Selección de prensa internacional

El descrédito de EEUU

Apenas a 48 horas del inicio de la cumbre del G-20, Pekí­n sigue desplegando toda una baterí­a de argumentaciones para sostener su propuesta de una reforma a fondo del actual sistema monetario internacional. En su edición de ayer, el Diario del Pueblo, órgano del gobernante Partido Comunista Chino, defendí­a ya abierta y públicamente que China aboga por un nuevo sistema monetario internacional, en el que el dólar deje de ocupar el papel de núcleo que ha jugado desde el fin de la segunda guerra mundial.

Según el artículo, la actual crisis financiera mundial ha rovocado la erupción de todas las contradicciones y que su causa se encuentra principalmente en el hecho de que la economía estadounidense no se incrementa simultáneamente con el resto de la economía mundial. Pero al existir un sistema monetario con el dólar como núcleo, este retraso, más bien declive, de la economía norteamericana con respecto a la mundial se traduce en un endeudamiento cada vez mayor, cuya única salida es la emisión masiva de dólares que inundan el mercado mundial. Este desequilibrio entre el valor virtual del dólar –y que en realidad se corresponde exclusivamente con la hegemonía político-militar de EEUU– y su valor real –el que corresponde al peso actual de la economía norteamericana en el mundo– es uno de los principales factores desencadenantes de la actual crisis y lo que en gran parte explica su envergadura y extremada virulencia. La contradicción a la que está posición del dólar aboca a la economía mundial es irresoluble. Si EEUU decidiera detener el incremento de su deuda y su doble déficit, paralizando la emisión de dólares y repatriando parte de los diseminados por todo el mundo, el resultado final sería una escasez de liquidez que supondría una severa contracción de toda la economía global. Pero si, por el contrario, continúan expandiendo los déficit, aumentarán todavía más el exceso global de liquidez, alimentando así una espiral inflacionista cuya única salida en el medio plazo sería una fuerte devaluación de dólar, y con ella, una pérdida sustancial de riqueza tanto de EEUU como de los países con grandes reservas en dólares, como de los países con monedas cuyo valor está referenciado con respecto al valor del dólar. No existe por tanto, más alternativa a esta situación profundamente desequilibrada de la economía mundial que empezar a levantar un sistema monetario alternativo al actual y en el que el dólar tenga que compartir su hasta ahora predominio exclusivo con una cesta de las monedas de las principales economías del mundo. Desequilibrio o falla estructural en el sistema monetario al que de alguna forma se refiere también Paul Krugman en su columna del New York Times al hablar del descrédito de EEUU. Que si en los años 90 podía dictar las reglas financieras mundiales porque, con más o menos distanciamiento, su modelo de capitalismo financiero era el ejemplo a seguir y en el que mirarse el resto de grandes potencias capitalistas, en la actualidad y tras la crisis aparece ante los ojos del mundo como “la Bernie Madoff de las economías”. Es decir, un gigantesco fraude acumulado durante décadas y al que la sola ruptura de la cadena en un punto –las hipotecas subprime– ha permitido al resto del mundo ver que efectivamente, como algunos llevábamos ya tiempo diciendo, “el rey está desnudo”. China. Diario del Pueblo CHINA ABOGA POR UN NUEVO SISTEMA MONETARIO En vísperas de la Cumbre G20 de Londres, el presidente del banco central chino, Zhou Xiaochuan, ha propuesto reformar el sistema monetario internacional basado en el dólar, lo que ha mostrado la confianza de China ante la crisis financiera y sus esfuerzos por descubrir las raíces de la crisis y evitar similares catástrofes, según han comentado analistas. Los temas que se abordará en la Cumbre G20 se centran en el inicio de la ronda de Doha, la lucha contra el proteccionismo comercial, la cooperación global para estimular la economía, el restablecimiento del sistema financiero internacional, la reforma de FMI y el problema del tipo de cambio. En realidad, estos problemas están estrechamente relacionados con el actual sistema monetario internacional basado en el dólar. El que EEUU haya elaborado la política de “comprar los productos de fabricación estadounidense” con el fin de reducir sus déficits comerciales y estimular su economía ha provocado la oposición al proteccionismo comercial. Con el dólar como moneda de reserva en el mundo, inevitablemente