Santiago Carrillo: Reforma de la Constitución

«Los dos grandes partidos españoles están muy alejados del interés nacional»

Aunque no es considerado «oficialmente» como uno de los padres de la Constitución, Santiago Carrillo, junto a Adolfo Suárez, hizo posible la médula de un pacto que creó condiciones para la conquista de libertades más allá de lo que los principales centros de poder querí­an para España.

¿Cómo valora usted la reciente arobada reforma de la Constitución? Es un serio error político porque no aborda las causas reales de la crisis, que no residen en el endeudamiento de los Estados, sino en la incapacidad de la dirección de los sistemas financieros para administrar estos, incapacidad que llevó a la crisis que estamos sufriendo. No tiene sentido la explicación que se da, de que los mercados lo piden, éste es precisamente el argumento que debería invalidarla, que no resuelve absolutamente nada. Pero sí va a dar al PP la posibilidad de abordar las Elecciones en Noviembre todavía con más posibilidades de las que tendría si no se hubiera establecido ese pacto y si no se hubiera reformado la Constitución. ¿No cree que esta reforma aprobada con la mayoría del PP y del PSOE bajo presión de Alemania, Francia y el Banco Central Europeo es un ataque a nuestra soberanía popular? Sí, evidentemente. Lo que pasa es que nuestra soberanía ha recibido tantos ataques que ya no es lo esencial. Por otra parte si hubiera un proceso realmente democrático de unidad de Europa, cesiones de soberanía habría que hacerlas. ¿No cree que la aprobación de esta reforma sienta un precedente a la hora de “eliminar obstáculos democráticos” que impiden a algunos centros de poder dirigir la democracia española de acuerdo a sus intereses? La reforma lo que ha demostrado es que los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE, están muy alejados del interés nacional y están dispuestos a hacer cualquier concesión que se les imponga desde el sistema financiero. Es el sistema financiero el que ha impuesto ésta medida. En los hechos, la reforma establece que cobrará antes un banco alemán que un jubilado español, ¿no hay un problema con la defensa de la independencia nacional, un valor histórico especialmente de la izquierda, en la clase política española? La pregunta no se puede resolver con una respuesta sencilla. Si hubiera de verdad en Europa un proceso democrático, un proceso asumido por los ciudadanos de este continente, si hubiera de verdad eso, el problema no sería si se pierde un cierto grado de soberanía nacional, el problema sería otro. El problema es serio porque no hay un proceso democrático de unidad de los pueblos de Europa. Hay un proceso de unidad burocrático de Europa que ha sido llevado por las superestructuras, que no ha tenido nunca el apoyo claro y nunca ha contado con los pueblos. En este caso sí tienen importancia las cesiones de soberanía porque no se hacen en el conjunto de una transformación democrática del continente, sino en el conjunto de una transformación burocrática que dirige siempre el sistema financiero. Los países de América Latina, por ejemplo, luchan por su independencia con respecto a lo que pudo ser en otra época el imperialismo europeo, y desde hace ya mucho es el imperialismo americano. Pero a mi no me extrañaría que entre sí, los países latinoamericanos, llegaran a acuerdos de unidad precisamente para defender sus intereses y derechos frente al imperialismo. La cuestión para mi fundamental no es solo, ni fundamentalmente, la soberanía nacional de España, la cuestión es la falta de soberanía de los poderes políticos europeos frente al sistema financiero, frente a los mercados, es decir, la subordinación de los gobiernos europeos a los intereses de la banca. Para mi esa es la cuestión esencial en este momento. Pero, los países latinoamericanos establecen relaciones de colaboración sobre la base de la defensa de la independencia nacional, y no al revés. Una cosa es la Europa que desearíamos y otra la que es, y como usted ha dicho, en esta Europa, sí importa la soberanía. Sobretodo ante la sumisión de nuestra clase política al diktat alemán. Lo que España se debe plantear es que hace falta mayor unidad de Europa para que ésta sea también un conjunto independiente de la política de EEUU, que