Carlos Páez

La sociedad de la nieve

Carlos Páez es uno de los supervivientes del accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya en los Andes que Bayona ha llevado al cine con "La Sociedad de la Nieve", logrando doce Premios Goya y aspirando al Oscar

La agenda de Carlos Páez, Nando Parrado o Roberto Canesa echa humo desde hace tiempo. Pero en los últimos meses se ha disparado con el éxito de la película de Bayona. Después de cinco semanas por fin podemos hablar. Carlos Páez interpreta a su padre en la película.

Acaba de llegar de dar una conferencia en Cartagena en Colombia y se preparar para coger un avión rumbo a Guatemala. Nos conectamos por videoconferencia y me habla desde el hotel. Si han visto la película, querrán volverla a ver. Si no, Carlos Páez les va a convencer.

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¿No estuviste en la gala de los Goya?

Los que merecen estar ahí presentes son los actores, los directores, los productores, mucho más que nosotros. El trabajo de Jota (Bayona) fue una locura. Había una escena en la que estábamos en un avión, y en un momento dado a Jota se le ocurre pedirle al piloto que genere un pozo de aire para ver cómo era. Bueno, el piloto, que era un militar, se tomó a pecho lo que le dijo y generó un pozo de aire que fue lo peor que me pasó en mi vida después de la cordillera.

El hallazgo de Bayona fue darle la misma importancia a los que murieron, que a los sobrevivientes. Gracias a ellos estamos vivos nosotros. De hecho quien narra la historia en la película es Numa, alguien que muere al final, que, por cierto, ha tenido un éxito descomunal en las redes sociales. La actuación de él fue excepcional.

Muchas cosas tuvieron que coincidir para que sobrevivierais

Obvio… que se partiera el avión, que cayéramos como un trineo, que no tocáramos una sola roca, porque nos hubiera despedazado. Bajamos como si fuéramos esquiadores. O que quedara intacta la parte delantera. Eso hizo el efecto iglú. Si bien había 25 bajo cero, eso era fuera de la cabina. O sea que el efecto iglú y la nieve hicieron de aislante. Actuamos realmente como esquimales.

¿La película refleja un proceso de transformación que sufristeis?

Una imagen del rodaje de «La Sociedad de la Nieve»

Claro. Eso es lo que tiene una historia como la nuestra, que es larga. Hay otras historias de supervivencia como el Titanic o las Torres Gemelas, que son historias enormes, pero que duraron muy poco tiempo. En nuestro caso, 70 días dan para ponerse de novio, casarse y divorciarse. Es un periodo en el cual ves la capacidad del ser humano de evolucionar, transformarse y salir adelante.

Yo, como dicen en España, era un pijo. No servía para nada, ni para atarme los cordones de los zapatos. Tenía niñera en esa época, que fue la que me hizo la maleta para ir de viaje. Para que te hagas una idea, cuando cayó el avión yo le pregunté a Canensa, ‘Roberto, ¿esto es lo que se llama un desastre? No tenía conceptualmente la idea de lo que era un desastre. Venía de una familia acomodada donde nunca había sentido frío, y de pronto te encontrás en esas condiciones. Con el tiempo te empezás a dar cuenta de que tenés recursos naturales propios y que empezás a servir para algo.

Mi padre era un pintor muy famoso en el Uruguay. Siempre nos resolvía las cosas para que no nos lo molestáramos, y no nos dejaba hacer. La cordillera fue importante en mi vida.

El hallazgo de Bayona fue darle la misma importancia a los que murieron”

La película consigue meterte en la historia de forma sorprenderte. Como si estuvieras en el avión con vosotros.

Carlos Páez, superviviente del accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya

Es muy inmersiva. Yo mismo estuve ganas de levantarme e irme del cine porque nos hizo revivir aquel momento. A Jota nunca le cuestioné absolutamente nada, nunca miramos un guión, y eso se lo debo agradecer a María Belón, que fue la protagonista de la historia real que cuenta ‘Lo Imposible’, con quien almorcé cuando fui al programa de El Chester de Risto Mejide. Me dijo, ‘Carlitos, todo lo que vivimos nosotros fue lo que filmó Bayona’. Eso me dio una seguridad y una tranquilidad que nunca le cuestioné absolutamente nada. Solo le dije, ‘Jota, tenés toda la libertad pero sabete, lo que acá va es mi vida’, él me contestó, ‘menuda libertad me das’.

