Que Trump, que fue amigo íntimo y cómplice de las correrías sexuales del magnate y depredador pedófilo Jeffrey Epstein, tiene mucho que ocultar en la publicación de las miles de fotos y archivos que tiene el FBI es una evidencia tan escandalosa que todos los esfuerzos que hace la Casa Blanca por meter este asunto debajo de la alfombra resultan casi en una confesión de culpabilidad.
Hace semanas, una resolución del Congreso de los EEUU obligaba al Departamento de Justicia a divulgar los documentos del millonario pederasta, que -casualidad- se suicidó en su celda en 2019. Pero lo que ha publicado el gobierno es de nuevo una tomadura de pelo para cualquier estadounidense que no sea un ciego fanático de Trump.
El Departamento de Justicia, dirigido por Pam Bondi, ha hecho públicos 13.000 documentos, una ingente cantidad de imágenes e información. Pero al examinarla, los periodistas comenzaron a ver tachones, cientos de tachones, miles de ellos. A menudo, las tachaduras ocultaban páginas y páginas enteras; hasta 119 en uno de los casos.
Por ejemplo, una lista de fotos titulada «masajistas» -presumiblemente, las mujeres y menores prostituídas y abusadas por Epstein y su círculo de agresores sexuales de alto standing, entre los que estaría Trump- con 254 entradas que formaban una sólida masa de mancha negra, pues todos sus nombres aparecían borrados. Un ejercicio de censura y ocultación mucho más revelador que la información que aporta.
No todo estaba censurado en ese océano de documentos. La lista de fotos que ha hecho pública la administración Trump incluye decenas de imágenes del expresidente demócrata Bill Clinton -conocido también por sus escándalos sexuales- y marido de la que fuera principal rival de Trump en las elecciones de 2016, Hillary Clinton, dándose baños y masajes muy ligero de ropa con varias mujeres en las lujosas mansiones de Epstein, de quien también era muy amigo. Otras fotos enseñan a Epstein con Michael Jackson, con Mike Jagger, con Woody Allen, con el príncipe Andrés de la Casa Real británica, con el «filántropo» y creador de Microsoft Bill Gates, con el académico de izquierdas Noam Chomsky o con personalidades de la extrema derecha (Steve Bannon). En definitiva, la Casa Blanca ha puesto el ventilador al lado del montón de estiércol.
Y sin embargo, apenas aparecieron imágenes o documentos comprometedores hacia Donald Trump. Y según Associated Press, los pocos que había -en concreto 16 fotos- desaparecieron de la web de acceso público del Departamento de Justicia apenas 24 horas después de su publicación.
Las propias mujeres supervivientes de las agresiones sexuales de Epstein, al igual que los demócratas, han puesto el grito en el cielo ante esta burda maniobra.
