La Casa Blanca contra la Basílica de San Pedro. El jefe de la superpotencia hegemonista contra la cabeza de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Donald Trump y varios miembros de su gobierno han arremetido duramente contra el primer Papa norteamericano -León XIV- criticándole… por defender la paz y por denunciar y condenar -clara y meridianamente- la escala militar en Oriente Medio.
«¿Quién le manda al Papa meterse en política? ¡Que se limite a hablar de religión!», ha venido a decir un iracundo Donald Trump, el mismo que recibe estrambóticas imposiciones de manos de una decena de telepredicadores, o que dice bombardear Irán «en nombre de Dios».
El pontífice -para más inri de Chicago- no se ha mordido la lengua ante la escalada de muerte y horror que EEUU e Israel han desatado en Oriente Medio. Durante la celebración de la cuaresma, calificó la guerra en Medio Oriente como un «escándalo para la humanidad», advirtiendo que quienes usan la fuerza se someten a una «lógica de muerte» y convierten el poder en un «ídolo mudo». “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra», de quienes tienen «sus manos están llenas de sangre», dijo el pontífice.
Donald Trump nunca ha ocultado su antipatía por el actual pontífice, que en líneas generales sigue la línea de su antecesor, Francisco. Pero estas palabras lo desataron como si de un exorcismo se tratara. «No quiero a un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear… No soy fan del Papa León.
Más vehemente aún fue el secretario de Guerra, conocido por su fanatismo «religioso», que porta un tatuaje que reza «Deus Vult» (Dios lo quiere, el que llevaban los templarios) y que afirma sin despeinarse que las tropas estadounidenses combaten en Irán «en el nombre de Jesucristo». El jefe del Pentágono cargó contra el Papa afirmando que el Pontífice estaba interfiriendo en asuntos de seguridad nacional. El más osado -o el más ridículo- fue el vicepresidente JD Vance, afirmando que el Papa debería «tener cuidado» al mezclar la teología con la política exterior estadounidense.
Pero Robert Prevost no se arrugó, demostrando tener columna vertebral, y respondiendo con tanta calma como firmeza. En su visita a Camerún, y en una referencia que no necesita de explicación, León XIV dijo que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”, y luego añadió: “¡Ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sórdido y tenebroso!”.
La respuesta de Trump quedará para los anales del esperpento, demostrando una capacidad para la blasfemia a la que muchos ateos ni sueñan en llegar. Publicando en Truth Social una imagen generada por Inteligencia Artificial en la que se muestra encarnando a la figura de Jesucristo y aparentemente sanando a un enfermo postrado en una cama, con aviones de combate como palomas del Espíritu Santo o militares de EEUU como ángeles.
