Quinta gran manifestación en defensa de la sanidad pública madrileña

Madrid se echa nuevamente a la calle: «Salvar nuestra sanidad pública es salvarnos a todos»,

Una nueva y masiva manifestación de más de 100.000 personas inunda el centro de Madrid en defensa de la sanidad pública, denunciando los recortes, el desmantelamiento y la privatización del gobierno de Isabel Díaz Ayuso

Un domingo más, el centro de Madrid se ha convertido en el escenario de una gran movilización popular en defensa de las condiciones de vida. Si el 24 de mayo más de 80.000 personas se manifestaron contra el atraco de la vivienda, el 31 de mayo más de 100.0000 madrileños han salido en de la sanidad pública y «para evitar que continúe» su «desmantelamiento planificado» por parte del Gobierno del Partido Popular de Díaz Ayuso.

La movilización, convocada bajo el lema «Salvar nuestra sanidad pública es salvarnos a tod@s», ha sido convocada por la Plataforma Vecinos y Vecinas de los Barrios y Pueblos por la Sanidad Pública, que reúne a más de un centenar de asociaciones, plataformas y entidades vecinales, y ha sumado la confluencia de cuatro marchas que han partido de los cuatro puntos cardinales -arrancando a las 12.00 horas desde Atocha, Sevilla, Colón y la plaza Salvador Dalí- y que han acabado sumándose en la céntrica plaza de Cibeles.

No es la primera gran manifestación que en los últimos años ha congregado una multitudinaria asistencia en defensa de la sanidad pública. Se trata de la quinta marcha por el mismo motivo de estos últimos años, y la anterior -en febrero de 2026- también reunió a más de 80.000 personas.

En la protesta se han coreado consignas como «La sanidad pública no se vende, se defiende» y «Nada, nada, nada para la privada», y numerosas denuncias contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez Almeida.

La plataforma convocante ha denunciado «el desmantelamiento planificado y cada vez más acelerado de la sanidad pública madrileña», con la continua degradación de la calidad asistencial para los pacientes y el permanente empeoramiento de las condiciones de trabajo de médicos y sanitarios. Por ejemplo con largas listas de espera, tanto para atención primaria como para intervenciones, falta de médicos y pediatras; “y un largo etcétera” de reivindicaciones.

Una situación de demolición planificada de la sanidad pública que sólo se entiende plenamente desde el otro lado de la ecuación: los millonarios y crecientes recursos públicos que son destinados a la sanidad privada. Escándalos recientes, como el del Hospital de Torrejón -público pero bajo la gestión de Ribera Salud- lanzaron una radiografía que muestra las vergüenzas del modelo privatizador de Ayuso y otras comunidades autónomas, dominada por gigantes como el grupo Quirón, propiedad de Fresenius (grupo alemán líder en sanidad, participado a su vez por fondos norteamericanos como Vanguard o Capital Group). En 2024 recibieron 1.611 millones de la Comunidad de Madrid

En este modelo sanitario cada vez más privatizado, lo que importa es la maximización de beneficios contra la minimización de gastos. La salud de los pacientes y la calidad asistencial cuenta, para los gigantes de la sanidad privada, en la segunda parte del balance contable.

Por eso, los convocantes han insistido en que «hay que salvar la sanidad pública, nos jugamos la vida, la salud y el bienestar del conjunto de la población»