Sting, Ca7riel y Paco Amoroso

El mentor inesperado

Sting aparece como mentor inesperado del dúo argentino que han entrado en el mercado anglosajón como una cuña de agua que con el frío se expande. Hay que darle espacio

El lanzamiento de “Hasta Jesús tuvo un mal día” —el primer sencillo del próximo álbum Free Spirits de Ca7riel y Paco Amoroso— ha sacudido las expectativas que rodeaban al dúo argentino tras su meteórico ascenso y consiguiente parón creativo. Más que una simple canción, el tema funciona como un viraje decidido hacia una estética y una narrativa absolutamente distintas a las que los artistas desarrollaron en proyectos como Papota o Baño María, discos que los consolidaron con una mezcla de irreverencia, energía punk-pop y una estética visual hipercolorida.

Desde su anuncio, la colaboración con Sting ha sido presentada como algo más que una presencia musical. Sting no solo aporta voz y presencia, sino una suerte de rol mentor y espiritualizador: su figura se inserta en la narrativa del proyecto como la de un guía que ha marcado la nueva etapa del dúo argentino.

Musicalmente, “Hasta Jesús tuvo un mal día” se distancia de los patrones más frenéticos y electrónicos que han caracterizado a Ca7riel y Paco Amoroso. El ritmo es más sosegado, con guitarras y percusiones propias de un estilo rock-pop sobrio, casi atemporal, en el que se reconoce la impronta de Sting sin que termine de sonar como un pastiche de sus trabajos anteriores.

La letra propone una mezcla de mensajes un poco loca, en su línea, con frases como “Ni Cartier ni Dior van a acompañarte en tu dolor” o “No, no te rindas todavía, hasta Jesús tuvo un mal día”, que juegan con un realismo humilde y una resignificación de la figura religiosa que puede resultar audaz, pero que es sobre todo provocativa. Habla de la vulnerabilidad humana, pero usa símbolos sagrados en un contexto de canción comercial que puede quedar burdo si no se matiza adecuadamente y que, por otra parte, es un salto mortal que ya estaba inventado.

Es un salto mortal que ya estaba inventado

El videoclip está rodado en una sala blanca minimalista y propone una “guía de cuatro pasos” (conectar, agradecer, abrir, escuchar) que podría haber sido una broma conceptual, pero parece tomada en serio, o pretenden que nos la tomemos así. La coreografía, las posturas casi rituales y la ausencia de explicaciones por cualquier vía lo convierten en una experiencia visual que no pretende explicarse.

Este giro radical no ha pasado desapercibido, como era de esperar, caminando entre lo que puede considerarse una evolución natural —una invitación a dejar atrás las máscaras de la fama y a explorar una dimensión más humana y vulnerable— y quienes critican la propuesta por ser demasiado zen o incluso pretenciosa, en contraste con la energía disruptiva que caracterizaba al dúo anteriormente.

En términos de producción, la canción juega con texturas limpias y espacios sonoros más amplios, lo que permite que la voz y el mensaje ocupen el centro, sin las pulsiones de otros temas. Esta elección es coherente con el concepto de Free Spirits, un álbum que, según los propios Ca7riel y Paco Amoroso, surgió de un proceso de introspección que llevó incluso a cancelar proyectos previos como Top of the Hills para replantear su camino artístico.

Hay que darle espacio para que crezca

La presencia de Sting es una apuesta arriesgada en sí misma. Por un lado, le confiere al tema y al proyecto una dimensión intergeneracional: une a una figura veterana con un dúo que representa una de las voces más potentes de su generación en la música latinoamericana. Por otro, introduce un tono más serio y reflexivo que choca con el sector del público que prefiere a Ca7riel y Paco Amoroso en su versión más explosiva y visceral.

“Hasta Jesús tuvo un mal día” funciona como símbolo de un momento de transición. Artísticamente, la canción y la estética asociada plantean preguntas sobre la autenticidad, la autoexploración y la relación entre espiritualidad y cultura pop. ¿Se trata de un acto genuino de crecimiento artístico? ¿O es un gesto calculado para colocarse en un escenario con más cintura? La respuesta probablemente variará según quién la escuche, pero en cualquier caso, ambas opciones, o las dos al mismo tiempo, son parte del atractivo —y del reto— de una obra que se niega a ser simplemente complaciente. Eso seguro.

En definitiva, Ca7riel y Paco Amoroso, con Sting, han firmado un tema que no solo inaugura una nueva etapa, sino que también invita a repensar las formas. “Hasta Jesús tuvo un mal día” es un gesto audaz. Hay que darle espacio para que crezca.