EEUU exportará el dólar e importará mercancías y servicio laboral foráneos, lo que impedirá resolver el problema de los déficits comerciales. Debido a que el dólar sirve de moneda de reserva, el aumento de los ahorros de cualquier otro país, excepto EEUU, no hace sino incrementar el suministro de dólares USA o los activos nominados en esta moneda. Esto ha expuesto al riesgo a todos los poseedores de la moneda estadounidense excesivamente emitida o activos nominados en dólares. La actual crisis ha sido generada por la crisis hipotecaria de EEUU, y quizá, otros activos del dólar amenazarían la seguridad financiera global. Esto ha presentado el problema del restablecimiento del sistema financiero internacional. Además, es necesario resolver el problema del tipo de cambio y la cooperación global para el estímulo económico. Los déficits presionarán siempre al dólar para la devaluación. El problema consiste en que muchas monedas del mundo todavía están basadas en el dólar, razón por la cual, con la devaluación del dólar no se puede alcanzar la meta de regular la economía. La actual crisis ha provocado la erupción de todas las contradicciones y se debe principalmente a que la economía estadounidense no se incrementa simultáneamente con la economía mundial. Como advirtió el economista de Yale Robert Triffin, EEUU no tiene otra alternativa que incurrir en un persistente déficit por cuenta corriente al ser el proveedor marginal de la moneda de reserva. Según se ha ido expandiendo la economía global se ha ido incrementando la demanda de activos de reserva. Pero éstos solo pueden ser suministrados a los países exteriores a EEUU si éste último incrementa su posición deudora a nivel mundial y emite más deuda nominada en dólares para financiarse. Si EEUU llegara en algún momento a detener el incremento de su déficit en la balanza de pagos y suministro de reservas, el resultado final sería una escasez de liquidez que pondría a la economía global en una espiral de contracción económica. Pero Triffin advirtió que si continuaban expandiéndose los déficit, el exceso global de liquidez alimentaría la inflación. Aún peor, esta construcción de deuda nominada en dólares podría provocar que los países extranjeros llegaran a dudar de la posibilidad de que EEUU pudiera mantener la convertibilidad con el oro o verse forzado a devaluar su moneda. Desde la década de 1980, más de 100 países han sufrido el colapso de su sistema bancario y la erupción de crisis financieras regionales y mundiales. Tras la ley del patrón de oro, el sistema monetario de Bretton Woods y el Tratado de Jamaica, está preparándose otra reforma importante del sistema monetario mundial. Bajo estas circunstancias, China y otras naciones emergentes han propuesto reformar el sistema monetario internacional, que no solo está conforme a sus intereses sino también a los intereses mundiales y de los EEUU. Visto a largo plazo, la ruptura del sistema monetario basado en el dólar beneficiará a China, ya que China evitará la presión de las diversas partes para el reajuste del tipo de cambio de divisas. Esto permitirá definir el precio de las otras monedas respecto a la china de acuerdo con el suministro y demanda del mercado. Además China no necesita poseer grandes cantidades de bonos de Tesoro de EEUU sino diversificar sus inversiones en diversos activos, lo que elevará la seguridad. Sin embargo, visto a corto plazo, si el dólar deja de desempeña el rol como la principal moneda de reserva, China sufrirá mucho más pérdidas que beneficios, ya que el dólar a corto plazo registrará una devaluación en gran medida, y las reservas de divisas de China se reducirán mucho y la moneda china se revaluará también. Tomando en consideración los intereses conjuntos del mundo, China ha declarado su posición en el sentido de que no apoyará a ninguna moneda para ser la moneda de reserva. El que el dólar deje de ser la principal moneda de reserva internacional dará origen a una nueva época financiera del mundo. Se operarán cambios esenciales en la modalidad de incremento de la economía global. EEUU no podrá recurrir a la emisión de su moneda papel a cambio de mercancías y servicio laboral. Será rota la modalidad de que parte de países de bajo gasto y alto ahorro apoya a unos EEUU de alto gasto y bajo ahorro. Los otros países no necesitan depositar grandes cantidades de dólares para hacer frente al impacto de los activos especulativos. Por otra parte, la política monetaria de los diversos países serán más independientes. La