La Estrategia de Seguridad Nacional es el documento con que cada gobierno norteamericano plasma sus objetivos en política exterior. Es la “hoja de ruta imperialista” de EEUU.
Trump ha presentado la suya, y en todo el planeta han saltado las alarmas. Una superpotencia en retroceso anuncia que sacudirá el mundo para intentar detener su ocaso a toda costa.
Es una amenaza global, con un salto en la presión contra China o la intención de recuperar un control total de Iberoamérica. Y supone un ataque frontal contra Europa, a la que se degrada a un vasallaje feroz y humillante.
Como señala un analista como Enric Juliana, a partir de ahora todos los acontecimientos en Europa y en España deberán leerse a la luz de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU.
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Viejo imperialismo bajo nuevas formas
Hay quien califica la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) del gobierno Trump como “una ruptura radical con la postura tradicional de EEUU fuera de sus fronteras”, basada en el abandono “del orden que Washington ha apadrinado desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.
¿Con Trump EEUU va a dejar de ser una superpotencia? ¿Acaso no va a intervenir en todo el planeta para imponer sus intereses? Los hechos demuestran que con Trump EEUU no interviene menos en otros países sino más, y de forma más abierta.
Y lo hace desde las dos vigas maestras que han caracterizado la política exterior norteamericana desde hace 80 años.
Desde el principio la ESN de Trump afirma que su objetivo es “garantizar que Estados Unidos siga siendo la nación más grande y exitosa”. Es decir, mantener su dominio como única superpotencia. Y tiene muy claro cuáles son sus principales enemigos, al plantear que “EE.UU no puede permitir que ninguna nación se convierta en tan dominante que amenace nuestros intereses”. Es decir, hay que contener una emergencia china que amenaza la hegemonía estadounidense.
El ámbito territorial de la “seguridad nacional” de EEUU es… todo el planeta. Son una superpotencia. Por eso la ESN de Trump, como la de otros gobiernos, fija objetivos para todas las regiones del globo.
Y recorre todos los poderes de EEUU como superpotencia. En primer lugar el militar, afirmando querer imponer “la paz a través de la guerra”, como está sucediendo en Gaza o en Ucrania. También en el ámbito económico, con un principio básico: “preservar la dominancia del sector financiero estadounidense”. Sobre todo, garantizar el poder de los grandes fondos y bancos norteamericanos para apoderarse, a través de la extorsión financiera, de la riqueza que todo el planeta produce.
Las 33 páginas de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU no son “ocurrencias de Trump”. Son un plan meditado, el de la gran burguesía norteamericana, para mantener su condición de única superpotencia. La agresividad de Trump es la respuesta a un mundo donde ese dominio norteamericano está cada vez más cuestionado.
EEUU ya dice abiertamente que hay que destruir la UE
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De China al Caribe
Presión máxima sobre China, y ofensiva para recuperar el terreno perdido en Iberoamérica, lo que EEUU considera su “patio trasero”. Estos dos ejes definen la ESN de Trump.
Algunos analistas afirman que, al desaparecer en la nueva ESN la definición de China como “rival sistémico”, eso puede anunciar una relación más amable entre Washington y Pekín. El propio Trump lo desmiente.
La nueva ESN sitúa el Indo-Pacífico como la región central, “el teatro decisivo de la competición económica y geopolítica del siglo XXI”. Fijando un objetivo claro: “EEUU debe prevalecer allí”… Frente a China, la gran potencia asiática.
Y para el gobierno Trump la principal palanca que EEUU debe activar para frenar el avance de China no está, como muchos afirman, en el ámbito económico, sino en otro mucho más peligroso.
Para contener a China se amenaza la paz y la estabilidad de Asia, el gran motor del desarrollo global.
La ESN de Trump plantea que “un equilibrio militar convencional favorable sigue siendo un componente esencial de la competencia estratégica” con Pekín. Anunciando una mayor militarización de la región, y hurgando en la herida más sensible de China, Taiwán, a la que EEUU define como “punto de estrangulamiento geográfico vital”.
Para contener a China se amenaza la paz y la estabilidad de Asia, el gran motor del desarrollo global.
Y del Mar de China pasamos al Caribe. EEUU amenaza a Venezuela y prepara una intervención militar antes impensable. Despliega una feroz ofensiva en Iberoamérica porque quiere recuperar el terreno perdido.
La ESN de Trump es explícita: “Tras años de abandono, EEUU reafirmará y aplicará la doctrina Monroe” para imponer “una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses”.
En las últimas décadas han crecido en el continente los países que se enfrentaban a EEUU, y que se apoyan en China para ello. EEUU reacciona furibundamente porque está retrocediendo.
Quiere restaurar la “Doctrina Monroe”, que en 1823 fue la presentación de las pretensiones imperialistas norteamericanas de dominar todo el continente. Y añade un “Corolario Trump”, donde se afirma que se negará “a nuestros competidores de fuera del hemisferio” -principalmente China- “la capacidad de posicionar fuerzas o controlar activos estratégicos vitales”.
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EEUU quiere triturar Europa
Ya es oficial, Washington quiere dinamitar la UE, reduciendo a Europa a un grado de vasallaje extremo e insultante.
Trump ha lanzado la bomba, de la manera contundente y chulesca que acostumbra: “Europa tiene que tener mucho cuidado. Queremos mantener a Europa como Europa. Europa está yendo en mala dirección, y es muy malo para su gente”.
