EEUU ataca para recuperar el terreno perdido

Están furiosos… porque van perdiendo

La agresividad de la actual ofensiva trumpista no debe apabullarnos. Están furiosos... porque van perdiendo. La superpotencia lanza furibundos ataques porque tienen que tratar de revertir un ocaso imperial cada vez más pronunciado

EEUU ha dinamitado el derecho internacional. Agrede a Venezuela, quiere apoderarse de Groenlandia, amenaza a Irán…

La actual ofensiva norteamericana es un peligro. Pero se trata de una reacción ante un avance de la lucha de los pueblos que obtiene victorias y hace retroceder a la única superpotencia.

Washington lanza furibundos ataques para defender una hegemonía cuestionada.

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EEUU ha dado un feroz golpe en el tablero mundial, pero ya no puede hacer lo que hace muy poco podía permitirse.

En 1989 EEUU invadió y ocupó militarmente Panamá, instaurando un gobierno títere. Ahora no puede hacer lo mismo en Venezuela. Ni se plantea ocupar el país. Y debe negociar con el gobierno venezolano porque no puede derrocarlo.

Washington alienta el genocidio de Israel en Gaza, y amenaza con atacar Irán. Pero la invasión y ocupación de Irán, que sí formaba parte del proyecto de Bush, hoy es imposible.

Y en Groenlandia, la reacción europea ha forzado a EEUU a abandonar públicamente la idea de tomar la isla por la fuerza. Demostrando que se puede hacer retroceder a Trump.

La superpotencia ha perdido mucho terreno y la agresividad de Trump muestra el intento de recuperarlo o, al menos, no retroceder más.

Stephens en South China Morning Post

La emergencia de China, una potencia surgida de una revolución proletaria, se ha disparado durante este siglo XXI. No es solo económica, es fundamentalmente política, aumentando su influencia global. Y lo hace llamando a una unidad del “Sur global” -el Tercer Mundo- que cuestiona la hegemonía de EEUU.

Si en 2009, los “reinos combatientes”, los BRICS, (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) estaban en sus primeros pasos de formación, hoy se han convertido en una potencia global al que se han sumado nuevos miembros, cuyo PIB conjunto supera el 40% del planeta, (en 2020 ya superó al G7), alberga a más del 51% de la población mundial. Han creado instituciones para hacer frente al Banco Mundial y al FMI (como el Nuevo Banco de Desarrollo) y caminan activamente hacia la desdolarización. Son la principal voz del llamado Sur global, fomentando la colaboración en todos los ámbitos, no sólo económico, también cultural o incluso militar.

Fue y sigue siendo la lucha de los pueblos del mundo la que ha colocado a la superpotencia en su ocaso. En los años 70, la resistencia del pueblo vietnamita colocó a EEUU en una situación de defensiva y supuso el punto de inflexión hacia el declive. En 2009, la superpotencia se tuvo que retirar de Irak al ser incapaz de controlar la lucha popular.

La superpotencia aún tiene mucho poder y puede ser temible, como está demostrando en Gaza. En Europa y en España, debemos estar alerta. Pero hemos de ser conscientes de que, pese a todo, está en su ocaso.

La agresividad de Trump busca no retroceder más de lo que ya lo ha hecho EEUU

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El mundo ya no es de EEUU

EEUU agrede Venezuela y amenaza a México, Colombia y Cuba. Fuerzas ultras y extremadamente proyanquis, como Milei o el pinochetista Kast, triunfan en Argentina o Chile… ¿EEUU va camino de volver a tenerlo todo “atado y bien atado” en Iberoamérica? No. El continente americano ya no es el patio trasero de Washington, y no va a volver a serlo.

En los dos grandes gigantes del continente hay gobiernos enfrentados a los mandatos norteamericanos. En Brasil, el PT de Lula acabó con el gobierno ultra de Bolsonaro. En México, primero López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum defienden su soberanía.

Stephens en South China Morning Post

Los gobiernos de Colombia y Uruguay han firmado, junto a España, México o Brasil, una declaración condenando la agresión norteamericana sobre Venezuela.

