Luis de Velasco - UPyD

«Hemos visto cosas inimaginables y creo que las seguiremos viendo» (Luis de Velasco)

¿Cuáles han sido las claves del éxito electoral de UPyD? Yo creo que tenemos un mensaje ara una parte creciente del electorado, que son cosas de sentido común. Cuando las decíamos hace tres años no las decía nadie, y ahora están en el centro de la discusión. Y en segundo lugar lo hemos podido dar a conocer en una parte del territorio pese a las enormes dificultades, desde los escasísimos medios económicos hasta el ninguneo de muchos medios de comunicación. Esto es lo que hace posible este pequeño éxito que hemos tenido. ¿Cree que el voto a UPyD forma parte de lo que ha sido en toda España el rechazo al bipartidismo y a la política de recortes? Yo creo que sí. La tendencia suave pero sostenida es a que el peso proporcional en el voto a cualquiera de los dos partidos importantes, PP y PSOE, vaya bajando, aunque en otros países se ha producido más rápidamente. Se va creando conciencia en parte del electorado, a medida que va conociendo mensajes como el nuestro, de que es bueno salir de este bipartidismo. ¿Ha sido también un castigo no solo a los recortes sino a aquellos, como el PP, que ya han manifestado que están dispuestos a seguir con ellos? Sí, claro. Desde luego el efecto Zapatero ha sido desastroso, como se suponía, porque una parte del electorado ha entendido esto como unas primarias en las que han decidido castigar al PSOE, por las medidas económicas también. El electorado del PP es más fiel. Pero sí que ha habido un castigo, no tanto pensando en que apliquen las mismas medidas o peores, sino por su comportamiento en el deterioro de la democracia. Y esto afecta a los dos grandes partidos, que son quienes tienen la mayor responsabilidad. ¿Qué medidas habría que tomar para apostar por otro modelo productivo en España? En el caso de la Comunidad de Madrid lo que ha habido es un desprecio a lo público. No se puede partir de que lo público es malo y lo privado es bueno. Una aceptable dosis de mezcla de ambos ámbitos es lo mejor. Pero hay que prestar una especial atención a la enseñanza y sanidad pública, a la Ley de Dependencia, a la desigualdad creciente, como la hay en toda España. Y eso exige un sector público, no digo grande, pero sí importante y fuerte, porque maneja una herramienta clave que es la política presupuestaria, ingresos y gastos. ¿No habría que priorizar la recuperación del tejido productivo, la industria, la agricultura, la pesca…? Somos conscientes de que eso es difícil, porque requiere tiempo y políticas acertadas. Teniendo en cuenta que quien hace realidad todo esto es sobre todo la pequeña y mediana empresa. Se ha dado en todos los países, antes llamados industrializados, un vaciamiento industrial, que en España ha sido muy importante, exceptuando la construcción. Y ya sabemos que ese modelo, aparejado con la corrupción, es absolutamente insostenible. No quiere decir que desaparezca la construcción, sino que debe tener un tamaño adecuado. Se ha de desarrollar el sector servicios, particularmente en la Comunidad de Madrid, pero también hay que prestar una especial atención a los sectores tradicionales. Hablando de la pequeña y mediana empresa, ¿no habría que promover una reforma fiscal para acabar con la diferencia que hay entre lo que paga un pequeño empresario, o un autónomo, y lo que cotizan las empresas del IBEX35, o las grandes fortunas?, en definitiva, que pague más quien más tiene. Sin duda. Una reforma fiscal en su vertiente impositiva, no solo en los gastos. Necesitamos un sistema tributario que recaude lo suficiente y que, al mismo tiempo, sea equitativo. No se puede permitir el fraude fiscal, que existe no solo en las grandes fortunas sino también en las grandes empresas, aunque no se le suele prestar la atención necesaria. Seamos también conscientes de que la evasión fiscal es también importante en el sector de la pequeña y mediana empresa, como en el de los profesionales liberales. La recaudación media en estos sectores es inferior a la de los trabajadores, lo que denota que hay un cierto fraude fiscal que hay que combatir. Si equiparáramos lo que paga en impuestos