Ante la crisis en Ceuta

Las personas primero

Mantener abierta la crisis en Ceuta solo beneficia a la ultraderecha más reaccionaria. Es necesario resolverla, dedicando el esfuerzo y los recursos necesarios. Pero desde una máxima: las personas primero. Sean españolas o inmigrantes. Esta debe ser nuestra prioridad.

La entrada de 72.000 personas en Ceuta, permitida y alentada por Marruecos, ha provocado un drama humanitario. Hasta 7.000 de ellos permanecen en la ciudad autónoma en condiciones precarias, muchos de ellos niños y niñas especialmente vulnerables.

La ultraderecha utiliza esta tragedia para expandir su odio xenófobo. Frente a estas ideas ultras debemos dejar claro que nuestra prioridad son las personas. Hay que defender Ceuta frente a los ataques de Rabat. Y garantizar los derechos de quienes han llegado a suelo español buscando una vida mejor.

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Detrás de Marruecos está Trump

En apenas unas pocas horas, el pasado 30 de julio, 72.000 personas entraron ilegalmente en Ceuta, una ciudad de 83.000 habitantes. Algo así no hubiera podido suceder sin la permisividad de Marruecos. Rabat vuelve a utilizar el control sobre la inmigración como arma para atacar a España.

¿Cómo es posible que Marruecos pueda chantajear así a España, la cuarta economía de la Unión Europea? La respuesta es sencilla: tiene detrás a EEUU, la única superpotencia.

Trump se ha posicionado ante lo sucedido en Ceuta, defendiendo a Marruecos y atacando a España. El vicepresidente norteamericano, J.D. Vance ha culpado de lo ocurrido en la ciudad autónoma “a las políticas globalistas de la izquierda radical que han permitido la invasión de Occidente”. Un comité del Congreso de EEUU acaba de calificar a Ceutra y Melilla como “ciudades en territorio marroquí”. Y el embajador de Israel ante la ONU se permite afirmar que las dos ciudades autónomas españolas son “enclaves coloniales en África”.

Trump y Netanyahu haciendo frente con Rabat para atacar a España. Lo mismo ha hecho la ultraderecha europea, encabezada por el gobierno ultra italiano de Meloni, utilizando los sucesos de Ceuta para arremeter contra el gobierno español.

Hemos asistido a un ataque a la integridad territorial y la soberanía nacional de España, ejecutada por Marruecos y con epicentro en Washington.

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Nuestra prioridad son las personas

En Ceuta se está viviendo un drama humanitario. La mayoría de los que entraron ilegalmente en Ceuta retornaron inmediatamente a Marruecos. Pero una parte, en torno a 7.000, permanecen en la ciudad autónoma, malviviendo en tiendas improvisadas y sin las mínimas atenciones. Muchos de ellos son menores. Se han identificado a 2.168 menores, pero las ONGs que están sobre el terreno afirman que son muchos más. Especialmente vulnerables son las niñas que están sin protección.

Muchos vecinos de Ceuta se han organizado para ayudar a los migrantes, ofreciéndoles comida o habilitando lugares para que puedan cobijarse y estar protegidos. Pero su solidaridad no puede hacer frente a una crisis que sobrepasa sus capacidades.

Es urgente resolver esta crisis humanitaria. Atendiendo a una máxima clara y tajante: las personas primero. Ceuta no puede aguantar mucho más tiempo una situación limite. Y no podemos permitirnos como país mantener a miles de personas, especialmente a los menores, malviviendo en condiciones indignas.

La ultraderecha está empuñando el drama que se vive en Ceuta para expandir su veneno racista. Vox califica a los migrantes como “hordas invasoras”. Y uno de sus diputados, J.M. Figaredo, se ha permitido hacer un llamamiento a “cazar inmigrantes” en Ceuta.

Pero no solo Vox participa de esta ofensiva reaccionaria. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, exige que todos los inmigrantes que han entrado en Ceuta sean devueltos a Marruecos, también los menores de edad: “Ni mayores ni menores. Deben regresar todos”.

No solo es inmoral. También es ilegal. El Tribunal Supremo ya ha dictaminado que la devolución en bloque a Marruecos de 55 menores, realizada en 2021, vulneró las leyes españolas. En nuestro país la legalidad protege a los menores, hayan nacido en España o sean inmigrantes. Poniendo en primer plano el bien del menor y obligando al Estado a protegerlos y acogerlos.

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Unidad y humanidad

El Estado debe poner todos los recursos necesarios para garantizar los derechos humanos de los migrantes en Ceuta. Las personas primero. Ya se han habilitado dos centros para acoger a 1.800 migrantes. Y el gobierno prepara el traslado a la península de 500 niñas inmigrantes para que reciban la atención adecuada. Pero se ha actuado tarde, y los recursos desplegados hasta ahora con claramente insuficientes.

Se debe actuar con celeridad para que Ceuta pueda recuperar la normalidad. Anteponiendo la protección de los derechos de las personas. Los miles de inmigrantes que todavía están en Ceuta deben recibir un trato justo, al margen de su situación legal. Y una línea roja, que no se puede traspasar, es la protección de los menores.

Esto exige la unidad de todas las administraciones, desde el gobierno central a las diferentes autonomías y por supuesto el gobierno de la ciudad de Ceuta. La utilización del drama humanitario en Ceuta como arma política es un espectáculo indigno.

Mantener abierta la crisis en Ceuta solo beneficia a la ultraderecha más reaccionaria, que lo utiliza para arremeter contra los y las inmigrantes, sembrando un obsceno racismo.

Las personas primero. Sean españolas o inmigrantes. Esta debe ser nuestra prioridad.