Alarma social y choque político ante la crisis del hantavirus

El barco, Canarias y el hantavirus: Unidad y Solidaridad

No, no estamos ante el mismo riesgo que con el coronavirus. No tiene nada que ver. Pero sea como sea, ante cualquier emergencia necesitamos Unidad y Solidaridad. Poner las necesidades de la gente como alfa y omega. Como en la Dana. Como en Adamuz. Como en la pandemia. Estas son las lecciones que nunca deberíamos olvidar.

Cuando se cumplen seis años del estallido de la pandemia de Covid-19 en España, una nueva alarma social se ha encendido en el archipiélago canario. El desembarco, siguiendo el requerimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del MV Hondius, el barco con el brote de hantavirus con 147 personas a bordo, 14 de ellas españolas, ha suscitado un agrio enfrentamiento entre el gobierno autonómico de Fernando Clavijo y el gobierno central.

Tras la gravísima crisis sanitaria que supuso el coronavirus, con más de 121.000 fallecidos, nuestro país y nuestras autoridades deberían haber aprendido una serie de valiosas lecciones acerca de cómo gestionar problemas sanitarios y alarmas sociales. Pero no ha sido así.

No, no estamos ante la misma situación. No, no existe el mismo peligro que con el Covid-19. No, no hay riesgo real de que este brote de hantavirus desencadene una nueva epidemia, ni mucho menos una nueva pandemia de consecuencias globales. Pero es perfectamente comprensible la preocupación de cientos de miles de ciudadanos canarios ante un virus totalmente desconocido para el gran público.

Así que vayamos por partes.

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¿Covid y hantavirus?: nada que ver

Entre la tripulación del barco se han detectado hasta ocho casos de infección por hantavirus, tres de los cuales han muerto, y otras tres están gravemente enfermas.

Infografía de BBC

Los hantavirus son un grupo de virus que se encuentran principalmente en roedores, pero que pueden infectar a los seres humanos, aunque este caso es realmente raro. En estos casos suelen producirse al contacto estrecho con las heces, la orina o la saliva de los ratones o ratas, por aerosoles de ellos, o, con menor frecuencia, a través de mordeduras y arañazos de animales contaminados.

Una vez que el virus entra en el organismo, en las primeras fases, la infección puede provocar síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, fatiga y dolores musculares, lo que hace que“el diagnóstico precoz sea realmente difícil. Pero luego puede atacar al corazón y los pulmones, con tasas de letalidad del 30-40%. No hay vacuna ni antiviral disponible más allá de los tratamientos paliativos para rebajar los síntomas.

La transmisión entre humanos es aún más rara, pero se ha detectado entre la cepa de los Andes, que es precisamente la que se da en el barco. Pero aún así, es un virus muy poco contagioso. Nada que ver con la facilidad con la que se transmiten virus respiratorios como la gripe o el SARS-CoV2 de la Covid.

Y esto es lo que debe tranquilizarnos. No estamos ante un virus altamente transmisible, sino ante uno fácilmente controlable. No puede desencadenar una gran epidemia, y no digamos una pandemia.

Basta de bulos. No, no estamos ante el mismo riesgo que con el coronavirus. No tiene nada que ver.

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Temor justificado… y miedo inoculado

Un barco con más de un centenar de personas a bordo, algunas gravemente enfermas por hantavirus -un virus que en su versión andina, se puede transmitir entre humanos, que tiene una tasa de mortalidad elevada (30-40%) y para el que no hay tratamiento específico- atraca en Canarias para que los equipos sanitarios puedan proceder a su aislamiento en condiciones de seguridad, a su cuarentena y repatriación.

Y la alarma social cunde entre la población canaria, que se agita entre la preocupación y la incertidumbre, con el Covid aún en el recuerdo.

Es una alarma social que tiene un componente mixto. Una parte de ella es normal, incluso inevitable. Se teme a lo que no se conoce, y el hantavirus es un completo desconocido. Pero además es imposible para la ciudadanía, al escuchar palabras como «virus» y «transmisión aérea por inhalación», que no se relacione con la terrible pandemia de 2020.

