Empezamos el mes de abril con la más que buena noticia de que las sindicalistas de “los 6 de la Suiza” han sido indultadas. Tras años de lucha y movilizaciones se ha ganado una primera batalla de que “hacer sindicalismo no es delito.” Hablamos con Herminia González, portavoz del grupo Sofitu de apoyo a los 6 de la Suiza.
.
En primer lugar, ¿cómo valoráis el indulto los amigos y familiares de los seis de la Suiza?
La valoración que hacemos, lógicamente, es positiva. El que las compañeras, las hijas, hermanas, la madre, recupere la libertad, pues es motivo de alegría.
Pero claro, a la vez, también pensar que llevamos con este caso pues nueve años casi, con esa espada de Damocles encima, que no sabes muy bien qué es lo que va a pasar. Al final ya supimos lo que iba a pasar. Y bueno, estamos contentas, estamos alegres, pero también es que nuestras compañeras nunca debieron de haber sido procesadas, ni muchísimo menos haber entrado en prisión.
Y por eso también hay que dejarlo muy claro, estamos contentas en este momento por el indulto, pero a la vez también con resquemor. Porque no se tenía que haber llegado a la situación en la que llegamos.
“Nuestras compañeras nunca debieron ser procesadas. Hacer sindicalismo no puede ser delito”
Tras años de movilización, llega el indulto: ¿qué significa este momento para el movimiento sindical?
Creo que para el movimiento sindical, para el movimiento obrero y para el conjunto de movilizaciones de luchas populares, es una victoria. Aunque sea una victoria parcial, es una victoria. Y es una victoria fruto de la unidad sindical. Me gustaría remarcar dos cosas. Lo primero, la unidad sindical.
Estoy recordando que una vez que en el mes de junio del 2024 el Tribunal Supremo ratifica la condena de tres años y medio a las compañeras, ahí se produce una imagen histórica en julio, en Madrid, el día 12 de julio, donde hay una foto histórica y, de hecho, se recogió en todos los periódicos porque se logró sentar en una misma mesa prácticamente el conjunto del movimiento sindical del Estado español. Desde partidos a nivel territorial, y sindicatos también, mayoritarios, sindicatos minoritarios, sindicatos con planteamientos dispares. Sin embargo, este tema de represión, de criminalización del sindicalismo, los logró sentar en una mesa y hacer esta denuncia. Yo creo recordar que desde hacía 30 años que esto no ocurría, de esta unidad sindical, y que se siguió dando a lo largo de estos años.
De hecho, el indulto tenemos que recordar que lo solicitan los 22 organizaciones sindicales, ya digo territoriales, estatales, minoritarias y mayoritarias. Entonces, en ese sentido, es una victoria. Luego, es una victoria, digamos, parcial, en el sentido de que el indulto es parcial. Es decir, que lo que le indultan es el seguir en prisión, pero todo lo demás, el sufragio pasivo, el tema de las indemnizaciones, los antecedentes, es algo que va a quedar ahí. De una manera injusta, pero va a quedar ahí. Y, por otra parte, es fruto también de la lucha constante, de la lucha que hubo durante todos estos años, y fruto de todo ello se logró el indulto, aunque sea parcial, de las compañeras.
.
En ese sentido, muchas voces han hablado de “criminalización del sindicalismo”. ¿Compartís ese diagnóstico?
Por supuesto que lo compartimos. De hecho, participamos, como te decía, en esa rueda de prensa, lo que hicieron fue denunciar esa criminalización. Estamos en una época histórica en la que la derecha, el neoliberalismo, en su cara más salvaje, no para de avanzar, y la sentencia del Tribunal Supremo, lo que hace es criminalizar la acción sindical. Criminalizar la acción sindical poniendo en entredicho derechos constitucionales, como el derecho a la huelga, como el derecho a la manifestación. Cuando sale la sentencia del Tribunal Supremo, uno de los abogados de la pastelería era el exmagistrado Javier Gómez Bermúdez, y lo dijo muy bien en un medio de comunicación en Asturias. Dijo él, esta sentencia no solamente limita el derecho a la libertad sindical, sino que deslimita el derecho en general.
Existe una criminalización. De una criminalización de la protesta, lo que quieren es que estemos callados, que no te atrevas. Pero bueno, de momento no lo consiguieron con las seis de la Suiza, y hoy ya estamos viendo un ejemplo muy palpable de lo que está ocurriendo en la bahía de Cádiz, en Navantia. Aquí lo que está claro es que estamos hablando, nosotros en concreto somos el grupo de apoyo de la Suiza, pero no nos olvidamos, y lo estamos reiterando.
“Como trabajadores y trabajadoras, que son armas que tenemos en la mano y que con ellas, desarrollándolas, se pueden lograr cosas”
.
Aunque el indulto ha supuesto un alivio, el conflicto judicial sigue abierto: el empresario ha anunciado que recurrirá la medida. ¿Qué implica esto para las seis sindicalistas?
Ellas ahora están tranquilas y todavía, que sepamos, no lo pusieron el recurso. A ver, esperemos que la situación no revierta. Yo creo que sería insólito, desde que estamos en “democracia” se han dado casi 5000 indultos (muchos por casos de corrupción). Y ninguno se ha anulado, que el primero en la historia fuera la de las sindicalistas de la Suiza sería un completo escándalo.
La movilización social ha sido constante durante todo el proceso. ¿Qué papel ha jugado?
Hay algo positivo que tenemos que sacar. En el caso de las seis de la Suiza, yo lo llamo el tsunami por todo el Estado, incluso a nivel internacional. Hubo movilizaciones, hubo concentraciones hasta en Nueva York, por las seis de la Suiza. Y en diferentes lugares de Sudamérica, algunos de Europa… tenemos con el apoyo de sindicatos de otros países.
En ese sentido, lo positivo fue la solidaridad de clase. Y también la lección que tenemos que aprender es que nosotros, como clase trabajadora, la solidaridad de clase, el apoyo mutuo y la lucha colectiva, esos serían los pilares de cualquier movimiento antirrepresivo contra los ataques a la clase obrera. Yo creo que lo positivo de todo eso son estas cosas y que no nos debemos de olvidar como trabajadores y trabajadoras que son armas que tenemos en la mano y que con ellas, desarrollándolas, se pueden lograr cosas. No fácilmente, pero hay que pelearlo, hay que lucharlo. Y lo que nunca debemos de hacer en casos de represión es mirar a otro lado. Jamás.
.
Para terminar, ¿qué mensaje lanzaríais a la clase trabajadora tras esta victoria parcial?
El mensaje que lanzamos es que muy importante la unidad, la unidad de la clase trabajadora y también la solidaridad, el apoyo mutuo y la lucha. Y la lucha colectiva. Lo que está claro es que no son luchas aisladas. La lucha es de interés colectivo y lógicamente es una lucha de clases.
