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La polí­tica de recortes da un hachazo de 6.870 millones a la educación desde 2009

La política de recortes ha afectado a casi todas las partidas del presupuesto, pero no ha pasado de largo en el caso de la educación. Al contrario. Un par de datos lo revelan. En el año 2012, últimas cifras publicadas, el gasto en educación cayó en nada menos que 4.248 millones de euros respecto del año anterior. El gasto total bajó hasta los 46.030 millones, lo que significa que hoy España gasta en educación lo mismo que en 2007.

No se trata de un fenómeno singular vinculado a un ejercicio. Desde 2009, al comienzo de la política de recortes, el gasto en educación ha descendido en 6.872 millones de euros, lo que da idea de la política de ajustes que se ha cebado en el sector. El recorte representa un descenso del 13,5%

Esto significa que la educación ha pasado de suponer el 5,05% del PIB al 4,47%. Pero si la comparación se hace respecto del gasto público total, el resultado es, igualmente, elocuente: representaba más del 11% durante los años anteriores a la crisis, pero en 2012 únicamente ha llegado al 9,37%.

Los datos aparecen en un informe que acaba de publicar Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, que refleja la intensidad de los ajustes en un país que históricamente ha destinado pocos recursos a la educación en comparación con las naciones de su entorno.

De hecho, España es el cuarto país de la UE que menos dinero destina a ese fin, sólo por delante de Rumania, Grecia e Italia respecto del gasto público total. España dedica cerca de un punto de PIB menos (unos 10.000 millones de euros al año) que la media de la Unión Europea, lo que puede explicar, en parte, los pobres resultados que de forma sistemática consigue en las pruebas que sirven para elaborar el informe PISA.

Hay países como Eslovaquia o Bulgaria que gastan menos que España respecto del PIB, pero si la comparación se hace en relación al gasto público, esos países salen mejor parados debido a su política de prioridades en favor de la educación.

En el caso español, por ejemplo, en 2011 el 10,51% del gasto público total se destinó a educación, pero un año más tarde ese porcentaje ha bajado hasta el 9,37%.

Fracaso escolar

¿Y en qué capítulo gasta menos España en educación? Pues fundamentalmente en lo que los funcionarios de Eurostat denominan servicios complementarios. Es decir, en clases de apoyo u otros instrumentos de reforzamiento del sistema educativo para evitar el fracaso escolar, donde España históricamente ha presentado peores resultados.

El sector público gasta en ese fin apenas el 0,29% del PIB, la mitad que en la Unión Europea. Igualmente, destina menos recursos a financiar, precisamente, la educación secundaria, donde se concentra el fracaso escolar.

En contra de lo que de forma intuitiva puede creerse, Estonia es el país de la UE que más dinero destina a educación respecto de su gasto público, un 16,2%; pero si la comparación se hace frente al PIB es Dinamarca quien dirige más recursos. Nada menos que el 7,88 de su PIB, algo más de tres puntos porcentuales más que España. Eurostat recuerda que, como regla general, los países con nivel de gasto público menor (como Estonia) son quienes destinan más recursos a educación. Y en ese sentido, Grecia es el país que menos euros gasta en educación respecto de su gasto público total.

Como se sabe, la educación está transferida a las comunidades autónomas en España. Y eso explica que los recortes hayan sido muy diferentes en función de la política presupuestaria que ha diseñado cada gobierno autonómico. Eurostat no habla de ello, ya que sólo analiza el resultado por países. Pero un informe del Ministerio de Educación sí lo hace.

Y su conclusión es que Castilla-La Mancha, con diferencia, es la comunidad que más ha recortado su gasto en educación. En concreto, un 24,2% en 2012 respecto del año anterior. O lo que es lo mismo, ha desparecido del sistema educativo uno de cada cuatro euros. A continuación se encuentran Navarra y Baleares, con recortes equivalentes al 12%.

El ajuste se ha producido, fundamentalmente, en gastos del personal, que representan (incluyendo las cotizaciones a la Seguridad Social, un 68% del presupuesto total.