Rafaela Pimentel, Territorio Doméstico

«El Convenio 189 es una victoria de 10 años de lucha de las trabajadoras del hogar»

Al equiparar sus derechos laborales al del resto de trabajadoras, la ratificación del Convenio 189 de la OIT es una gran victoria, fruto de una década de organización y lucha de las empleadas del hogar. Hablamos de este triunfo con Rafaela Pimentel, portavoz del colectivo Territorio Doméstico

El 9 de abril, el Congreso de los Diputados ratificó la adhesión de España al Convenio 189 de la OIT, que equipara los derechos de las empleadas de hogar con el resto de trabajadores. Una conquista de estas trabajadoras, que llevan 10 años movilizándose por este objetivo. La acción del Congreso abre la posibilidad de que puedan percibir prestaciones por desempleo, el reconocimiento de accidentes laborales y la posibilidad de efectuar inspecciones de trabajo.

Se abre un periodo de un año para concretar estas cuestiones en la legislación y se inaugura un debate parlamentario que permitirá conocer y estudiar las condiciones de un sector bastante precarizado, constituido por un 95% de mujeres, la mayor parte de ellas migrantes.

Territorio Doméstico es un colectivo de trabajadoras que ha participado activamente en esta lucha. Fundado en Madrid en el 2006, está compuesto por mujeres latinoamericanas, africanas y españolas. Han creado el observatorio “Jeanette Beltrán”, desde el que hacen incidencia política, y la asociación “Tierra de cuidado”, desde donde realizan tareas de mediación.

Hablamos con Rafaela Pimentel, portavoz del colectivo Territorio Doméstico y Secretaria de Organización de SINTRAHOCU (Sindicato de trabajadoras del hogar y los cuidados), que nos comenta el escenario que se abre y por dónde van a continuar su lucha.

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Sois un sector importante de la economía y de la sociedad, pero vuestra problemática pasa desapercibida en los medios de comunicación. Háblanos un poco de vuestras condiciones laborales.

   Estamos en un régimen especial, en el que apenas tenemos derechos. En 2011 conseguimos que se reconociera la baja laboral hasta los 29 días, que se hiciera contrato de trabajo por escrito y que se cotizara a la seguridad social desde la primera hora. Desde el 2011 cada vez tenemos más precariedad. La mayoría dependemos de las personas que nos contratan, no estamos amparadas legalmente y tenemos dificultades a la hora de exigir derechos elementales.

En vuestro colectivo hay mujeres de distintas nacionalidades, organizadas para defender vuestros derechos. Un ejemplo de unidad de los trabajadores. ¿Qué porcentaje de mujeres hay en el sector?, ¿cuál es la presencia de las mujeres migrantes?

     Hay más de 600.000 trabajadoras domésticas ahora mismo. Unas 437.000 dadas de alta en la seguridad social y más de 200.000 que no tienen papeles. Esos son las cifras que manejamos. Por eso, una de las reivindicaciones que tenemos es la regularización de las mujeres migrantes.

    Las mujeres españolas han conquistado un avance, alcanzando la incorporación al mercado laboral en mejores condiciones y el trabajo de cuidado se ha quedado ahí. Ese hueco lo ocupamos en su mayoría mujeres venidas de otros países.

“El convenio 189 abre la posibilidad de equiparar los derechos de las empleadas de hogar con el resto de trabajadores.”

¿Qué ha significado para vosotras la ratificación del convenio 189?

Movilización de las empleadas de hogar, exigiendo que se blinden sus derechos y salir de la economía sumergida.

    Para nosotras ha sido una gran victoria. España en el 2013 dijo que no lo iba a respaldar. Desde ese momento los colectivos de trabajadoras del hogar comenzamos a exigir la ratificación. Italia fue uno de los primeros en suscribirlo, en Latinoamérica hay más de 30 países que lo han ratificado. Con el convenio va a mejorar nuestra vida, pero no por completo. Nosotras queremos que se nos incluya en el régimen general, con todos los derechos. En el régimen de empleadas de hogar no tenemos inspecciones de trabajo, no estamos protegidas por la ley de riesgos laborales y no tenemos derecho al paro. Tenemos una gran incertidumbre con el tema de las pensiones, muchas de nosotras estamos trabajando con más de 60 años y no sabemos si vamos a poder cobrar una pensión digna cuando nos jubilemos. Hay muchas mujeres que han realizado durante toda su vida este trabajo y nadie ha cotizado por ellas.