es la que hasta ahora ha seguido ciegamente Europa. Pienso que un proceso de unidad de los pueblos de Europa para alcanzar la soberanía, pero colectiva de Europa, para hacer que Europa no sea dependiente de EEUU, sería necesario y lógico. Si ese proceso fuese real, a mi juicio, la idea de unidad de Europa es positiva. Pero si se trata de subordinar Europa a los intereses de la banca europea y global, en los que la banca alemana y francesa tiene un peso muy grande, evidentemente, si se trata de eso, de una Europa controlada por la banca, vamos a seguir siendo una Europa controlada por los EEUU, en vez de ejercer un papel, que creo que Europa podría desempeñar, de ser un puente entre oriente y occidente, en un momento en el que la hegemonía se desplaza más hacia oriente. En definitiva, un puente que ayudara al desarrollo pacífico del planeta. ¿Cree que estas presiones externas para reformar la Constitución, que es una de las más progresistas de Europa, es significativo de que se elaboró con un grado de conquistas, de libertades más allá de lo que a muchos les hubiera gustado? Sin duda. La Constitución española si se hiciera hoy, y cuando se reforma se ve claro, sería mucho peor que la Constitución que hicimos, cuando la presión neoconservadora y neoliberal era menos fuerte de lo que ha sido después. Y la Constitución española no es un constitución neoliberal. En ese sentido marca un serio progreso respecto al pasado y respecto a lo que podría aportarnos hoy una reforma de ella. Pero le diría más, cuando uno ve esa decisión del ayuntamiento del PP de Méntrida, en la provincia de Toledo, para celebrar una jornada en honor de los caídos por Dios y por España, cuando uno ve que en un pueblo de Ávila se desentierra en el cementerio a los que han sido recientemente enterrados, después de sacarlos de las fosas, y se les echa en una fosa común por parte de ese ayuntamiento, uno se da cuenta de que entre las fuerzas que componen el PP tienen un peso demasiado grande gentes que ven las próximas elecciones como la posibilidad de una revancha contra la Transición democrática, como un paso atrás. Esa es una de las cuestiones serias con las que nos enfrentamos en estas Elecciones y de la que muchísimos españoles quizás no sean conscientes. He leído que considera el proceso abierto por el 15-M el principio de una segunda Transición, y la punta del iceberg de una mayoría social. Yo no creo que exista aún una mayoría consciente de la necesidad de ese cambio, lo que creo es que muchísima gente sí es consciente de ello y está tratando de trabajar para lograr ese cambio, porque efectivamente este país necesita un ahondamiento de las libertades democráticas, de los derechos sociales, humanos, de los derechos de los pueblos que le componen, un ahondamiento del reconocimiento de esos derechos, un cambio que debería de ser la continuación lógica del proceso que comenzó con la Transición. Mientras que hoy por hoy parece como si el péndulo se hubiera desplazado hacia el lado opuesto, y como si hubiera condiciones para una rectificación de la Transición en el peor sentido. ¿Las reformas no deberían orientarse, como hacen todos los países que crecen, a aumentar el nivel de vida de la población, incentivando el mercado interno, y a fortalecer la capacidad independiente del Estado de tomar decisiones de acuerdo a los intereses de nuestro país? Sin duda. El pacto entre el PSOE y el PP es un paso atrás muy serio en el desarrollo de la democracia española. Yo creo que movimientos como el 15M están solo en su comienzo, que el futuro va a obligar a fortalecerlos y desarrollarlos, porque no nos están dejando mas lugar que la calle, de momento, para defender las libertades del pueblo. Por consiguiente el ciudadano debe darse cuenta de que hoy salir a la calle es esencial para detener ese proceso de reaccionarización que se está produciendo ante nuestros ojos. ¿No cree que debemos caminar hacia un Frente de amplia unidad en torno a cuestiones que afectan al 90%? Esa es la gran cuestión, el crear una gran mayoría social, unitaria, progresista, de izquierdas, que sea la base de una nueva formación política, de una izquierda actualizada. Yo creo que es la necesidad objetiva más seria que tenemos hoy. Quizás no solo en España, sino en Europa entera.