Solamente una vez me mostró una escena de un minuto, y cuando terminó me preguntó y le dije, ‘¡sos un hijo de puta!’, porque me llevó al lugar del accidente, te juro que sentía hasta el mismo olor que sentía en la cordillera.

Bayona es un animal, una bestia. Para peinarme a mí interpretando a mi padre estuvo tres días y no dábamos con el peinado. El rosario que se usa en la película es el rosario original, el reloj con el que doy la lista de sobrevivientes es el reloj original.

El Oscar yo ya se lo di a la película. Es una película que en un momento de grietas brutales en el mundo, como entre Ucrania y los rusos, o entre israelíes y palestinos, cierra una grieta entre sobrevivientes y familiares que fue muy importante. Si vieras el aplauso que hubo cuando se estrenó la película para nosotros, fue una cosa monumental, porque le dio voz a los muertos.

En el arte, el mejor realismo es capaz de reflejar la esencia de la realidad mejor que el original.

Yo lo hago en mis conferencias. Al final pongo las dos listas, la dicha por mí y la dicha por mi padre (el pintor Carlos Paéz le leyó por teléfono al periodista Tomás Friedman en directo en la radio, la lista de supervivientes, entre ellos leyó el nombre de su hijo). Créeme, y te lo digo con total humildad, la lista mía es más real que la de mi padre, que lo hizo en ese momento. Es brutal. Cuando lloro en la película, que es cada vez, lloro en la lista que digo yo mismo, y no es un acto de egocentrismo, es que es el momento en que están marcando quienes viven y quienes no volvieron.

Es una escena en la que me peleé mucho con Bayona. Yo no soy actor y ya no sabía si era el padre, el hijo o el Espíritu Santo, porque ya tenía una mezcla en la cabeza. Nueve veces tuve que decir la lista para que Bayona se quedara contento. Es un exagerado.

Cierra una grieta entre sobrevivientes y familiares de los fallecidos”

¿Cómo fue tu experiencia con Felipe Otaño, el actor que te interpreta?

Nos hicimos muy amigos. Solo me molesta que una foto, que es un clásico en mi casa, en la que salgo con otros dos a la misma altura, en la que hace Bayona salgo más alto y me da rabia (se ríe). Le dije, ‘¡te hubieras escondido abajo de la nieve1 ‘

Tiene el mismo humor que yo, quizás mucho mejor que yo, pero es un tipo maravilloso. Seguramente le lleve a alguna de mis conferencias.

¿Cómo ha sido tener que interpretar a tu padre?

Un día me dijo Jota, ‘quiere que interpretes a tu padre’ y me quedé helado. Le dije ‘déjame consultarlo con mi psicólogo’. Y ahí estaban todos pendientes de qué era lo que decía el psicólogo. Mi padre era un personaje, un extraterrestre. Era un tipo que todo lo hacía, un gran trabajador, estuvo en la cordillera 70 días buscando, una cosa insensata. Un tipo muy famoso en el Uruguay, quizás el tipo más famoso en los últimos 100 años. Fue un orgullo y una responsabilidad ocupar el lugar de mi padre, pero también muy sanador.

Lo hice bien gracias a Bayona, no gracias a mí.

¿Qué te parece el gesto de que los nombres de los que murieron vayan apareciendo a medida que ocurre?

Carlos Páez con su padre tras ser rescatado de los Andes.

Eso es brutal. Cuando aparecen los nombres es como si me pegaran con un palo en la cabeza. Te soy honesto. La primera vez que la vi estuve diez días fuera del área de cobertura. Me fui a una clínica. En la vida tendés a hacer el cuento y lo vas minimizando, pero cuando volvés a la realidad, como nos hizo Bayona, es muy duro.

Yo le dije a mi hija que no creía que fuera a ser una película muy taquillera porque era muy dura. Pero ella me dijo al revés, porque era muy real.

Es una locura lo que ha generado. Yo no puedo salir a a la calle. Voy al supermercado y me para hasta la cajera para sacarse una selfie. Es como si hubiéramos aparecido de Los Andes ahora. Ayer venía de Cartagena en el avión y todos, el piloto, el copiloto, la azafata, la gente… todos sacándose fotos.

La primera vez que la vi estuve diez días fuera del área de cobertura”

Bayona hizo una primera proyección juntando a las familias de los que no habían regresado con los supervivientes. ¿Qué resultado tuvo?