una pequeña empresa con lo que paga cualquiera de los grandes monopolios, se recaudaría 44 veces lo que se supone que Zapatero pretende ahorrar con la Reforma de las Pensiones… Efectivamente, porque el fraude fiscal es importante. No solo la evasión fiscal, sino la elusión fiscal, que es aprovechar determinadas normas para pagar menos, y eso solo está al acceso de las grandes empresas que disponen de equipos jurídicos que les permiten hacer eso. Para las grandes empresas el tipo nominal del Impuesto sobre la Renta es del 35%, sin embargo el tipo efectivo real es del orden del 12%. Hay toda una serie de mecanismos de los que hemos tenido noticia estos días, como la deslocalización, que tienen como resultado todo esto. En los primeros días de la legislatura han presentado un plan de austeridad y persecución del despilfarro, que han decidido poner en primer plano… Vamos a ir presentando otras medidas, pero esto nos parecía importante, porque nosotros creemos en la ejemplaridad de las cosas. Si estamos pidiendo austeridad y pidiendo sacrificios a la gente, hay que empezar por la casa de uno. Y hay que tener en cuenta, como dije en mi discurso en la sesión de investidura, que somos privilegiados. En la función como político, que no estamos minusvalorando, las retribuciones, tanto en especie como en efectivo, deben ser las adecuadas. Pero no van a ser las únicas medidas, conforme vayamos conociendo la situación, porque la transparencia es muy importante. La opacidad no es de recibo. Y luego que cada grupo vote como quiera. ¿Cuentas públicas y claras? Absolutamente. Hemos insistido en la transparencia y, desde luego, no es una concesión del gobernante de turno saber en qué se gastan nuestros impuestos, sino que es el derecho de cualquier ciudadano, que para eso pagamos. Además, en la edad electrónica no hay razón para no publicar las cuentas de manera inteligible. Insistiremos porque es fundamental. Este domingo han sido las manifestaciones del 15-M que se han caracterizado por la asistencia masiva, la extensión a pequeñas ciudades y pueblos, y la participación de otros sectores sociales del pueblo trabajador. ¿Cómo valora este movimiento? Días antes de que empezara expresé mi asombro de que no hubiera manifestaciones como en otros países. Me sorprendió que hubiesen tardado tanto y con tan limitado alcance. Me parece un movimiento importante e interesante. Desde luego son muy interesantes las cuatro o cinco reivindicaciones que plantea el núcleo central del movimiento, Democracia Real Ya, y que son cosas que desde UPyD llevamos diciendo hace varios años: modificación de la Ley Electoral, separación de poderes, que no haya corruptos en las listas, independencia de la Justicia, alto al despilfarro y transparencia. Luego se han incorporado sectores de otros orígenes y con otras reivindicaciones, pues en un movimiento asambleario como este hay de todo. Pero su núcleo central, que ha rechazado de manera elogiosa la violencia y que ha sido aislada, me parece digno de consideración. Equivocados estaríamos todos si no prestásemos atención a eso. Un exigencia que cada vez cobra más fuerza es la de acabar con el abismo salarial que existe en España… Es importantísimo, y así lo hemos dicho en nuestro programa. Las desigualdades han aumentado. Las crisis económicas siempre tienen dos características: afectan más a los sectores más débiles y las medidas que se toman aumentan la desigualdad. Han aumentado las diferencias salariales enormemente. Mientras altos cargos y ejecutivos, con la opacidad que existe, aumentan sus salarios en términos nominales, los salarios reales han bajado. Y luego hay cinco millones de desempleados, y muchísima gente, un 20% de la población según Cáritas, en o cerca de la marginalidad, con un tercio de familias que no llegan a final de mes… y eso hay que reducirlo al máximo posible. ¿Qué le parecería que existiesen mecanismos que permitiesen que los cargos electos respondieran ante los ciudadanos sin tener que esperar cada cuatro años? Eso me parece adecuado como expresión de un buen deseo, pero me parece muy difícil articularlo en la realidad. El sistema menos malo de la democracia son los partidos. ¿Cómo