Algunos objetivos no tan evidentes de EEUU en esta agresión imperialista

La importancia del petróleo… y de los petrodólares

El mecanismo del petrodólar -que ha permitido a EEUU financiar déficits comerciales y presupuestarios, consolidando al dólar como la moneda de reserva mundial durante más de medio siglo- está comenzando a resquebrajarse

Muchos se preguntan por qué los EEUU de Trump se han metido de lleno en el avispero de Oriente Medio, del que ya salieron muy perjudicados tras Irak, Siria o Afganistán.

Entre los objetivos más evidentes estaba la intención de golpear a la República Islámica para someterla, como a Venezuela, rebajando al máximo su poder militar y político en la región. Incluso acariciando la idea de propiciar un cambio de régimen que no se ha producido.

Pero veamos algunos otros objetivos menos aparentes, que tienen que ver con el control del petróleo, de las rutas comerciales… y con el mantenimiento del poder del dólar.

Es evidente que una gran parte de la importancia geopolítica Oriente Medio se la da su riqueza en hidrocarburos. Por el Estrecho de Ormuz pasa el 20% de todo el petróleo del mundo. Pero más importante aún es la entrada al Mar Rojo, el golfo de Adén y el Estrecho de Bar-el-Mabdeb. Por allí pasa el 15% del comercio mundial, y es vital en la cadena de suministros de Asia a Europa.

En las últimas décadas, EEUU había perdido peso e influencia en esta zona vital, unos espacios que habían ocupado militarmente potencias regionales como Irán o Rusia, y también la influencia -política, diplomática y comercial- de China, una de las principales artífices de incorporar a países del Golfo Pérsico -Irán y Emiratos Árabes, y casi a Arabia Saudí, aunque rehusó en el último minuto- a los BRICS+.

Atacando a Irán, y causando una guerra regional donde los drones iraníes también han impactado al otro lado del Golfo, EEUU e Israel también están golpeando a los BRICS, y muy en particular a China. Además de miembro de este club de países que apuestan por un mundo multipolar, Teherán es el principal suministrador de petróleo de Pekín.

Pero hay más. Está el papel del dólar, o mejor dicho del petrodólar. Por la influencia de China, de Irán y de los BRICS, el petróleo del Golfo Pérsico ya lleva años pagándose en muchos casos en yuanes o en otras monedas. Y eso desafía el poder de la divisa verde, que es uno de los principales elementos que sostienen la hegemonía norteamericana.

El papel del petrodólar para la supremacía yanqui no es en absoluto baladí: Al comercializarse el petróleo principalmente en dólares, la mayoría de los países están obligados a mantener reservas en la divisa estadounidense, lo que sostiene su valor y liquidez. Los países exportadores de petróleo (especialmente en el Golfo) reinvierten sus excedentes en dólares en activos seguros de EEUU, como bonos del Tesoro, ayudando a financiar el déficit fiscal de la superpotencia norteamericana que -recordemos- es el país más endeudado del planeta. El mecanismo del petrodólar ha permitido a EEUU financiar déficits comerciales y presupuestarios, consolidando al dólar como la moneda de reserva mundial durante más de medio siglo.

Ese mecanismo vital para EEUU lleva años cuestionándose crecientemente por China y los BRICS. De hecho el comercio de petróleo iraní con China o Pakistán se hace en yuanes chinos, en otras monedas o en criptomonedas independientes de EEUU. Y en medio de esta crisis en el Estrecho de Ormuz, Irán propuso a la UE dejar pasar a sus petroleros… si estos pagaban en yuanes o en euros (pero nunca en dólares).

Una posibilidad cuya sola mención hace temblar los cimientos de la supremacía estadounidense. Pero una posibilidad que ahora que Trump ha abierto la Caja de Pandora, haciendo estallar todos los antagonismos no sólo en Oriente Medio sino con otras potencias medias occidentales, quizá acabe produciéndose.

Porque el mundo no aguanta más el tener que estar sometido al yugo de los dólares, de los petrodólares, y de los dictados de la superpotencia.