Si existía una grieta, esa grieta desapareció. Cuando aparecimos, mamá tenía una amiga que era la madre de uno de los que murió. Y ella le dijo, ‘por el momento no quiero verte, porque mi hijo murió tres veces, murió cuando el accidente, murió cuando la avalancha y murió cuando aparecieron los chicos’. Es un sentimiento natural de toda madre. Me pasaría a mí al revés y yo lo comprendo. Además durante 51 años se escribieron 26 libros, 9 documentales, 3 películas, o sea que en un país chico como el nuestro, estaba siempre presente la historia. Las familias de los que murieron tuvieron que convivir con esa historia de éxito de los sobrevivientes, no de éxito de los que murieron. Bayona pone las cosas en su lugar. Es una pelicula de justicia total y con una marca claramente de unidad.

¿Esta es la principal diferencia que tiene con ‘Viven’?

Absolutamente. El actor que me representa a mí es Malkovich, el actor que representa a Parrado es Ethan Hawke, o sea, más Hollywood. Es más, le criticaron hasta lo bien vestidos que estaban los sobrevivientes, hasta que tenían los dientes muy limpios. Pero no le da la importancia a los muertos que se merecen.

Los 16 sobrevivientes sois gente tan extraordinariamente distinta y sin embargo muy unida

Si vos te ponés a pensar en el grupo de los mineros, que es una historia que tiene cierto parecido, están todos desunidos. Nosotros nos mantenemos unidos, peleados, porque nos peleamos mucho, pero unidos. Es más, habría que hacer una película sobre la segunda parte, sobre el backstage de los sobrevivientes, que sería un exitazo, te lo digo, sería un exitazo.

Las familias tuvieron que convivir con el éxito de los sobrevivientes”

Algo que no aparece en la película es este pasajero que tras el accidente camina perdido por la nieve, lo veis pero él a vosotros no y no puede encontraros.

Sí, es un ejemplo de lo salvajes que eran las condiciones. Era un compañero mío de clase de toda la vida, Carlos Valenta. Cuando se cae el avión salimos afuera y lo veíamos bajar por la ladera. Pero no estaba en todos sus cabales, medio golpeado. No había posibilidad de buscarlo porque te enterrabas en la nieve. Tenía dos opciones, o ir hacia el avión o hacia el precipicio, y cayó. Fijate que en ninguna de las películas aparece, porque hay cosas que nos pasaron que no son creíbles.

¿Lo peor era la sed?

Sí. Me dirás que estábamos rodeados de nieve, pero no quita la sed. Yo soy hipocondríaco, y en mi valija tenía muchos remedios, entonces yo preparaba un agua que le ponía aspirinas y otras cosas, un agua especial que era muy codiciada, pero me costaba mucho hacerla porque había que batirla y te hacía perder energía. La sed fue desesperante.

Había una ventana en la que poníamos nieve, se derretida y nos tirábamos como ganado a por el agua. Hace poco me enteré por un médico que a esa altura necesitas 5 litros para no deshidratarte y nosotros no llegamos seguro. Fue peor que el frio o el hambre.

¿Por qué cuentas que la avalancha que os sepultó y en la que murieron varios compañeros creó la verdadera sociedad de la nieve?

Fotografía tomada en los Andes que Bayona ha reproducido en la película

Veo que está muy informado. Podrías dar la conferencia por mi (se ríe)

Hasta ese momento funcionábamos como grupos de amigos. Nosotros éramos cinco amigos inseparables y teníamos la arrogancia de decir que estábamos vivos. En la avalancha murieron dos, en otro grupo de cuatro quedaron dos, en otro eran tres y quedó uno. No hubo más remedio que fusionarnos. Se convierte en una historia de trabajo de equipo, en condiciones no acostumbradas para un uruguayo, porque en Uruguay no hay nieve, ni montañas de más de 500 metros, sin ropa. Y esta es la historia notable. Y no por ser un equipo de rugby, de hecho solo se salvaron cinco del equipo, los otros once no lo eran. Me van a decir de todo los del rugby (se ríe), es algo que capitalizó la idea de la supervivencia y me parece bien, pero fue un tema de visión y objetivos, de que estábamos unidos y nos conocíamos. Si hubiera sido un avión de linea se mueren todos. No me cabe la menor duda.