Pero Trump solo está dando forma de consigna a lo que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU fija como doctrina oficial de la superpotencia. Este documento arremete contra la UE con una furia desmedida. Considera que Europa es un continente “en declive”, vaticina que se enfrenta a “la desaparición de su civilización”, dispara contra la UE, a la que considera “un ente antidemocrático” que “socava la libertad política y la soberanía”… Se atreve a difundir bulos gigantescos, como que en Europa “se censura la libertad de expresión” o “se suprime a la oposición política”… Y da un descarado impulso a los partidos de ultraderecha más antieuropeos, celebrando, con “gran optimismo” la “creciente influencia de las formaciones patrióticas europeas “, es decir los ultras más reaccionarios.
La andanada de Washington es una amenaza directa para toda Europa. En el año que lleva en la Casa Blanca, Trump ha impuesto a Europa un humillante tratado comercial, donde le impone draconianos aranceles y la obligación de comprar armas y gas a EEUU por valor de 1,2 billlones de dólares, o ha forzado a todos los países del continente, menos España, a acatar el salvaje umbral del 5% del PIB en gasto militar. Pero ahora Washington quiere más de Europa, mucho más.
Washington apoya a la ultraderecha para dinamitar Europa desde dentro
En la nueva ESN, Washington manda a Europa aceptar la entrega de Ucrania a Rusia, criticando que el apoyo a Kiev de la UE supone tener “expectativas poco realistas sobre la guerra”.
EEUU exige, ordena a Europa que “asuma la responsabilidad principal de su propia defensa”. Es decir, que cumpla a rajatabla con el 5% del PIB en gasto militar. Un incremento del gasto bélico incompatible con mantener el Estado del bienestar.
Y Washington sitúa un demonio a derribar: el fallido enfoque de la UE en “la asfixia regulatoria”. Las normas comunitarias que, por ejemplo, obligan a las tecnológicas yanquis. Con un objetivo muy claro. “la apertura de los mercados europeos a los bienes y servicios estadounidenses”. El mandato de Washington es claro: eliminar todos los límites a la mayor penetración del capital norteamericano en Europa.
Anunciando de forma abierta una intervención directa desde EEUU para imponer a Europa lo que debe y no debe hacer: “Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual”.
Un analista como Enric Juliana sintentiza los catastróficos efectos para Europa de la nueva doctrina imperial de EEUU: “La UE estorba. Esta es una de las claves principales del documento sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (…) Washington hoy ve a la Unión Europea como un sujeto político que debe ser suprimido, desballestado o reducido a una mínima expresión. Mercado Común y poco más”.
Para triturar a Europa, EEUU coloca a la UE en la diana. Ningún organismo que pueda expresar una voz común de Europa. La superpotencia solo quiere negociar con cada país europeo por separado, para imponerle condiciones más draconianas.
Y la UE debe ser dinamitada desde dentro. El ariete son las fuerzas de ultraderecha a las que Washington da un apoyo explícito. Ya dirigen países tan importantes como Italia, forman parte de uno de cada tres gobiernos de la UE, y encabezan los sondeos en Francia, Reino Unido o Alemania.
Peligro, peligro. Sobre todo para Europa.
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Los efectos para nuestro país de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU
¡Ya están aquí!
Vox acaba de duplicar sus diputados autonómicos en Extremadura. En toda Europa avanza la ultraderecha, que EEUU respalda abiertamente, y ese fenómeno ha llegado a España.
No es algo mecánico. En el batacazo socialista influyen los errores propios, desde la corrupción a los escándalos de abusos sexuales. Y en las urnas actúa un hondo malestar ante una desigualdad creciente, que envía a muchos votantes de izquierdas a la abstención.
Pero sería ingenuo, y temerario, pensar que no nos sacuden las turbulencias globales provocadas por la mayor agresividad de EEUU. Al contrario: España está en el centro de la diana.
Aunque no se nos mencione explícitamente, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU dispara contra España. Washington no acepta que un país importante en Europa -y España lo es- no acate el 5% del PIB en gasto militar, o denuncie el genocidio que Israel y EEUU perpetran en Gaza.
Los vientos que llegan desde Washington buscan forzar un feroz cambio de rumbo en España.
En el ámbito político, la superpotencia ya no puede permitir que en el cuarto país de la UE haya un gobierno con presencia de la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia. Buscan derribarlo para imponer otro, nucleado en torno al PP y con influencia de Vox, que lleve una política “sin complejos”, es decir sin concesiones a la izquierda.
La mayor agresividad de EEUU ya está determinando lo que sucede en España
En el plano militar que acate el 5% del PIB de gasto bélico, financiado con drásticos recortes sociales.
Determinando toda nuestra política internacional. Obligándonos a limitar las relaciones con China o a no elevar la voz contra la barbarie en Gaza o la entrega de Ucrania a Moscú.
Y en política económica con más carta blanca para los fondos norteamericanos, que ya controlan desde el Ibex-35 a la vivienda, o imponiendo recortes antes impensables en las pensiones o la sanidad públicas.
No puede entenderse nada de lo que hoy sucede en España sin partir de la mayor agresividad de EEUU con Trump, que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la superpotencia refrenda. No es un futurible. Ya está sucediendo.
Enfrentar estas consecuencias es una tarea política de primer plano. Hay bases para ello, una mayoría social rechaza el giro reaccionario que supondrían las políticas que Trump representa.