baja de los intereses, los déficits financieros y la devaluación monetaria son acciones propias de los países pertinentes y no podrán afectar la política monetaria de otros países a través de la influencia sobre el valor de su moneda. La devaluación monetaria de un país no logrará definir el precio de las mercancías para trasladar la inflación y deflación monetarias. El medioambiente de inversión global se hará más seguro y muchos obstáculos comerciales serán superados. En cuanto a EEUU, se beneficiará de estos cambios visto a largo plazo. Serán resueltas los “dilemas Triffin”. En realidad, la actual política del tipo de cambio de EEUU ha resultado ineficaz. Sin abandonar en lo fundamental la posición del dólar como moneda de reserva internacional, es difícil alcanzar las metas de la política monetaria de EEUU. Además, cambiará completamente el alto ratio de apalancamiento. Esto contribuirá a reducir el riesgo financiero que encaran EEUU y el resto del mundo y a hacer más sanas las instituciones financieras. DIARIO DEL PUEBLO. 30-3-2009 EEUU. The New York Times LA AMÉRICA DESACREDITADA Paul Krugman Hace diez años la portada de la revista Time destacaba a Robert Rubin, entonces secretario del Tesoro, Alan Greenspan, entonces presidente de la Reserva Federal, y Lawrence Summers, entonces secretario del Tesoro adjunto. En un tiempo denominados los tres como "la comisión encargada de salvar el mundo", un liderazgo acreditado para salvar el sistema financiero mundial en medio de una crisis que parecía aterradora en ese momento, aunque se trataba de un pequeño problema pasajero en comparación con lo que está pasando ahora. Todos los hombres de la portada eran estadounidenses, pero nadie consideró eso extraño. Después de todo, en 1999 Estados Unidos era el líder indiscutible en la respuesta a la crisis mundial. Papel de liderazgo que no sólo se basaba en parte en la riqueza de América, sino que también, en un grado importante, reflejaba la estatura de EEUU como modelo. Todo el mundo pensaba que EEUU era el país que sabía cómo manejar correctamente sus finanzas. Cómo han cambiado los tiempos. No importa el hecho de que dos miembros de la comisión hayan sucumbido a la maldición de aparecer en la portada de la revista, con una caída de su reputación que con tanta frecuencia sigue a la entronización en los medios de comunicación (…) Mucho más importante es el grado en que nuestras exigencias de solvencia financiera (…) han demostrado ser huecas. De hecho, actualmente, América está pareciendo la Bernie Madoff de las economías: durante muchos años se sostuvo en el respeto, incluso en el temor, pero resulta que ha sido un fraude a lo largo de todo ese tiempo. Es doloroso ahora leer una conferencia que dio el Sr. Summers, a principios de 2000, cuando la crisis económica de la década de 1990 estaba terminando. Discutiendo las causas de esa crisis, el Sr. Summers, señaló las cosas de las que carecían los países en crisis, y que, implícitamente, tenían los Estados Unidos. Estas cosas incluían "bancos bien capitalizados y supervisados" y empresas de contabilidad fiables y transparente. Oh bueno. Uno de los analistas citados por el Sr. Summers en la conferencia fue, por cierto, el economista Simon Johnson. En un artículo en el actual número de The Atlantic, el Sr. Johnson, quien se desempeñó como economista jefe en el FMI y ahora es profesor en el MIT, declara que las dificultades actuales de Estados Unidos "recuerdan sorprendentemente" a las crisis en lugares como Rusia y Argentina, incluido el papel clave desempeñado por el “capitalismo de compinches”. En América, como en el tercer mundo, escribe, "los intereses comerciales de la élite –financieros en el caso de EEUU– han desempeñado un papel central en la creación de la crisis, haciendo apuestas cada vez más grandes, con el respaldo implícito del gobierno, hasta el inevitable colapso. Más alarmante aún, están usando su influencia para evitar precisamente el tipo de reformas que se necesitan, y rápido, para levantar a la economía de su derrumbe". No es de extrañar, entonces, que un artículo ayer en el Times sobre la respuesta que el presidente Obama recibirá en Europa fuera titulado "Juicio al capitalismo de habla inglesa". Ahora, en justicia tenemos que decir que Estados Unidos dista mucho de ser la única nación en la que los bancos funcionaron salvajemente. Muchos líderes europeos todavía siguen negando los problemas económicos y financieros del continente y, que posiblemente son tan profundos como los