Las fuerzas del procés ante la investidura

El factor catalán

La búsqueda de la abstención de ERC ha introducido de lleno el “factor catalán” en las negociaciones para formar gobierno. Añadiendo el peligro de posibilitar la actuación de los sectores más agresivos de las élites del procés, representados por Puigdemont.

¿Qué posiciones tienen ERC y Junts per Catalunya ante la investidura de Pedro Sánchez? ¿Cómo puede influir el “factor catalán”.

Los límites están en Cataluña

La mayoría progresista que ha dado avances en toda España también existe en Cataluña, y ha dado pasos adelante. Creando mejores condiciones para defender la unidad, y peores para quienes la atacan. 

Esta mayoría social catalana que rechaza la fragmentación explica el retroceso de las élites del procés, haciendo imposible volver a repetir el camino del 1-O.

Una realidad que se expresa en el importante cambio en la posición de ERC: en 2017 encabezó junto a Puigdemont la DUI, mientras que ahora reconoce que no existen condiciones para avanzar en el camino de la unilateralidad. Rufián ha pasado de ser “enfant terrible” del independentismo a ser abucheado por los CDR al grito de “botifler” (traidor).

Y que influye en la posición que el partido de Junqueras adopte ante la investidura. El PSOE no podría negociar nada con la ERC de 2017, pero sí puede alcanzar un acuerdo con la de 2019.

Un analista como Enric Juliana lo confirma al plantear que “la abstención le resultará cara a ERC. Pero le es imposible gestionar un No. Hay una amplia mayoría en Cataluña que no aceptaría un nuevo bloqueo político”. 

La fuerza de una mayoría progresista por la unidad que se hace sentir también en Cataluña impiden el avance de cualquier proyecto de ruptura, obliga a algunos a resituarse, y abre paso a un acuerdo entre el PSOE y ERC asumible en términos constitucionales.

El viento de Waterloo

Pero eso no significa que no existan riesgos y amenazas. En primer lugar vienen de Waterloo, de las maniobras de los sectores más agresivos de las élites del procés, encabezadas por Puigdemont. Que siguen conservando cartas para intervenir en la política catalana y española.

Este fin de semana el PDeCAT, los herederos de la ex Convergencia, se ha entregado a Puigdemont. Lo que queda del antiguo partido de Pujol se integrará en Junts per Catalunya, transformado en un nuevo partido. Bajo la absoluta y completa hegemonía de Puigdemont. Así lo ha confesado el presidente del PDeCAT, David Bonvehí: “el liderazgo de Puigdemont es indiscutible”. 

Hace dos años la posición de cuadros del PDeCAT, como Marta Pascual o Carles Campuzano, impusieron, frente a las posiciones de Puigdemont, el apoyo a la moción de censura para echar a Rajoy. Ahora, han sido relegados, y los grupos parlamentarios de JxCat en los  parlamentos catalán y español están bajo el control de afines a Puigdemont como Laura Borrás o Eduard Pujol.

Las posiciones que representa Puigdemont controlan también, a través de Torra, la presidencia de la Generalitat, y tienen el “botón nuclear”, la capacidad de convocar una elecciones catalanas que distorsionarían la posición de ERC ante la investidura en Madrid.

El margen de maniobra de Puigdemont puede además ampliarse dependiendo de la posición que tome la justicia europea. Por un lado el Tribunal Superior de Justicia de la UE debe dilucidar si reconoce a Oriol Junqueras la inmunidad como eurodiputado, frente a una justicia española que no se la admitió al no poder jurar la Constitución. Una decisión favorable al líder de ERC estaría otorgando también indirectamente a Puigdemont esa inmunidad, permitiéndole ocupar el cargo de eurodiputado. 

Y, por otro lado, la justicia belga ha retrasado hasta febrero la decisión de si entrega a España a Puigdemont, Comin y Puig. Si la justicia europea da la razón a Puigdemont le estaría otorgando una plataforma desde donde atacar a España e “internacionalizar el conflicto”.

Lo que le interesa a Cataluña

En Madrid y en Barcelona necesitamos un gobierno de progreso que pueda agotar la legislatura y disfrutar de cuatro años de estabilidad para desarrollar la políticas que interesan a la mayoría. Quienes pretenden impedirlo son los que defienden imponernos todavía más recortes… y quienes como Puigdemont se unieron a ellos tumbando los presupuestos en febrero.