Moody's pone en revisión la deuda de EEUU

Las cartas sobre la mesa

Y la coincidencia entre todos ellos es prácticamente total. EEUU no sólo debe aumentar inmediatamente el techo de la deuda y hacer frente a los pagos de las deudas contraí­das, sino que está obligado a sentarse a negociar con China y la UE el tránsito hacia un nuevo sistema monetario internacional a tres bandas, y cuanto antes lo haga, mejor. Los acuerdos de Bretton Woods de 1945, base de la hegemoní­a financiera de EEUU hasta la fecha, al instaurar un sistema monetario internacional con el dólar como núcleo, no se sostienen ya por más tiempo.

El Diario del Pueblo de hoy se hace amlio eco de un reciente artículo publicado por Paul Kennedy –historiador que se hizo famoso a mitad de los años 90 por su libro “Auge y caída de los grandes imperios”, en el que vaticinaba el inevitable e inminente declive de la superpotencia yanqui– en el portal de Bloomberg Businessweek. En él, Kennedy viene a decir que es inexorable que en el plazo máximo de 15 años, el dólar deba ceder su pedestal como única moneda de reserva mundial. Por una parte porque con la apreciación constante del valor del yuan y las enormes reservas monetarias chinas, sólo será cuestión de tiempo que el yuan logre la condición de moneda de reserva. Por otra, porque en esos momentos EEUU compartirá la condición de mayor potencia económica del mundo con China y la UE, por lo que no habrá razón “para que sólo una de ellas cargue con la responsabilidad de tener la única moneda de reserva”. Y, por último, porque la segunda advertencia de Moody’s en el último mes sobre la rebaja de la calificación de la deuda norteamericana puede llegar a significar en el corto plazo “tipos de interés más altos (en los momentos menos indicados)”, haciendo perder la excepcionalidad de la que ha disfrutado hasta ahora EEUU, tendiendo a convertirlo en un país normal obligado a adoptar las mismas medidas de control de su déficit y su deuda que países como Alemania o Suiza. Como conclusión implícita, Kennedy parece apostar porque Washington inicie cuanto antes las negociaciones con Pekín y Bruselas para el tránsito hacia “un mundo con tres monedas de reserva” (dólar, euro y yuan). Advirtiendo que, de no hacerlo ahora voluntariamente, puede verse forzado a hacerlo en el futuro inmediato en condiciones mucho mas adversas. Un mensaje similar al que lanza hoy en las páginas del Washington Post Bill Gross, co-fundador y gestor de PIMCO, el mayor fondo de inversión del mundo especializado en la renta fija, que ya semanas atrás advirtió que a situación financiera de EEUU “es peor que la de Grecia”, revelando que el monto total de la deuda pública norteamericana alcanza ya los 100 billones de dólares. En el artículo –titulado significativamente “Advertencia a Washington: no te metas con el techo de la deuda”–, Gross advierte a Washington que sólo el aumento de un 0,25% en los intereses que ha de pagar EEUU por su deuda –y que hoy están situados como promedio en el 1,6%– supondría un coste adicional de entre 30 y 40.000 millones de dólares anuales. Pero las consecuencias de un impago de la deuda a los acreedores de EEUU no se detendría aquí. Según Gross, los fondos de inversión tienen hoy infinitas posibilidades, con solo apretar un botón, para cambiar el destino de sus inversiones hacia lugares más seguros. Si por disputas políticas electorales, al stablishment de Washington le importa un bledo lo que ocurra con el dólar, se pregunta Gross, “¿por qué deberíamos esperar que otros protejan su estatus como moneda de reserva?” Una situación de privilegio que calcula que reduce los gastos en intereses en 30 mil millones de dólares al año. Para terminar, el gestor de PIMCO lanza una nada velada amenaza: “No se metan con el techo de la deuda, Washington. Los vigilantes de los bonos y de la moneda se lo harán pagar.” Por su parte, la agencia norteamericana de calificación del riesgo crediticio Moody’s se vio obligada ayer, por fin, a poner bajo revisión la deuda de Estados Unidos de cara a una posible rebaja, ante la posibilidad de que no se alcance un acuerdo que eleve el límite de endeudamiento. Moody’s especificó que es la calificación triple A (la máxima posible) de los bonos gubernamentales estadounidenses la sometida a revisión. Al mismo tiempo, Moody´s ha puesto también en perspectiva negativa las calificaciones de las entidades financieras públicas norteamericanas, incluidas las mega-hipotecarias públicas Fannie Mae y Freddie Mac, ambas quebradas y en las que el gobierno tuvo que inyectar 200.000 millones de dólares en 2008, pero que increíblemente siguen disfrutando de la calificación AAA. Ante la enormidad de las cifras que se manejan y las tremendas consecuencias que un impago de la deuda norteamericana –o su sola amenaza– tendría no sólo en el sistema financiero y monetario internacional, sino en los mismos movimientos del tablero mundial y en la correlación de fuerzas a escala internacional, ¿se comprende mejor por qué el pasado “lunes negro” de las bolsas y la deuda española e italiana afirmábamos en estas mismas páginas cuánto tenían de ficticio estas turbulencias? Estar pendiente de un par de ciclistas sin luces cuando un autobús descontrolado marcha sin dirección ni frenos por la misma calzada, no deja de ser el colmo de la miopía. Política en este caso.