Ola de violencia tras la muerte de "El Mencho"

México: violencia y narcotráfico como herramienta de intervención

Como en la Colombia de los 80, el "combate a los cárteles" es usado por la inteligencia norteamericana como elemento para desestabilizar e intervenir México

Tras la muerte a manos del ejército mexicano de «el Mencho», jefe del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), varias regiones de México han vivido una ola de violencia extrema, con comandos de narcos tomando aeropuertos o desatando el terror por varias ciudades.

Una reacción narcoterrorista que ha hecho que muchos recuerden que estos cárteles criminales son usados, financiados y armados como instrumentos de caos e intervención al servicio de oscuros intereses y de la intervención imperialista.

En el operativo, en el que murieron tres militares y siete narcos, se incautaron armas como lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados.

La eliminación del «Mencho» tiene lugar en medio de una fuerte presión por parte de la Casa Blanca para que México frene el envío de drogas, en particular del fentanilo, a EEUU y de acusaciones a Sheinbaum no hacer lo suficiente para combatir al narcotráfico. Tras la muerte del jefe criminal, la presidenta mexicana le devolvió el recado a Trump, y exigió que EEUU haga mucho más para detener el tráfico de armas hacia su país.

Otros medios han resaltado que el descabezamiento del CJNG es fruto de la asistencia en materia de inteligencia de EEUU. Y aunque puede que haya sido así en esta ocasión, cualquiera que conozca la historia del combate de las últimas décadas contra los cárteles del narcotráfico en América Latina sabrá que el papel de EEUU es cuanto menos cuestionable, cuando no tenebroso.

¿EEUU es parte de la solución o del problema de los narcocárteles criminales? En los 80 y 90, la guerra contra las drogas tuvo su epicentro en Colombia, donde la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Administración y Control de Drogas (DEA) aprovecharon el caos desatado por los cárteles de Bogotá y Cali para intervenir hasta sus entrañas al ejército y la policía colombianas.

De igual manera, el combate a los brutales cárteles mexicanos en las primeras décadas de este siglo tiene claroscuros. Meses antes de la muerte del «Mecho», medios estadounidenses revelaron que el CJNG tenía contactos que les ayudaron a tener «ojos y oídos» dentro de la DEA y la CIA norteamericanas. Se trata de Paul Campo (25 años agente de la DEA), y de su socio Robert Sensi, acusados de graves delitos como narcoterrorismo, distribución de narcóticos, compra de armas y drones comerciales y lavado de dinero para esta organización criminal.

¿Dos manzanas podridas en las agencias de inteligencia norteamericana? ¿O un doble juego con el que se convierte México en un caos de violencia y drogas, para justificar después poder imponerle una «tutela» a su gobierno, a su policía y a sus fuerzas armadas?

¿De dónde sale el arsenal armamentístico que manejan los cárteles de la droga mexicanos? EEUU es el mayor traficante de armas del mundo, es uno de los países con mayor consumo de droga y es el paraíso fiscal para el lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Otras armas en manos del CJNG procedían de otro gran productor de armas: Israel.

Como en la Colombia de los 80, el «combate a los cárteles» es usado por la inteligencia norteamericana como elemento para desestabilizar e intervenir México, abriendo y cerrando a conveniencia la espita de la narcoviolencia