nuestros (…) Sin embargo, es un hecho que la crisis ha costado a América gran parte de su credibilidad, y con él gran parte de su capacidad para dirigir. Y eso es algo muy malo. Como muchos otros economistas, he estado revisitando la Gran Depresión, en busca de lecciones que puedan ayudarnos a evitar que se repitan los resultados. Y una cosa que destaca de la historia de principios del decenio de 1930 es la manera en que la respuesta mundial a la crisis fue paralizada por la incapacidad de cooperar de las principales economías del mundo. Los detalles de nuestra crisis actual son muy diferentes, pero la necesidad de la cooperación no es menor. El presidente Obama estuvo muy correcto la semana pasada cuando declaró: "Todos vamos a tener que tomar medidas para levantar la economía. No queremos una situación en la que algunos países están haciendo esfuerzos extraordinarios y otros países no lo hacen". Sin embargo, esa es exactamente la situación en que nos encontramos. No creo siquiera que los esfuerzos económicos de EEUU sean los adecuados, pero son mucho más de lo que la mayoría de los otros países ricos se han mostrado dispuestos a emprender (…) Pero estos días los dirigentes extranjeros no están de humor para recibir conferencias de funcionarios estadounidenses, aun cuando -como en este caso- los norteamericanos tengan razón. La crisis financiera ha tenido muchos costes. Y uno de esos costos es el daño a la reputación de EEUU, un activo que hemos perdido justo cuando nosotros, y el resto del mundo, más lo necesitamos. THE NEW YORK TIMES. 29-2-2009 Francia. Le Figaro FRENTE A OBAMA, CHINA PERFILA SUS AMBICIONES Pierre Rousselin En este período donde la crisis económica mundial es portadora de reajustes geopolíticos, China quiere llamar la atención sobre sus crecientes ambiciones. A una semana del G-20, que consagra la entrada de los países emergentes en la gobernación mundial, Pekín quiere ser reconocido como un actor protagonista. Esto se traduce en destacables gestos en la esfera militar y en el terreno económico. A comienzos del mes de marzo, China denunció un nuevo incidente naval acusando a un navío norteamericano en aguas internacionales a lo largo de sus costas. Muchas razones pueden explicar el recrudecimiento de estos choques. La Armada china (…) pretende extender sus zonas de operaciones para proteger mejor los intereses chinos (…) China está también tratando de “testar” la respuesta de EEUU, en el inicio de una nueva presidencia (…) En el terreno económico, es la propuesta, hecha el lunes, del gobernoador del Banco central chino, Zhou Xiaochuan, de crear una nueva moneda de reserva para sustituir al dólar la que ha llamado la atención. La realización de este proyecto, que tiene el apoyo de los otros países emergentes del BRIC, Brasil, Rusia e India, no sería para mañana. La idea recuerda los famosos ataques contra el dólar, “privilegio exorbitante de América”, que fueron pronunciadas por el general De Gaulle en los años 60. Como en materia militar, el diálogo económico entre Pekín y Washington es difícil. Ya ha tropezado en las amenazas proteccionistas que los chinos ven aparecer en un Congreso dominado por los demócratas. Los propósitos iniciales de los responsables americanos denunciando “manipulaciones” en el cambio del yuan no les han tranquilizado. Y de repente el debate ha alcanzado al dólar. Barack Obama rechazó, el martes por la tarde, cualquier cuestionamiento del billete verde, revelando que los flujos financieros se han acrecentado en dirección a EEUU. Pero si es cierto que el dólar sirve de refugio cuando el mundo va mal, lo que no dijo es que mientras tanto el resto del mundo continuará financiando los déficits norteamericanos. El primer ministro Wen Jiabao expresó ya su inquietud en cuanto a la solidez de las inversiones chinas en bonos del Tesoro americano. Fue un primer toque de atención ante el temor de que el plan de relanzamiento masivo no desencadene en EEUU una explosión de la inflación y una caída del dólar. Antes de su llegada a la Casa Banca, Barack Obama no había colocado a China a la cabeza de sus prioridades. Afganistán, Irán, Irak y Rusia parecían plantear problemas más urgentes. Con la crisis financiera, esto ha cambiado. EEUU van a tener cada vez más necesidad de entenderse con el gigante asiático. La propuesta de Hillary Clinton, con ocasión de su reciente visita a Pekín, de que los derechos humanos no deben afectar al resto de relaciones bilaterales muestran esta toma de conciencia. LE FIGARO. 26-3-2009