Una nueva y brutal ofensiva sobre Palestina con el apoyo tácito de EEUU

Israel reanuda la anexión de Cisjordania mientras sigue bombardeando Gaza

La Dictadura Hegemonista de Trump ha dinamitado la legalidad internacional. Este es el marco que permite a Netanyahu lanzarse a una nueva anexión de Cisjordania.

Con el respaldo -tan tácito como indudable- de los EEUU de Trump, el gobierno ultrasionista de Netanyahu ha decidido cruzar una linea roja que Tel Aviv no había traspasado desde 1967. Israel ha puesto en marcha la anexión de amplias zonas de Cisjordania, con una ley que permite registrar como “propiedad del Estado” tierras palestinas.

Todo ello mientras en Gaza los bombardeos periódicos se intensifican, en un alto el fuego que hace tiempo es papel mojado. Israel lo ha violado más de 1.600 veces, matando a más de 600 palestinos desde el 10 de octubre.

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El gobierno israelí ha decidido que ahora que la atención internacional sobre Palestina ha bajado de intensidad, es el momento de llevar a cabo un nuevo salto en sus planes de anexión territorial sobre Palestina, un objetivo declarado del ejecutivo de Netanyahu, especialmente de los partidos de extrema derecha ultrasionista, -liderados y votados por colonos- y de sus miembros más ultras como Ben Gviur o Bezalel Smotrich.

Por primera vez desde la Guerra de los Seis Dias de 1967, Israel ha aprobado una propuesta de Ley que permitirá registrar amplias zonas del territorio de Cisjordania como «propiedad del Estado», lo que permitirá a Tel Aviv registrar de forma vinculante y definitiva terreno de este territorio ocupado, arrebatándoselo de manera permanente a los palestinos.

“Continuamos con la revolución de los asentamientos y la apropiación de tierras en todo nuestro país. Por primera vez desde la Guerra de los Seis Días [de 1967], estamos restaurando el orden y la gobernanza en la gestión de las tierras de Judea y Samaria”, ha afirmado el ministro de Finanzas, el colono ultraderechista Bezalel Smotrich.

La anexión de Cisjordania. Emad Hajjaj (Jordania)

De esta manera, se producirá la expropiación de extensas áreas de Cisjordania a nombre del Estado israelí, que pasará a dotar a la autoridad gubernamental competente -una rama del Ejército- de presupuesto y equipos para llevar a cabo una nueva ola colonizadora del territorio palestino.

Concretamente Israel se dispone a ejecutar esta expropiación masiva en el Área C de Cisjordania, la zona bajo control administrativo y militar israelí, de acuerdo con los Acuerdos de Oslo II de 1995, que abarca alrededor del 60% del territorio.

Según Al Jazeera, la nueva medida ordena al ejército registrar el 15% del área C antes de 2030. Es decir, convertir formalmente en “propiedad del Estado” parte de una zona que ya controla.

Es un robo de territorio abierto y brutal, que ha sido denunciado por ONGs israelíes como Yesh Din-Voluntarios por los Derechos Humanos, B’Tselem o Peace Now, que hablan de “despojo masivo” para los palestinos de sus tierras.

Y se suma y se solapa con otras iniciativas del mismo gobierno Netanyahu, como la Operación «Linea Escarlata», por el que Israel busca apoderarse totalmente de la parte más fértil de Cisjordania, el Valle del Jordán, que representa alrededor del 30% de los territorios ocupados y es clave por sus acuíferos y fertilidad.

Desde la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza el 10 de octubre, Israel ha violado el acuerdo al menos 1.620 veces.

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Una nueva violación directa y descarada de la legalidad internacional

Israel ocupó Cisjordania durante la Guerra de los Seis Días de 1967, pero en aquel momento no se atrevieron a expropiar a los propietarios palestinos de aquel territorio, para no contravenir -aun más de lo que ya lo habían hecho- el derecho internacional al ser Israel la potencia ocupante.

