Israel violó la tregua desde el primer momento y luego reanudó los bombardeos

Líbano, Israel y el alto el fuego de Schrödinger

Tras diez días en los que Israel no ha dejado de impulsar ataques, perpetrar crímenes de guerra y violar lo acordado, el gobierno de Netanyahu "da por roto" el alto el fuego y anuncia nuevos bombardeos sobre Beirut

Mientras EEUU trata en Islamabad a restablecer negociaciones con Irán sobre una posición de fuerza, Líbano vive sometida por Israel a una «tregua de Schrödinger», a un alto el fuego que -como el famoso gato de la física cuántica- está a la vez vivo y muerto.

Una tregua que ha sido flagrantemente violada y boicoteada por Netanhayu desde el primer momento, y que ahora el primer ministro israelí -excusándose en los ataques de Hezbolá- ha decidido dinamitar reanudando los bombardeos.

El 16 de abril, con intensas presiones de la Casa Blanca sobre Tel Aviv -Washington necesitaba refrenar a su dóberman sionista para tratar de reflotar las conversaciones con Teherán- Israel y Líbano acordaron una frágil, una muy quebradiza tregua. Pero como tantas otras veces cuando se trata de Netanyahu, el alto el fuego era de cartón piedra, puro atrezzo. A lo largo de diez días, el ejército israelí ha seguido ocupando el sur de Líbano, lanzando ataques a sanitarios y periodistas, destruyendo aldeas…

Finalmente, después de pisotear la frágil tregua, Netanyahu ha ordenado reanudar los bombardeos. Todo mientras las delegaciones de Irán y EEUU mantienen diálogos indirectos en Islamabad.

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Un alto el fuego que Israel ya había pisoteado… muchas veces

Pese a que el alto el fuego -teóricamente- sigue vigente, Netanyahu ordena atacar “con fuerza” a Hezbolá en el Líbano, lo cual implica casi con toda seguridad retomar los bombardeos sobre el sur del país, así como contra barrios densamente poblados de Beirut y otras ciudades. El pretexto: el lanzamiento de varios proyectiles por parte de la milicia chií contra el norte de Israel.

Amal Khalil, reportera del diario Al-Akhbar, primera a la izquierda en la fila inferior. Todos los periodistas libaneses que aparecen en esta foto han sido asesinados de manera deliberada por Isarel

Pero antes de estos lanzamientos de Hezbolá, Israel ya ha había roto el alto el fuego. No una, sino muchas veces, sumando más muescas a su interminable lista de crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional.

El 22 de abril, el ejército israelí asesinó a una de las más afamadas periodistas del país del cedro, Amal Khalil, reportera del diario Al-Akhbar, considerada como la «voz del sur de Líbano», y acusada por el gobierno sionista -cómo no- de «trabajar para Hezbolá». Su asesinato es el perfecto ejemplo del habitual y criminal proceder de Israel, que ha perfeccionado la técnica del «doublé strike».

Así lo cuenta Reporteros Sin Fronteras, que asegura que la periodista fue asesinada de manera totalmente deliberada por un ejército que no quiere testigos de sus atrocidades. «La periodista Amal Khalil se encontraba en la localidad de al Tayri, al sur de Líbano, cuando un vehículo que circulaba delante del coche en el que viajaba junto a su compañera, Zeinab Faraj, fue alcanzado por un primer ataque israelí. Casi dos horas más tarde, las dos periodistas fueron a su vez blanco de un ataque contra un edificio de tres plantas situado en las inmediaciones, donde se habían refugiado. Aunque los equipos de rescate libaneses lograron evacuar a Zeinab Faraj, nuevos disparos israelíes contra los equipos de rescate les impidieron llegar hasta Amal Khalil, que murió sepultada».

Asesinar periodistas es uno de los crímenes de guerra favoritos del gobierno de Netanyahu. No es una afirmación agitativa, ahí están los hechos. Desde que comenzó la actual ofensiva sobre Líbano, al menos 27 periodistas y trabajadores de medios libaneses han sido asesinados por ataques israelíes. Y esta cifra a su vez palidece frente a los 260 periodistas palestinos masacrados en los dos años y medio que dura el genocidio en Gaza.

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El “double strike”

Además de los reporteros, otro blanco preferente de los ataques de Israel son los trabajadores sanitarios, las ambulancias y los equipos de rescate, con los que ha desarrollado un modus operandi muy concreto, la táctica del “double strike” (o “double tap”): atacar, atraer a los paramédicos y rescatistas, volver a atacar para maximizar las víctimas, y a veces repetir de nuevo.

Una criminal táctica que no se ha privado de ejecutar en medio del «alto el fuego de Schrödinger». El mismo 22 de abril, tras el bombardeo que acabó con la vida de Amal Khalil, las fuerzas israelíes dispararon contra una ambulancia marcada, hiriendo a los equipos de la Cruz Roja que acudían a auxiliar a los heridos. Este patrón ha sido repetido decenas de veces desde que comenzó la actual ofensiva, en la que Israel ha asesinado a cerca de 100 trabajadores de equipos sanitarios y de rescate

Además, a pesar del alto el fuego, el Ejército israelí ha continuado con sus operaciones de demolición sistemática con bulldozers en decenas de aldeas y pueblos del sur de Líbano, demoliendo más de 400 casas y edificios civiles y arrasando con explosivos aldeas enteras como la de Beit Lif.

Desde que Israel comenzó su actual ofensiva sobre Líbano, el número de muertos por ataques israelíes ascendió a 2.496 y otras 7.725 personas fueron heridas, según el Ministerio de Salud.