En todos los países del continente, desde Honduras a Bolivia, Ecuador o Argentina, han avanzado en las últimas décadas las fuerzas que se enfrentan al dominio norteamericano, alcanzando en muchos casos el gobierno.

Por eso el gobierno Trump, en su Estrategia de Seguridad Nacional, ha puesto al continente americano como una de sus prioridades. Están obligados a contraatacar para intentar recuperar el terreno perdido.

Lo mismo sucede en Asia. Es el continente que más avanza… porque es donde más ha retrocedido el dominio norteamericano y más han avanzado los pueblos.

En Asia crece la influencia china, pero también la de nuevos gigantes como India, que se constituyeron como país en lucha contra el colonialismo. Avanzan las plataformas continentales donde EEUU no está presente.

Y otro tanto sucede en África. El continente negro está emprendiendo un camino de desarrollo autónomo, liberándose de los restos del colonialismo y ganando autonomía respecto a EEUU.

La Sudáfrica que estaba sometida al infierno del apartheid encadena 20 años de gobierno con presidentes negros, es miembro destacado de los BRICS y un protagonista global que encabeza la causa contra el genocidio de Netanyanhu en Gaza en la Corte Penal Internacional.

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Muchas pérdidas para EEUU

Quien pierde en la economía glogal es EEUU. La superpotencia suponía en el año 2000 un 31% del PIB mundial, ahora solo representa un 25,1%.

Y quienes ganan son los países y pueblos del mundo. La emergencia china ha sido espectacular. Pasando de representar el 3,5% del PIB global en el año 2.000 al 17,1% en la actualidad. Multiplicando su peso por tres.

Pero no es una peculiaridad exclusiva de China. Los países que hoy forman los BRICS solo suponían el 6,2% de la riqueza mundial al comenzar el siglo XXI, y hoy suponen el 27,3%. Más que EEUU.

Y el conjunto del Tercer Mundo, que apenas representaba un 17,8% del PIB global en el año 2000, hoy supone el 42,5%, casi la mitad.

Son números que representan una realidad aplastante. Los países y pueblos conquistan una parte mayor de la riqueza mundial, que se la arrebatan a EEUU, provocándole pérdidas milmillonarias.

Si el peso de la superpotencia en la economía mundial ha caído seis puntos, eso significa que deja de apoderarse directamente de… ¡siete billones de dólares!

Este enorme retroceso explica la voracidad de los EEUU con Trump. Necesitan detener esta sangría.

Un ejemplo muy claro. A finales del siglo pasado el 73% de todas las transacciones internacionales se realizaban en dólares. Hoy ese porcentaje ha caído hasta el 58%. Y la tendencia es a que disminuya todavía más.

Cuestionar el dominio del dólar es golpear uno de los cimientos de la hegemonía norteamericana. Y esto es lo que ya está sucediendo.

Una aplastante mayoría del planeta rechaza el trumpismo global

Una de las razones del ataque norteamericano sobre Venezuela es que China adquiría el 84% del petróleo del país… y no lo pagaba en dólares. EEUU no podía permitir que esta experiencia se extendiera, acabando con la obligación de comprar el petróleo en dólares.

No solo China, también el conjunto de los BRICS están impulsando lo que se ha llamado “desdolarización”. Estableciendo que cada vez más intercambios entre ellos se paguen no en dólares sino en las monedas locales.

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Somos más, muchos más

La agresividad de la superpotencia con Trump está provocando un amplísimo rechazo global. Aumenta en el Tercer Mundo pero también en Europa, o en EEUU. Crece en los países que siempre se han enfrentado a Washington y también en los tradicionales aliados norteamericanos.

Una aplastante mayoría del planeta se enfrenta a la dictadura mundial de Trump. La situación mundial entraña serios peligros, pero también ventajas y oportunidades. Podemos unir a esa mayoría que no traga con el trumpismo global y se moviliza para defender el derecho internacional y un mundo de donde avancemos a una mayor justicia e igualdad.