“Cuba no podrá sobrevivir”, ha asegurado Donald Trump tras emitir una orden ejecutiva que plantea aranceles a los países que suministren petróleo a La Habana.
Tras bombardear Venezuela, la administración norteamericana aseguró que no había acabado con América Latina, deslizando que los próximos países en sufrir los ataques e intervenciones de EEUU podrían ser Colombia, México… o Cuba.
Y esto es lo que está sucediendo. Con una orden ejecutiva -que de nuevo atenta contra el derecho internacional- la Casa Blanca ha decretado la asfixia petrolera total de la isla, una medida que busca endurecer hasta límites inauditos las seis décadas de bloqueo estadounidense y provocar el colapso total -energético y económico- de Cuba, que ya atraviesa enormes dificultades.
El argumento esgrimido por Trump es tan manido como infundado, de clarando a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de EEUU.
“Considero que la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza”, ha dicho Trump. “Parece que no podrá sobrevivir. Cuba no podrá sobrevivir”, añadió. «Es una nación fallida».
Esta medida pone a la isla en una situación realmente difícil, mucho más crítica que los efectos del bloqueo económico que los cubanos llevan soportando desde los años 60. Según un cálculo del Financial Times, Cuba tiene suficiente petróleo para los próximos 15 a 20 días. Venezuela proporcionaba en promedio unos 46.500 barriles diarios a la isla antes de la intervención de EEUU. México entregaba en promedio 17.200 barriles al día que dejaron de llegar a principios de enero, apenas unos días después de la incursión estadounidense en Caracas. Otros proveedores de crudo de Cuba son Rusia, que envió su último buque en octubre, y Argelia, que no ha vuelto a llevar un carguero desde febrero pasado.
Esta brutal intervención imperialista contra Cuba forma parte de la «nueva Doctrina Monroe» y de la Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, que ha declarado su «derecho» a usar sin restricciones ni límites toda su fuerza y su poder contra los países y gobiernos que no se plieguen a sus mandatos, demoliendo el derecho internacional e instaurando una auténtica Dictadura Hegemonista Mundial.
