El ICE abandona a su suerte a un refugiado invidente, que es hallado muerto

Injusticia ciega, inhumanidad glacial

Tras ser detenido por los agentes del ICE por su color de piel, este refugiado rohinya e invidente fue procesado. Cuando vieron que no lo podían deportar, lo dejaron a kilómetros de su hogar, sin avisar ni a su familia ni a su abogado. A las horas fue encontrado muerto.

Nurul Amin Shah Alam es el nuevo nombre a sumar a la larga lista de la ignominia de la Gestapo migratoria de Trump. Este refugiado rohinyá de 56 años, casi ciego, fue hallado muerto en una calle del centro de la ciudad de Buffalo.

Previamente los agentes de ICE lo habían detenido sin más pretexto que el color de su piel o su aspecto extranjero, y había sido enviado a una cárcel del condado, acusado de «posesión ilegal de un arma»: una barra de ducha que el reo usaba de bastón en el momento de su arresto por enfrentarse a dos policías.

Ante el jurado, Sham Alam decidió declararse culpable de una fata leve para evitar ser entregado a las autoridades migratorias del ICE, y pagó la fianza. Pero los agentes de la Patrulla Fronteriza decidieron soltarlo -invidente, sin dinero y con graves dificultades para comunicarse, en plena ola del más crudo frío invernal-, a ocho kilómetros de su casa, sin informar ni a su familia (Shah Alam tenía mujer y era padre de dos hijos), ni a su abogado.

El forense ha afirmado que Sham Alam murió por un “problema de salud” sin determinar. Pero todo el mundo sabe que fue asesinado por la inhumanidad glacial de la Gestapo migratoria de Trump.