Rosa Garrote, pta. de la Asociación de Víctimas 3 de Julio (AVM3J)

“El éxito ha consistido en resistir”

Nada podrá volver a poner en marcha los relojes que se pararon el 3 de julio de 2006, día en el que 43 personas murieron y 47 resultaron heridas al descarrilar una unidad del metro de Valencia. Pero tras 14 años de lucha -y hasta tres intentos por archivar el caso- la Asociación de Víctimas 3 de Julio (AVM3J) por fin tiene justicia. La Audiencia de Valencia ha condenado a cuatro exdirectivos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), y se ha reconocido la responsabilidad de su pésima gestión. Entrevistamos a Rosa Garrote, presidenta de  AVM3J.

¿Cómo valoráis la sentencia? 

La asociación estamos satisfechos, porque recoge las reivindicaciones que hemos estado denunciando desde el primer día. Que la responsabilidad no fue del conductor, que el accidente se podía evitar y sucedió por una mala planificación en cuanto a riesgo ferroviario, y esa es la responsabilidad de los directivos. 

Ha sido un camino tortuoso. Una magistrada llegó a archivar el caso hasta en tres ocasiones. ¿Por qué ha costado tanto sacar esta lucha adelante? ¿Quiénes han hecho todo lo posible para que no se hiciera justicia?

Ha sido la actuación de la jueza de instrucción, Nieves Molina, la que ha dificultado tanto la instrucción. Quería establecer la velocidad como única causa, y por tanto el conductor como único culpable. 

Tanto nosotros, como la fiscalía, insistíamos que se estudiara el resto de posibles circunstancias que pudieron haber incidido en el accidente, como el estado de la vía, el estado del vagón. El vagón había sufrido descarrilamientos previos y se había denunciado que las revisiones ya no eran tan exhaustivas. Ese convoy estaba ya catalogado como obsoleto. Como se iba a retirar en breve, no se pedían tampoco piezas de repuesto. Y se iba solventando quitando las piezas de un tren para ponerlas en otro.

En un accidente tan brutal, en el que murieron 43 personas, el accidente más grave de metro de toda España y el quinto de Europa, había suficientes testimonios de técnicos que afirmaban que un accidente tan grave nunca es consecuencia de una única circunstancia. 

Pero para la juez instructora la única causa era la velocidad. Se ha esforzado en exculpar de toda responsabilidad en la gestión a los directivos de FGV. Con lo cual era imposible avanzar en este sentido. Ella ha solicitado hasta tres veces el archivo del caso. Ha entorpecido y alargado la investigación, y por eso ha costado casi catorce años que se señale esta responsabilidad.

Incluso se ha intentado obviar importantes irregularidades. Como cuando denunciamos el borrado de la caja negra, que contenía los datos para determinar la velocidad. La lectura de la misma la hizo la empresa sin custodia judicial. O cuando FGV mintió al afirmar que el tren del accidente no había sufrido descarrilamientos anteriores. Luego se demostró, porque había fotos publicadas en periódicos, que había sufrido tres. El informe que decía que los trenes eran obsoletos y que faltaban las piezas de reparación también se ocultó.

En este último juicio los acusados -porque han visto las orejas al lobo, o han tenido miedo de que la condena fuera mayor- al final lo han reconocido. Ellos mismos han asumido que sí que tenían responsabilidad en el accidente, que con una baliza se pudo evitar, que la gestión del ferrocarril no fue la correcta porque no tuvo en cuenta la velocidad como riesgo y no existía plan de prevención de riesgo…

Y por el contrario, ¿cuáles consideráis que han sido las claves de vuestro éxito?

El éxito principal es no haber desistido. El caso se habría archivado en 2008 con el conductor fallecido como único responsable. Si no hubiéramos seguido reclamando justicia, todo habría quedado ahí. O en 2014, cuando se reabrió la instrucción porque aparecieron datos nuevos, si no hubiera habido todavía un movimiento en la calle luchando por que se hiciera justicia, no habría habido nadie, periodista o medio de comunicación, que hubiese sacado nada a la luz.

El éxito ha consistido en resistir y estar ahí, mes tras mes, y año tras año, denunciando el cierre en falso de esta instrucción judicial.

¿Qué acciones habéis llevado a cabo para protestar por esta situación?

La AVM3J fue creada más que por el accidente en sí, porque había muchas respuestas que no se habían satisfecho.