Esto, este temor y esta parte de la alarma, sólo se pueden conjurar con una buena comunicación política, danto altavoz y repetidores a los expertos, a los científicos, a los epidemiólogos. Y aquí el gobierno central y el Ministerio de Sanidad no ha estado ágil. Han actuado tarde y torpemente, empezando a moverse cuando el miedo ya había empezado a propagarse.

El segundo componente es completamente impostado, deliberado, tóxico, irresponsable y malintencionado. Es un miedo retroalimentado para ser usado como arma de confrontación política. No es responsable que el presidente de Canarias alimentara el miedo y la inquietud de sus conciudadanos.

España tenía que acoger al MV Hontius no sólo porque está vinculada por el derecho internacional y por una decisión de la OMS, sino porque entre los pasajeros hay 14 españoles. Por sus compromisos internacionales, y por responsabilidad por la seguridad y la salud de los pasajeros, de los sanos y de los enfermos.

Los científicos, los expertos sanitarios, todos a los que se les ha consultado estos días, han dicho lo mismo. Todos han avalado la decisición que el barco del hantavirus atracase en Canarias, el puerto más cercano con los medios para poder evacuar a los pasajeros en condiciones de seguridad y garantías de atención sanitaria, como una decisión “razonable, correcta y lógica”.

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El miedo al virus como arma política

Pero si la actuación del presidente canario ha sido en este tema más que criticable, la de ciertos dirigentes de la derecha ha sido de juzgado de guardia.

El PP de Madrid -arrimando siempre el ascua a la sardina, usando todo tipo de munición en su estrategia de confrontación total contra el Gobierno- no ha tardado en arremeter, hablando de «un nuevo descontrol».

Pero lo de Vox es aún más vomitivo, más oportunista y más indecente. Los de Abascal no han perdido la oportunidad de esparcir su tóxica propaganda racista, clasista y aporofóbica. Una nueva cepa de su inquina: la Xenofobia sanitaria.

Samuel Vázquez, portavoz de los ultras en materia de Inmigración y Seguridad, no ha tenido escrúpulos en relacionar las enfermedades contagiosas con la inmigración: “Hoy hablamos de un barco en Canarias con personas con posible enfermedad contagiosa dentro, como si no llegaran todos los días y sin ningún control barcos así a España”. Un paso más en la deshumanización de los migrantes, tratándolos literalmente como apestados.

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Unidad y Solidaridad

La pandemia del Covid-19 nos dejó cicatrices de sufrimiento y dolor que seis años después siguen muy presentes. Pero también nos dejó enormes enseñanzas, enormes muestras de entrega y generosidad: muy especialmente entre el personal sanitario, que se dejó la piel, la salud y a veces la vida para salvar a tantos enfermos, pero también entre toda la ciudadanía. Taxistas llevando gratis a la gente a los hospitales, propietarios de impresoras 3D haciendo respiradores, miles de personas confeccionando mascarillas y equipos de protección cuando aún no había…

Dentro de los recuerdos de dolor y angustia, todos recordamos la Unidad y la Solidaridad de aquellos meses trágicos. Esta es la lección que debemos aplicar también ahora, aunque la situación sanitaria no tenga -afortunadamente- nada que ver.

Necesitamos Unidad. Unidad ante una crisis sanitaria, real o figurada. Unidad entre los responsables políticos. Unidad entre los gobiernos y los técnicos, los expertos, los científicos. Comunicación continua, veraz, basada en evidencias médicas. Poner a la gente, su seguridad y su tranquilidad, como prioritaria.

Necesitamos Solidaridad. Comprender y tranquilizar a los habitantes de Canarias no es incompatible con asistir -con todas las garantías sanitarias- a un crucero con 147 personas a bordo, 14 de los cuales son compatriotas.

Unidad y Solidaridad ante cualquier emergencia. Poner las necesidades de la gente como alfa y omega. Como en la Dana. Como en Adamuz. Como en la pandemia. Estas son las lecciones que nunca deberíamos olvidar.