Por otro lado, hay empleadas internas que están trabajando con muchísimos abusos.

Ratificar el convenio es un paso muy importante. ¿Por dónde se debe desarrollar?

Rafaela Pimentel

 El convenio tiene doce meses para que se hagan enmiendas, para que se ratifique del todo. Tienen que ver, por ejemplo, con cómo van a hacer lo de las cotizaciones. Hay que cotizar para recibir el paro. Nosotras no queremos que todo el peso recaiga en las familias que nos contratan. Planteamos que el Estado tiene que hacer unas políticas públicas de cuidado. Cada vez hay menos residencias, menos casas adecuadas para cuidar a personas mayores. Tenemos una ley de dependencia que casi no funciona porque no hay una provisión de fondos suficiente. Todo eso va unido y es lo que deben concretar en el parlamento.

Al día siguiente nos reunimos con la ministra de Trabajo, seguimos con reuniones con Hacienda y con la Seguridad Social.  Vamos a por un Real Decreto, es nuestro objetivo.

Es una victoria ganada. Son derechos que vamos sumando para llegar a la equiparación con el resto de los trabajadores, que es lo que buscamos.

“La ratificación del convenio es una victoria. Llevamos muchos años luchando por ello.”

Vosotras os lleváis reuniendo desde el 2006. ¿Cómo os habéis organizado y cómo habéis llevado adelante vuestra lucha?

Manifestación el 1 de mayo en Girona de trabajadoras del hogar contra la Explotación laboral.

 En el 2006, las trabajadoras del hogar nos empezamos a juntar con algunas mujeres feministas y a hablar sobre nuestras condiciones laborales. En nuestro libro, que publicamos el año pasado, decimos que nosotras primero nos sostenemos y después nos organizamos. Hemos buscado el tiempo que tenemos libre. Nos reunimos el domingo por la tarde, el día que no trabajamos. Nos apoyamos entre nosotras. Tenemos la metodología de organizarnos a través del teatro, de la música. En 2018 sacamos un disco con 10 canciones que contaban historias sobre nuestra problemática. El disco nos sirvió para juntarnos. Tenemos unas condiciones especiales, cada una trabaja en una casa diferente y es difícil coincidir.

Desde siempre nos hemos reunido en una casa de mujeres que hay en Embajadores. Llegamos a las demás compañeras a través del boca a boca, hacemos acciones en las paradas de autobús, en los parques donde están las trabajadoras de hogar, talleres de derechos laborales, tenemos una asesoría jurídica los jueves. Nosotras somos un colectivo independiente, no estamos financiados por nadie, todo lo movemos mediante activismo.

¿Qué acciones tenéis programadas?

Rafaela Pimentel, líderesa y vocera de las empleadas de hogar en España, ha sido retratada en un mural de la Gran Vía de Madrid, como homenaje a las mujeres luchadoras que han liderado campañas reivindicativas

Ahora mismo estamos haciendo asambleas con el movimiento feminista para informar sobre este gran paso y ver por dónde seguir.

A través del colectivo tenemos dos actividades que teníamos planificadas. Vamos a hacer el cierre de una escuela política el sábado 25, y el domingo 26 en Tirso de Molina, vamos a recoger firmas de para exigir la regularización de personas migrantes. También haremos actos para concienciar y visibilizar la situación de las trabajadoras domésticas en estos momentos.

   Desde esta publicación felicitamos a las trabajadoras del hogar por el avance conseguido, apoyamos su lucha y les animamos a unirse con otros colectivos similares. Los derechos conquistados son derechos de todos los trabajadores.