Mapa del control israelí de Cisjordania. Infografía de Descifrando la Guerra

Mucho más tarde, en 1995 -en un proceso de paz entonces en avance entre el gobierno del primer ministro Isaac Rabin y el líder de la OLP Yasser Arafat- se firmó la segunda parte de los Acuerdos de Oslo, que establecía la división de Cisjordania en tres zonas: las áreas A y B (cerca del 40% del territorio) están controladas por la Autoridad Palestina, mientras que la C quedaría bajo control israelí.

Esta división en tres zonas debía ser transitoria, y se modificaría según se avanzara en la creación de un Estado Palestino. Pero tal cosa no sólo no pasó, sino se fue al traste. A finales de 1995, el asesinato de Isaac Rabin a manos de un colono fanático marcó el principio de una espiral de violencia que enterró al proceso de paz. La llegada poco después de los halcones más ultras del sionismo -primero Ariel Sharón, luego Netanyahu, ambos de la mano de G.W. Bush- clavaron todos los clavos de este ataúd.

La nueva Dictadura Hegemonista de Trump ha decidido dinamitar la legalidad internacional, y dar una aún más insultante patente de corso a Israel para llevar adelante sus proyectos de expansión. Este es el marco y el contexto que permite al gobierno de Netanyahu lanzarse a una nueva anexión de Cisjordania.

La nueva ley promulgada por Israel es una violación directa e inequívoca de varias resoluciones de la ONU. Atenta contra la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, que condena cualquier intento de alterar la composición demográfica, el estatus del territorio palestino ocupado y subraya que no reconocerá ningún cambio a las líneas de 1967. Y viola el derecho internacional -que prohíbe la confiscación de tierras ocupadas-, profundizando en la “destrucción de la jurisdicción global” que el Tribunal Internacional de Justicia de las Naciones Unidas denunció en 2024, cuando aseguró que la ocupación militar en Cisjordania “equivale a una anexión permanente”.

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Trump: quien calla, otorga

En este caso, el gobierno de Netanyahu no tiene el permiso explícito de la Casa Blanca, pero eso tampoco importa. Porque sí cuenta con una anuencia tan tácita como evidente.

Un día antes de recibir por última vez a Netanyahu en la Casa Blanca, hace pocas semanas, Trump declaró a medios estadounidenses estar en contra de la anexión de Cisjordania. “Tenemos suficientes cosas en las que pensar ahora. No necesitamos lidiar con Cisjordania. No permitiré que Israel se anexione Cisjordania. No lo permitiré. No va a suceder. Ya basta. Es hora de parar”, dijo en aquel momento.

Pero no se ha producido ningún movimiento significativo en Washington para detener este nuevo atropello, ni para detener o ralentizar la propagación de asentamientos ilegales por parte de Israel. En los hechos, EEUU mira para otro lado, dando carta blanca a Israel para hacer lo que desee.

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Y mientras tanto, en Gaza sigue la matanza

Una mujer gazatí llora a su bebé, muerto tras el bombardeo israelí en un campo de refugiados

En Gaza, las violaciones del alto el fuego crecen sin cesar. Varios ataques del ejército han asesinado en Gaza a otras 11 personas en respuesta a una supuesto ataque de Hamás. El pasado 4 de febrero,otros ataques israelíes sobre tiendas de campaña asesinaban a 23 palestinos en Gaza, entre ellos cuatro menores de edad, incluido un bebé de cinco meses.

Desde la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza el 10 de octubre, Israel ha violado el acuerdo al menos 1.620 veces, incluyendo disparos contra civiles (560 veces), bombardeos y artillería (749 veces), incursiones en áreas residenciales más allá de la «línea amarilla» (79 veces) y demoliciones de viviendas palestinas (232 veces). Desde entonces, Israel ha asesinado al menos a cerca de 600 gazatíes y ha producido 1.558 heridos.