos ciudadanos que muestran su sana envidia por no tener ellos un gobierno capaz de defender a Europa frente al avasallamiento de Washington. «España da una lección de dignidad a toda Europa», decía un tuitero italiano. «Hagamos todos un esfuerzo extra para comprarles productos españoles para que se enfrenten al gran matón Trump.¡Y viva España!», escribía el periodista británico Neil Clark
«Fuerza presidente Sánchez. Fuerza, querida España. Los pueblos de Europa no quieren ser cómplices de un sistema que mata niños y protege a quienes se lucran con su sangre. Europa merece algo mejor y España es parte de ese cambio. Gracias», tuiteaba la también italiana Francesca Albanese, relatora de la ONU para Palestina.
Desde el otro lado de los Pirineos, Francia -un país con el que tenemos nuestros más y nuestros menos- nos mandaba otro aluvión de elogios. «L’Espagne est sans aucun doute le meilleur pays d’Europe» (España es sin duda el mejor país de Europa), decía un tuitero galo.
Pero la defensa de nuestro país también llegaba desde el extremo Oriente. «España es la brújula moral de la UE», decía el periodista chino Chen Weihua. «Trump suspende todos los negocios al denegar España el uso de sus bases. Esto es algo que debería decir Japón, que tiene una constitución de paz», decía otro tuitero desde el archipiélago nipón, donde miles de japoneses se lanzaban a comprar productos made in Spain.
La lista de mensajes y de países es interminable. Desde Camerún, Australia, México, India, EEUU, Sudáfrica, Pakistán, Egipto… y hasta de la Franja de Gaza.
La defensa del «No a la Guerra» frente al belicismo de la superpotencia, de la soberanía frente al vasallaje, de la legalidad internacional frente a la ley del más fuerte, del multilateralismo y la diplomacia frente a la Dictadura Mundial de Trump. Esta semana nuestro país ha descubierto que esta es la «Marca España» que el mundo está esperando que alguien exporte.