articular mecanismos para que los cargos electos respondan?. Hay otros elementos como la limitación de mandatos, que soy partidario de ellos, la elección directa del alcalde, que lo hemos incorporado nosotros, listas desbloqueadas, que son casi listas abiertas, y que lo propusimos en su día en el Congreso y lo rechazaron todos los partidos, modificación de la Ley Electoral… pero no solo para partidos a los que nos perjudique, sino para el ciudadano. No puede ser que el voto de un ciudadano valga seis u ocho veces más que el de otro. Eso es absolutamente injusto, inconstitucional, y no lo quieren cambiar los grandes beneficiados. Me refería también a que se responda ante los electores, con capacidad de destitución o de rendir cuentas ante la justicia por incumplimiento de programa… No lo había oído y me parece muy interesante, aunque me parece de muy difícil articulación. Todo lo que sea combatir la corrupción política también en promesas electorales que luego no se cumplen… además ya sabemos que a veces la vía judicial, como decía Balzac, es como una tela de araña por la que se cuelan los poderosos y captura a los débiles. ¿No cree que hay una absoluta falta de independencia nacional y soberanía ante las imposiciones del FMI, encabezado por Washington, y la UE, encabezada por Berlín, más allá del lógico cumplimiento de las condiciones que se pueden derivar de un espacio común que debería ser de beneficio mutuo? Es una tendencia clarísima del poder económico. Yo siempre he dicho que los mercados son un ente abstracto en el que operan personas concretas muy poderosas; en general, los acreedores que prestan dinero y que después exigen determinadas condiciones, o bien para seguir prestándolo o bien para asegurarse el cobro de la deuda. Lo cierto es que con la globalización económica y la crisis financiera, el concepto de soberanía política está siendo, por decirlo de alguna manera, profundamente limitado. En el caso español, con la crisis que ha venido de EEUU y componentes propios como la burbuja financiera, quienes mandan son esos “mercados”. ¿Demasiado?, pues sí. Desgraciadamente es la época que nos ha tocado vivir. Hay una pérdida de soberanía clarísima. Eso está claro. Es que la deuda pública española es del 60% del PIB, pero la deuda norteamericana es del 689%. Lo primero es que el problema es la deuda total, fundamentalmente la deuda privada. La deuda total en España es más del 300% del PIB. Endeudarse es necesario pero siempre con un límite y dependiendo de para qué se dedique ese dinero, porque luego viene la segunda parte… ¿quién paga la juerga? Pues la pagan los de siempre. ¿Me permite un aviso publicitario? Claro Publiqué hace un año un libro, con limitado éxito, que se titula “No son solo algunas manzanas podridas”, que es sobre las causas de la crisis financiera norteamericana, que está enfocado en esta dirección. Y al final la conclusión es la misma: pagan los de siempre. El problema es cuando no solo pagamos nuestras deudas, o mejor las de la banca que las ha adquirido en nuestro país, sino cuando tenemos que pagar las deudas de otros países, como EEUU y Alemania. Sí. Y al final lo que está pasando es que no se está rescatando a Grecia, sino a los bancos alemanes, franceses, griegos y el Banco Central Europeo que son los principales acreedores de Grecia. Y esto no se dice mucho. ¿Qué le parece la exigencia de llevar la Reforma de las Pensiones a Referéndum? Interesante. Pero ya sabe que los referéndum tienen un problema, y es que normalmente no los pierden los gobiernos. Yo solo recuerdo dos, muy diferentes: el de Uruguay y el de Pinochet, que realmente fue un plebiscito. Yo estuve allí y lo vi. Pero me parece una idea muy interesante, propia de la democracia directa, aunque los referéndum siempre hayan tenido truco. Las iniciativas legislativas populares, como las que también están trabajando los dos grandes sindicatos, me parecen muy valiosas. Y el tema de las Pensiones lo suficientemente importante. Yo creo en la fuerza de las ideas, y muchas de ellas se van abriendo paso aunque tarden mucho tiempo. Y estos son tiempos de cambio. Hemos visto cosas inimaginables y creo que las seguiremos viendo.