Nosotros nos mantenemos unidos, peleados, pero unidos”

La escena preferida de Bayona es cuando decidís alimentaros de los cuerpos de los fallecidos… ¿ocurrió así?

Sí. Aunque no en el tiempo que lo pone. Yo soy bastante pragmático y la única materia que me iba bien era historia natural y había leído que el cuerpo humano es 75% agua y el resto sales minerales. Aunque hubo una revista que tituló que ‘para Carlitos Páez comer carne humana es como tomar agua mineral’.

Cuando crees que hay alma se te simplifica. Una cosa es el alma y otra es materia. Yo lo viví así, no como la comunión que explica Pancho Delegado en la rueda de prensa. Yo lo vivo como algo natural y si algo hubiera cambiado es que no hubiera esperado diez días. Lo hubiera hecho mucho antes.

¿Cómo fue la evolución después de salir de las montañas?,

A mi no me costó mucho hablar del tema. Vengo de una familia donde la prensa estaba siempre presente por mi padre. Lo cierto es que volvimos como celebridades. Te quiere conocer el Papa o el presidente. Recuerdo el caso del sacerdote Luis Lezama, el dueños del Café de Oriente de España. Para venir a vernos vendió la maquina del cine. Ahora tenemos una amistad de por vida. Vino hace 51 años por primera vez y ahora viene casi todos los años.

Supongo que cada uno lo vivió de forma distinta…

François no habla del tema. De hecho le dijo al actor, ‘vos no vas a tener trabajo porque no hice nada en la cordillera’. Tiene un papel sencillo en la historia. Pancho Delgado no había hablado y ahora tiene protagonismo porque era el amigo de Numa. ¡Qué se yo!, somos 16 personas.

¿Por qué insistes tanto en que cualquiera hubiera hecho lo mismo?

Juan José Bayona, director de «La Sociedad de la Nieve»

Porque es la fuerza que tiene la historia. No te quepa la menor duda de que tú hubieras hecho lo mismo. Y pienso que es la historia más grande de supervivencia de todos los tiempo protagonizada por gente común. No es mérito de ser uruguayo o rugbista, sino del ser humano común.

Mi personaje allí era el de ‘La Vida es Bella’. Vivía como vivo, con humor. Ese era mi rol, a parte de que hice el saco de dormir con el que Roberto y Nando pudieron aguantar las noches cuando salieron de allí, y es una de las cosas de las que mas orgulloso estoy, o de quitar la nieve de dentro del fuselaje del avión. Me dí cuenta de mi propia transformación pero el humor fue fundamental. Canesa cuenta que en medio de la avalancha, atrapados en el avión, dije que era un día importante porque era el cumpleaños de mi hermana. Entonces me dijo, ‘¡qué dices, Carlitos!, ¡estamos atrapados!’. Le dije que no le iba a invitar al asado que hacíamos en mi casa para celebrarlo. Se puso a hacer negociaciones con los otros para que le volviera a invitar (se ríe). Era tanta la ilusión que creaba sobre una cosa que no era que el propio Canesa creía que le había desinvitado. Iba por ahí diciendo: ‘díganle por favor a Carlitos que me vuelva a invitar’.

No te quepa la menor duda de que tú hubieras hecho lo mismo”

Bayona dijo al recoger el Goya que el éxito de la película es de todo el cine español. Son muchos los que pensaban que no se podía hacer una película así en español.

Bayona es un caprichoso y si no la hacia así no la hacia. Le llevó doce años hasta que lo consiguió. e pregunte a Belén Atienza cuando entró a la reunión con Netflix, sin no le molestaba presentarles algo que ya se había hecho. Y me dijo que no, porque tenían otra película totalmente diferente.

Tenemos un grupo de fanáticos en Uruguay de ‘Viven’, la película anterior, y critican todo lo de Bayona. No se dan dado cuenta que es monumental. El Oscar ya se lo hemos dado nosotros. No me importa lo que pase. No tengo voz de lo que he hablado de esta película. Mientras hablo contigo no dejan de llegar mensajes.

Bayona es un hombre chico con un corazón enorme. Tuvo el valor de venir a Montevideo para mostrale la película solo a uno, Coche Inciarte, que se estaba muriendo. Eso no hace cualquiera… me emociono (habla entrecortado y con lágrimas en los ojos). Ojalá hubiera tenido esta emoción cuando leí la lista de supervivientes en la película.

Gracias por todo y si llega el momento puedes dar la conferencia por mi (se ríe entrecortado)