Alemania pierde la votación para sentarse en el Consejo de Seguridad de la ONU

El precio de estar del lado del genocida

El cerrado apoyo de Alemania a Israel, a pesar del genocidio, a pesar de sus crímenes de guerra y de sus flagrantes atropellos a la legalidad internacional, le pasado una más que merecida factura en el plano diplomático

A lo largo de los últimos años, Alemania había conseguido varias veces ser elegida por votación en la Asamblea General para sentarse en el Consejo de Seguridad, el único órgano de la ONU que puede adoptar decisiones jurídicamente vinculantes, como autorizar operaciones militares o imponer sanciones.

Como en anteriores ocasiones, Alemania llegó confiada al examen de la votación, pero acabó descalabrada. obtuvo solo 104 votos, muy lejos de la mayoría de dos tercios necesaria, que se situaba en 127. Su ansiado puesto será ocupado por Portugal y Austria.

El motivo no es ningún secreto. Aunque Alemania ha alegado que su apoyo inquebrantable a Ucrania le ha granjeado una campaña en contra por parte de Rusia en el seno de la ONU… eso mismo se puede decir de Austria y Portugal. No: el hecho diferencial de la menguante simpatía que despierta Berlín entre las delegaciones de Naciones Unidas es -evidentemente- su papel de defensora de Israel, haga lo que haga, cometa los crímenes que cometa, perpetre el genocidio que sea, este Estado. Sea en Palestina, Líbano o Irán, Tel Aviv siempre cuenta con el apoyo diplomático de unas autoridades alemanas que en su propio país detienen a cualquier manifestante que simplemente enseñe una bandera palestina o una kufiya.

Todo ello al mismo tiempo que el gobierno de Mertz se niega a condenar las agresiones norteamericanas contra Venezuela o Cuba. Una insultante doble vara de medir que ahora tiene su resultado.