La versión oficial era que el accidente era inevitable, que la línea 1 en la que sucedió el accidente era segura y que el único responsable era el conductor. Por eso decidimos crear la AVM3J. Se creó el 20 de octubre de 2006 y a partir de ahí, estuvimos todos los días 3 de cada mes acudiendo a la Plaza de la Virgen. 

Han sido un total de 105 concentraciones, estuvimos hasta el 3 de julio de 2015, cuando hubo en Valencia un cambio político y el nuevo gobierno sí que recogió todas nuestras reivindicaciones: una investigación independiente, que tuviera en cuenta todas las posibles circunstancias. El nuevo gobierno realizó una investigación más exhaustiva.

La primera comisión, creada en agosto de 2006, se hizo al mes siguiente del accidente, sin periodo para recabar suficiente información. Duró solo cuatro días para oír a los comparecientes, un día para estudiar toda la documentación y al día siguiente la conclusión de cada partido y la votación. 

Es más, luego supimos que en la comisión del 2006, era la propia empresa, FGV, la que confeccionaba las preguntas que el PP tenía que realizar a los técnicos, y las respuestas que éstos tenían que dar. Habían palabras prohibidas: no se podía decir baliza, no se podían reconocer deficiencias técnicas ni señalar ninguna responsabilidad política.

Esta nueva comisión parlamentaria duró seis meses. Por un lado estaba el PP diciendo que todo estaba bien, que tenía que defender su actuación que había tenido a lo largo de estos años, pero el resto de grupos, de ideologías diferentes, supieron dejar a un lado sus diferencias y trabajar juntos para buscar la verdad. Esto le da un valor extraordinario a esta comisión de investigación.

Se consiguió también otra de nuestras reivindicaciones, que era mejorar la seguridad, evitar en lo posible que pudiera volver a suceder un accidente tan grave. En 2006 no había ninguna ley que regule la circulación del tráfico ferroviario ni del metro. Ahora se ha creado una ley autonómica de seguridad ferroviaria.

¿Cómo valoráis el apoyo de la población valenciana en vuestra causa?

La verdad es que en los primeros años fue muy difícil el concienciar a la sociedad de que no estaba el caso cerrado, que la responsabilidad no era del conductor, que no era justo echarle la culpa al último eslabón de la cadena. Y que las personas que realmente tuvieron en sus manos las decisiones sobre seguridad quedaban sin asumir responsabilidades.

Al comienzo era muy poca gente la que acudía a las concentraciones, pero persistimos en realizarlas cada día 3 e íbamos entre 50 o 60 personas, a veces 100 personas las que venían a la plaza a apoyar nuestra reivindicación. Fueron momentos muy duros porque veíamos que la actuación de la jueza no cambiaba ni un milímetro en su decisión de que el único culpable era el conductor. 

Pero a fuerza de estar ahí, mes a mes, año tras año, pudimos presentar nuestras pruebas a Jordi Évole de Salvados (La Sexta), que quedó impactado y se comprometió a contarlo. Si no hubiéramos estado, no hubiéramos tenido la posibilidad de hablar con él.

Se emitió el programa de Salvados el 28 de abril de 2013 a nivel nacional, y eso permitió llegar a más gente. Por fin pudimos traspasar esa frontera de esas 50 o 60 personas que se reunían a la plaza, pudimos llegar incluso a todo el país.

A partir de ese momento sí que hemos sentido el apoyo ciudadano. En ningún momento nos hemos vuelto a sentir solos o abandonados y la verdad es que ha sido muy importante, incluso para seguir demandando a los políticos y seguir denunciando todas las irregularidades. 

Después de todo ¿consideras que con esta sentencia se ha hecho justicia “completa” o en la asociación tenéis alguna espina clavada?

La asociación estamos satisfechos de la sentencia, pero es verdad que quedan cosas fuera. Como por ejemplo la asunción de responsabilidades políticas.

Por otro lado, la sentencia deja fuera de responsabilidad a cuatro directivos de los ocho imputados. Solo han sido cuatro los que han reconocido su responsabilidad. Pero a la vez que reconocen su responsabilidad, han exculpado a los otros cuatro. Pero valoramos que es imposible obtener un resultado mejor del que recoge la sentencia.

El resultado es a todas luces satisfactorio y lo recogemos también como un alivio de ver un final, que ya nos permite descansar de todos estos más de trece años de lucha, de reivindicación, una carga psicológica tremenda al tener que estar siempre volviendo sobre lo mismo. Se ha reconocido que el accidente se pudo evitar y que la empresa hizo las cosas mal. Creo que eso es un triunfo enorme para la asociación y un broche de oro para este final de lucha de nuestra organización.